INTERNACIONALES : JOSHUA MESERVEY

Un nuevo liderazgo, en camino de revitalizar a esta importante nación del Africa

Una de las naciones más importantes del Africa se exhibe hoy en medio de cambios de magnitud.

31 de Julio de 2018

Una de las naciones más importantes del Africa se exhibe hoy en medio de cambios de magnitud.

En sus primeros cuatro meses de gobierno, el nuevo primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed (conocido sencillamente por Abiy), ha lanzado una serie de demoradas reformas económicas y políticas, con un exitoso ritmo que, hasta el momento, nadie había logrado anticipar. Aún no queda claro, sin embargo, si acaso el líder político podrá administrar reformas tan disruptivas y que éstas puedan llegar a final feliz. Pero el progreso consolidado es auspicioso.

Etiopía y Eritrea, acuerdos de pazLa coalición etíope líder, EPRDF, puso a Abiy -de 41 años de edad- en el cargo, tras la abrupta renuncia del ex primer ministro. Abiy llegó al poder luego de años de turbulentas manifestaciones llevadas a cabo por la mayor tribu (y más marginalizada del país), los Oromo. Abiy es miembro del partido de los Oromo junto con el EPRDF, que probablemente lo elija para intentar aplacar los reclamos de los manifestantes.

De inmediato, Abiy puso en marcha una agresiva agenda de reformas. Puso fin al draconiano estado de emergencia impuesto luego de la renuncia de su predecesor, en el mes de febrero. Pidió disculpas por las extendidas prácticas vinculadas a la tortura de prisioneros, liberó a miles de presos políticos, y clausuró las prisiones más brutales de Etiopía. Anunció luego que el gobierno privatizaría parcialmente algunas de las empresas tuteladas por el Estado.

El domingo próximo-pasado, Abiy declaró que Etiopía tendría una democracia multipartidaria, reconocimiento jamás pronunciado previamente por el líder de un partido que dominase la política etíope desde 1991. Aún cuando los cambios han consignado un shock, los mismos han dado lugar a que llegue a su fin el estado de guerra de veinte años de duración con su vecino del norte, Eritrea.

Eritrea logró la independencia de Etiopía en 1993, y las dos naciones combatieron en una costosa guerra fronteriza desde 1998 hasta el año 2000. En junio pasado, Abiy anunció que Etiopía pondría fin a la ocupación de la zona en disputa, resignada en 2002 a Eritrea por una comisión cuyos hallazgos acordaron ser respetados por ambas partes. Dos semanas después, Abiy y el presidente eritreo Isaias Afewerki firmaron un acuerdo de paz que puso fin al citado estado de conflictividad.

Pero no hay garantías de que la agenda reformista de Abiy progrese mientras avanza. La élite de la tribu Tigray -que solo representa al 6% de la población, aunque es la tribu dominante en el terreno político y económico- rápidamente está perdiendo cuotas de poder. De seguro, podrían intentar oponerse a Abiy, aunque lo cierto es que el primer ministro ha cosechado un respaldo popular tan importante que su posición podría ser inquebrantable de momento. A pesar de su incipiente progreso económico, Etiopía porta consigo importantes desafíos económicos. Tiene una carencia importante de reservas extranjeras, acumula una remarcable deuda externa, y exhibe elevadas tasas de pobreza y desempleo.

La privatización de empresas estatales y la paz con Eritrea ayudarán -el acceso a puertos de Eritrea serán un gran logro para Etiopía, que no cuenta con salida al mar-, pero llevará tiempo y la implementación de políticas públicas inteligentes a los efectos de rectificar la senda económica etíope. Dadas las altas expectativas generadas por Abiy, con toda probabilidad buscará consolidar un veloz progreso económico, a criterio de mantener la popularidad que, de momento al menos, le ofrece margen de maniobra. Adicionalmente, resta comprobar si su contraparte Eritrea acompañará el proceso aperturista promocionado desde Etiopía.

Hasta el momento, Afewerki ha respondido positivamente al diálogo generado por Abiy. El presidente eritreo, de 72 años de edad, podría mostrarse dispuesto ahora a abandonar el poder, el cual mantuvo bajo mano férrea durante más de treinta años, ahora que puede afirmar que ha completado el trabajo de garantizar la integridad territorial de su país frente a Etiopía. No obstante, Afewerki es un autócrata comprometido, y la amenaza etíope ha contribuído, durante años, a proporcionarle pretextos para llevar adelante un brutal mandato (aún cuando sus conductas represivas alimentaron el conflicto de 1998 con Etiopía). La repotenciación de cualquier tensión con su vecino etíope podría servirle como opción para justificar una eventual permanencia en el poder. Sin embargo, el presente moméntum de paz podría ser difícil de evitar para el mandatario eritreo.

Otro vecino de Etiopía, Djibouti, también podría emerger perdidoso del acuerdo de paz entre Eritrea y Etiopía, aunque cuenta con poco margen para evitarlo. Una Eritrea con mayor apertura competiría con uno de los pilares de la economía de Djibouti, su puerto, y posiblemente con otro, esto es, la renta que recibe de las bases militares extranjeras que pueblan su territorio nacional.

Los Emiratos Arabes Unidos ya cuentan con una base militar de avanzada en Eritrea, y otras potencias podrían considerar diversificarse de Djibouti y de sus crecientes ingresos y vulnerabilidad ante la influencia china (Pekín inauguró su primer base militar en el extranjero en Djibouti, y es acreedor de la deuda externa de Djibouti en un equivalente al 75 por ciento de su producto bruto interno).

Abiy, por su parte, ya ha logrado mucho más de lo que cualquiera hubiese esperado de su breve mandato. Sus más ambiciosas reformas harán frente a obstáculos significativos próximamente, pero la agenda que está implementando le brinda la oportunidad de reposicionar a Etiopía en la región, en un sendero de estabilidad y prosperidad jamás imaginado con anterioridad.



Artículo original, en inglés, en éste link

 

Sobre Joshua Meservey

Es analista de políticas públicas relativas al AfricaMedio Oriente, para el think tank estadounidense The Heritage Foundation (Washington, D.C.). Sus análisis son publicados en la web The Daily Signal.