INTERNACIONALES : JAMES M. ROBERTS

Así es como Bolsonaro puede lograr que Brasil 'vuelva a ser grande'

La impresionante victoria de Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales llevadas a cabo en Brasil el pasado domingo...

01 de Noviembre de 2018

La impresionante victoria de Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales llevadas a cabo en Brasil el pasado domingo consigna una novedad en extremo positiva, en tanto representa no solo un momento clave por no solo para Brasil, sino también para América Latina y para las relaciones entre Brasilia y Washington.

Por vez primera en más de dos décadas, los ciudadanos brasileños pueden tener esperanzas de contar con verdadera libertad económica. El modo en que periodistas y medios de comunicación de la izquierda han retratado a Bolsonaro, titulándolo de populista de extrema derecha y de reaccionario, es incorrecto y parte de ideas equivocadas. El término 'populista' cuadra más apropiadamente con las tácticas y las políticas del Partido de los Trabalhadores o PT, de izquierda, a quien Bolsonaro derrotó.

Victoria de Bolsonaro en BrasilJair Messias Bolsonaro, de 63 años de edad, es uno de los pocos dirigentes políticos del escenario nacional en Brasil que no fue contaminado por la rampante corrupción y por el capitalismo de amigos registrado en los sectores público y privado del país -esquema que floreciera durante los años del Partido dos Trabalhadores (entre 2003 y 2016). Finalmente, fue la corrupción y la cosecha de favores para propio provecho lo que enfureció a los votantes, quienes le obsequiaron a Bolsonaro el 55.1% de los sufragios -dejando en el camino al candidato del PT, Fernando Haddad

El presidente electo -del núcleo político conocido como Partido Social Liberal o PSL-, en rigor, es ponderado como un tradicionalista y conservador de centroderecha que ha prometido restaurar la libertad económica y las libertades individuales en Brasil, a los efectos de combatir la corrupción y 'Hacer que Brasil vuelva a ser grande' (en una suerte de réplica del eslogan ingeniado por el mandatario Donald Trump; Bolsonaro elogió públicamente al presidente estadounidense durante la campaña, y busca emular mucho de su estilo en el Palacio do Planalto. Jair Bolsonaro asumirá en el gobierno el próximo 1ero. de enero de 2019, y anticipó que no retornará a las políticas nacionalistas y de sustitución de importaciones implementadas por los años de la dictadura militar entre los años 1964 y 1985.

Quien más probablemente ocupe el ministerio de Finanzas del nuevo gobierno brasileño sería el banquero y experto en inversiones Paulo Guedes, quien cuenta con un doctorado en Economía de la Universidad de Chicago (célebre casa de estudios que respaldan el capitalismo y la libertad en los mercados). Guedes ha expresado que pondrá el principal foco en privatizar las firmas del país que hoy se encuentran bajo la tutela del Estado. Bolsonaro, mientras tanto, aclaró que no se privatizaría a Petrobras, el gigante petrolero en poder del Estado brasileño. Pero el presidente electo ha expresado su predisposición para privatizar algunas de las firmas subsidiarias de Petrobras en los circuitos de upstream y downstream, y que hará lo propio con otras empresas estatales.

El mandatario electo de la nación sudamericana también podría aprobar la venta de Embraer, el gigante aeroespacial de Brasil, a Boeing. Airbus (de Europa), por su parte, ha adquirido intereses en la competidora principal de Embraer, la firma canadiense de manufactura de jets para vuelos privados Bombardier, en julio de 2018. 

Bolsonaro ha recibido un marcado respaldo de parte de organizaciones cristianas evangélicas -el segmento religioso de mayor crecimiento en Brasil- y de otros millones de ciudadanos brasileños, todos ellos furiosos con el populismo de izquierda aplicado por el Partido dos Trabalhadores, iniciativas que condujeron a una masiva corrupción y endeudamiento. Bolsonaro ha declarado que desea no solo liderar un renacimiento económico con el fin de restaurar una democracia de libremercado, sino que también aspira a promocionar una renovación moral en Brasil, país que este año terminará contando entre sus estadísticas un récord de 64 mil homicidios (la cifra más elevada en el globo).

En lo que a política exterior respecta, Jair Messias Bolsonaro es un dirigente pro-Estados Unidos y pro-Israel, y comparte las sospechas de Trump sobre China y el gobierno del presidente Xi Jinping. Bolsonaro ha visto rápidamente que la firma de un convenio poco transparente con Pekín bajo el esquema de la Nueva Ruta de la Seda (One Belt, One Road) podría ser sumamente negativo para la República Federativa del Brasil, conforme ya numerosos países alrededor del mundo comienzan ahora a comprenderlo, arrepintiéndose.

Ejemplos notorios del programa One Belt, One Road chino y de cómo sumerge a los países firmantes en una trampa de 'endeudamiento diplomático' incluye a Sri Lanka (nación que tomó demasiada deuda de China, para la construcción de infraestructura con mano de obra china, solo para terminar retrasándose en sus pagos, y viendo cómo Pekín terminó confiscando su estratégico puerto de Hambantota.

Hay altas probabilidades de que el presidente electo se muestre mucho más abierto que mandatarios de izquierda del pasado reciente en América del Sur, como consignaron los casos de Luiz Inácio 'Lula' Da Silva y Dilma Rousseff, a la hora de negociar un acuerdo comercial y de libre comercio con los Estados Unidos de América. De hecho, Lula bloqueó la posibilidad de un acuerdo similar cuando fuera propuesto por el entonces presidente estadounidense George W. Bush, en la cumbre de Mar del Plata (Argentina) de 2005.

De tal suerte que la elección de Bolsonaro es una señal excelente que reorienta expectativas hacia una mayor libertad económica en el resto de la América del Sur, conforme completa el giro hacia la derecha que ya tuvo lugar en la Argentina, Chile, Colombia, e incluso en el propio Ecuador, con el presidente Lenin Moreno.

Eventualmente, Jair Bolsonaro conducirá un esfuerzo regional para confrontar a la brutal dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela (respaldada por Cuba), en donde millones de personas hoy padecen el desbarajuste económico, sin importar que contenga una invaluable riqueza petrolera.

La apertura de Brasil al comercio internacional y la inversión, el restablecimiento del Estado de Derecho, y la reducción de los elevados niveles de proteccionismo y capitalismo de amigos desde Brasilia, ayudarían ciertamente a mejorar los ránkings del país en el Indice de Libertad Económica (desarrollado por el think tank estadounidense Heritage Foundation). Tal lo informa el índice, la economía brasileña se ha visto fuertemente afectada por un gobierno federal aumentado en su tamaño, por la conocida ineficiencia en gobiernos estatales, onerosas regulaciones, elevadísimos impuestos, déficits fiscales, endeudamiento masivo, y rigidez extrema del mercado laboral.

Bolsonaro habrá de poner en marcha reformas de índole fundamental, no solo para cosechar un crecimiento de largo plazo en el PBI que pudiere asociarse solo con el incremento de las libertades económicas, sino también para destruir el arriesgado patrón que se resume en 'Crecer o Morir' que emergiera en los últimos años de crisis institucional. Tales reformas fueron detalladas y analizadas extensivamente en un informe de Heritage, a comienzos de este año. Durante décadas, numerosos espectros de opinión venían diciendo, socarronamente: 'Brasil es el país del futuro; y siempre lo será'.

Durante muy pocos años, en la década del noventa, parecía ser que Brasil escaparía a su destino, a partir de las valientes reformas implementadas por el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, de centroderecha. Infortunadamente, la estabilidad fiscal lograda por Cardoso terminaría siendo arrasada por Lula y Rousseff en años del Partido dos Trabalhadores mientras Brasil se beneficiaba con el boom de las commodities, y hubiese podido hacer frente al elevado costo político de implementar reformas con mayor facilidad. Había pocas esperanzas, durante el proceso electoral de 2018, de que Fernando Haddad (ex alcalde de Sao Paulo; de 55 años de edad) hubiese hecho las cosas distinto de lo que las hizo su partido, se haber retornado tal organización al poder.

El prospecto de Lula retomando la presidencia del país golpeó duramente los mercados de valores en Brasil y a su moneda, a comienzos de 2018. En contraste, la victoria de Jair Bolsonaro ha generado un rally en el mercado de Sao Paulo. Los votantes le han otorgado a Bolsonaro la posibilidad de que vuelva a 'Hacer Grande a Brasil'. A efectos de tener éxito, deberá forjar alianzas con el sector de negocios y con los casi doce partidos políticos que cuentan con representación en el congreso de su país. 


Este es el momento ideal para que Bolsonaro -y Brasil- implementen las duras reformas que el país necesita para poner en marcha el enorme potencial que siempre le ha caracterizado.



Artículo original, en inglés, en éste link

 

Sobre James M. Roberts

Es Analista en temáticas de Libertad Económica y Crecimiento en el Centro para Comercio Internacional y Economía (CITE). Responsable de tareas de investigación, desarrollo y análisis del Indice de Libertad Económica (desarrollado en conjunto entre la Fundación Heritage y The Wall Street Journal). Sirvió durante 25 años en el Departamento de Estado, desempeñándose en el servicio exterior en las embajadas de los Estados Unidos en México, Portugal, Francia, Panamá y Haití