ESTADOS UNIDOS: FREDERICO BARTELS

Estados Unidos y la evolución del financiamiento para la guerra

Desde Rosie, la Remachadora (Rosie the Riveter) hasta los Bonos para la Libertad...

19 de Febrero de 2019

Desde Rosie, la Remachadora (Rosie the Riveter) hasta los Bonos para la Libertad (Liberty Bonds), se conoce de abundantes ejemplos.

Guerra y presupuestosEn la Segunda Guerra Mundial, era prácticamente imposible vivir un día en los Estados Unidos de América sin verse afectado por la guerra en el extranjero. Cualquier ciudadano que no se hallaba sirviendo efectivamente en la línea del frente, se veía involucrado, de alguna manera, en el esfuerzo de guerra del frente doméstico. El involucramiento del público no solo era evidente, sino que era imposible de ignorar.

Pero hoy día, el carácter de las guerras llevadas a cabo por los Estados Unidos ha cambiado y, con ello, el modo de financiarlas. De acuerdo a Sarah Kreps, profesora de gobierno en la Universidad Cornell, el vínculo entre el esfuerzo bélico y la carga impositiva ha quedado en el pasado. Kreps describió el actual estado de situación y sus implicancias, en su nuevo libro, intitulado Impuestos para la Guerra: Sobre los Modos Americanos de Financiar la Guerra y la Declinación de la Democracia, cuestión sobre la cual expuso a fines de enero pasado, en el think tank estadounidense Heritage Foundation.

Kreps describió la manera en que EE.UU. ha cambiado el modo en que financia conflictos bélicos, partiendo de ejemplos vinculados al aumento de impuestos y a los créditos obtenidos en el extranjero durante las primeras épocas de la república, llegando a los bonos de guerra ante cada guerra mundial, y al actual sistema de respaldo para financiamiento en el incremento del déficit.

Sin llegar al tema del recorte de gastos gubernamentales en los estados contables, existen tres maneras fundamentales en los que el gobierno verifica mayores disponibilidades de fondos a su disposición: impuestos, impresión de moneda, o solicitudes de crédito. La preferencia siempre debería coincidir con la alternativa de vivir con recursos propios del presupuesto pero, en general, no suele ser el caso.

Con frecuencia, el gobierno de los Estados Unidos de América se ha respaldado en créditos, no solo para llevar a cabo guerras, sino para financiar actividades estándar. El gobierno federal se aproxima hoy a déficits situados en torno del trillón de dólares anuales, lo cual significa que, por cada dólar entregado por el gobierno, el contribuyente abona solo 75 centavos. El empuje que lleva a solicitar créditos se encuentra íntimamente emparentado con lo que Kreps denomina el "Efecto Techo".

Kreps describe al Efeco Techo como el punto en el cual el público estima que los impuestos tributados son suficientes como para financiar armamento y relacionados, o la instancia a partir de la cual la ciudadanía rechaza cualquier eventual suba de impuestos. Esta réplica hace que los dirigentes políticos se muestren menos predispuestos a exigir mayores subas de tributos para financiar operaciones bélicas.

En tal contexto, la idea de Kreps vinculada a la "trinidad imposible" hace su ingreso en escena. La analista puntualiza que los políticos operan bajo tres vectores diferenciados, cuando examinan la eventual necesidad de incrementar el presupuesto para la defensa en tiempos de guerra. El primero es la necesidad de recursos extra para la defensa. El segundo remite al Efecto Techo que remueve de la ecuación a las subas de impuestos. El tercero se respalda en el deseo del público de mantener los actuales beneficios surgidos del Estado de bienestar. Combinadas, estas tres variables llevan a los políticos a ponderar la alternativa de apalancarse en créditos, como camino de menor resistencia.

Y es así como el país ha arribado a un escenario de deuda que supera los tres billones de dólares, y en donde ese volumen continúa ampliándose, consigna Kreps, quien criticó la ausencia de rendición de cuentas y señaló los peligros de elevar el techo del endeudamiento para financiar operaciones bélicas. Sin embargo, y más allá de la cuestión del financiamiento de aquéllas, el recurrente problema de la deuda afecta a todo andarivel de acción de gobierno.

De tal suerte que el trabajo de Kreps subraya los modos en que la decisión gubernamental de respaldarse en deuda distorsiona la percepción que los ciudadanos tienen frente a la actividad de su gobierno, no teniendo ello que ver exclusivamente con la guerra.

La conversación de referencia remite al modo en que el incremento del endeudamiento constituye un desafío que deberá hallar respuestas, acaso a partir de reformas creíbles que instruyan la manera en que el gobierno gasta los dólares de los contribuyentes -sin concentrar la mirada estrictamente en el involucramiento de las fuerzas armadas en el extrnajero, sino también en el Estado de bienestar.


Artículo original, en inglés, aquí


* El autor, Frederico Bartels (@FredericoBF), es analista en políticas públicas sobre presupuesto para la Defensa, en el think tank estadounidense Heritage Foundation, en Washington, D.C. Publica periódicamente sus análisis y artículos en el sitio web The Daily Signal (Estados Unidos)