POLÍTICA ARGENTINA: MATIAS E. RUIZ

Atolladero: Pérez Corradi, Paraguay y la ilusión del cambio

Por estas horas, es imposible certificar si Ibar Esteban Pérez Corradi...

21 de Febrero de 2016

Por estas horas, es imposible certificar si acaso Ibar Esteban Pérez Corradi -inefable protagonista del intrincado affaire del tráfico masivo de efedrina- continúa con vida. Tras un fugaz intento de radicación en Cancún, el prófugo de nacionalidad argentina -en coincidencia con fuentes locales, y otras en el seno del propio gobierno paraguayo; aunque luego desinformarían a la Casa Rosada- recaló en la localidad guaraní de Ciudad del Este (Departamento de Alto Paraná), turbulenta zona gris de renombre internacional que sirve, por igual, de cobijo para el terrorismo fundamentalista panislámico, traficantes de estupefacientes y de armamento, y organizaciones dedicadas a ilícitos vinculados a la falsificación de divisas y documentación, el tráfico de automotores robados y el secuestro extorsivo.

Más allá de las estadísticas sociodemográficas sobre Ciudad del Este -disponibles para consulta por prácticamente cualquier interesado-, este territorio ha sido objeto de un estudio pormenorizado, preparado en 2003 (aunque revisado en 2010) por la División de Investigación Federal de la biblioteca del congreso estadounidense, bajo acuerdo interagencias con la Dirección Central de Inteligencia y el Centro sobre Narcóticos y Delitos (CNC), dependiente este último de la CIA americana.

Ibar Esteban Pérez CorradiDel informe de referencia, hacia el año 2001, Ciudad del Este (en adelante, CDE) era la tercera ciudad comercial más importante del globo, a raíz del movimiento de la economía informal, con divisas que remitían principalmente al lavado de activos físicos y financieros -la cifra anual se cifraba en un aproximado de US$ 12 mil millones. En el apartado referente a actividades terroristas, el documento permite entrever la importancia para el crimen organizado transnacional de este enclave, particularmente a la hora de la búsqueda de protección y la necesidad de evadir a autoridades de terceros países: 

'Entre los grupos locales que operan en la zona de la Triple Frontera (TBA), se incluye a mafias argentinas, brasileñas y paraguayas. Entre las mafias no-domésticas se incluye a organizaciones oriundas de Chile, China, Colombia, Córcega, Ghana, Libia, Italia, Costa de Marfil, Japón, Corea del Sur, Líbano, Nigeria, Rusia y Taiwan. No obstante ello, una revisión de fuentes de calificación 'open source' refieren a actividades principalmente llevadas a cabo por mafias chinas, coreanas, libanesas y taiwanesas. (...) La mafia de Hong Kong Mafia se muestra particularmente activa en el contrabando a gran escala de productos piratas procedentes de China continental hacia Ciudad del Este, y mantiene fuertes vínculos con Hezbolá en la TBA. Se informa que mafias chinas no especificadas buscan expandirse hacia la Argentina, a criterio de establecerse en la zona franca de la Provincia de San Luis. Al menos dos grupos mafiosos chinos en la TBA -las familias Sung-I y Ming- se involucran en operaciones ilegales con el grupo islamista egipcio al-Gama’a al-Islamiyya'.

'Ciudad del Este es un oasis para espías e informantes; contrabandistas (mayormente dedicados al movimiento de bienes de bajo precio, procedentes de Asia) y productos falsificados; traficantes de drogas, armas y dedicados al tráfico humano (prostitutas, incluyéndose a mujeres y niños que son forzados a estas prácticas); delincuentes comunes; organizaciones mafiosas; y terroristas islámicos indocumentados' (...) 'Con la asistencia del crimen organizado y de funcionarios [paraguayos] corruptos, las organizaciones terroristas islámicas utilizan la TBA para incrementar sus ingresos a través de actividades ilícitas (...) Adicionalmente, proporcionan refugio y asistencia a otros terroristas, que circulan en tránsito por la región'.

Así las cosas, la permanencia y circulación de, por ejemplo, elementos extremistas islámicos no asimilados con la comunidad árabe local y la recurrente actividad ilícita en todas sus formas dentro del territorio paraguayo, son responsabilidad exclusiva del gobierno de Asunción -intolerable costumbrismo por el cual sus aletargados socios en el MERCOSUR jamás lo han penalizado debidamente. En lo que representa un escenario bastante más gravoso que el argentino, la existencia de la República del Paraguay, amén de la existencia de un establishment económico respetable, se respalda primariamente en estructuras informales -a la postre, recaudando en negro del crimen organizado. En este poco disimulado Estado paria, renombrados funcionarios públicos guaraníes han sido sorprendidos conduciendo vehículos robados en la Argentina o Brasil (en general, en medio de asaltos violentos); los automóviles circulan previamente por CDE, en donde falsificadores de la zona preparan la documentación apócrifa para luego comercializarlos. Ni siquiera el actual presidente, Horacio Cartes, puede salvar la ropa: la agencia antinarcóticos estadounidense (DEA) lo ha investigado en su oportunidad, a raíz de conexiones con el lavado de activos y el contrabando de marihuana. Mientras tanto, CDE -en complemento con el eje Paso de los Libres/Uruguaiana, otra zona caliente en el tráfico de estupefacientes- también ha funcionado como base de operaciones para comentados secuestros extorsivos contra ciudadanos argentinos, siendo uno de los más tristes recordatorios el del joven correntino Cristian Schaerer. En tanto la víctima jamás apareció, su familia recibió instrucciones para abonar el rescate en Ciudad del Este. Información complementaria sobre el caso -recopilada por la prensa nacional- recuerda que uno de los protagonistas destacados en la cofradía de malhechores fue Rodolfo Lohrman (nom de guerre: 'Ruso'). Con una fértil foja de servicios en materia de secuestros extorsivos, el personaje era íntimo del ex magistrado Héctor Luis Yrimia (vinculado con los subcapítulos más obscuros del Caso Nisman). Allegados a Yrimia, acaso de manera inconsulta, han dejado filtrar a la prensa underground que Lohrman se encuentra hoy prófugo en la República Federativa del Brasil. Otra mancha en el deleznable historial paraguayo de protección para fugitivos de la justicia argentina remite al ex concejal porteño José Manuel Pico. A finales de los años noventa, Pico decidió fugarse al vecino Paraguay, a los efectos de evadirse de un proceso que se le siguiera por malversación de fondos. El relato terminaría adquiriendo atisbos surrealistas, en tanto la ex SIDE despachó elementos clandestinos para terminar con su vida bajo prejuicio extremo, el ex presidente Carlos Saúl Menem optó por anticiparse a las consecuencias del 'contrato', enviando a personal de inteligencia de su confianza, para rescatarlo -objetivo que finalmente se logró.

Ciudad del EsteAl cierre, convendría repasar las singulares compañías de Ibar Pérez Corradi, en su aventura en tierra paraguaya. Comenzando por el otrora taciturno abogado Carlos Broitman, en su momento patrocinador legal de los hermanos Juliá (tras el episodio que los condujera a transportar una tonelada de cocaína de máxima pureza a Barcelona desde la Base Aérea de Morón). Al círculo intimista de Broitman -harto apegado a las tradiciones del judaísmo-, le sorprende poco gratamente la cercanía de éste no solo con Pérez Corradi, sino con Juan José Ribelli, ex comisario de la Policía Bonaerense (cabeza de la División de Sustracción de Automotores en Vicente López) y en su oportunidad vinculado a la Causa AMIA. Ribelli también ha tomado a Ciudad del Este por base, y asiste en la defensa del prófugo número uno de la República Argentina. La analista europea Teresita Dussart ha sabido explorar un cúmulo de conexiones entre estos protagonistas centrales de la trama de la efedrina, en su blog Relaciones Internacionales. Amén del peculiar criterio de Brotiman a la hora de elegir clientela, el abogado ha compartido, hace poco, una afirmación que no trascendió lo que se esperaba, a saber, que una eventual declaratoria de su cliente Pérez Corradi haría trastabillar el sistema político argentino. Sería difícil disentir con semejante advertencia, conforme el prófugo de poca monta Corradi podría obsequiar extendida información sobre prolegómenos tan disímiles como la operatoria de grandes laboratorios locales acostumbrados a financiarse con la triangulación de efedrina; el cobro de sobornos millonarios en el Departamento Central de Policía Federal (a los efectos de proteger a traficantes); las tropelías de Aníbal Fernández y sus conexiones policíaco-judiciales; y, bajo el auspicio informativo de su socio Ribelli, la mención de familias políticas de alto calibre en la Zona Norte del Gran Buenos Aires -respaldados estas últimas no solo en el tráfico de drogas, sino también del blanqueo de ingresos ilícitos a través del juego y caballos pura sangre.

De tal suerte que el escaso valor inherente de la persona de Ibar Esteban Pérez Corradi viene a contrastar con la valoración de la información que porta. Visto en perspectiva, un acceso de superficie a sus conocimientos sobre el proceder y la verdadera identidad de los actores del bajomundo ayudaría a comprender que, después de todo, la democracia argentina fenece en un eufemismo chabacano que solo busca ocultar una monumental asociación ilícita.

A la postre, la propuesta de 'cambio' que con tantos decibeles se propagandeara en tiempos de campaña electoral, no haría méritos siquiera para merodear la expresión de deseos. No cuando aquella proposición no hace más que girar en círculos en torno del status quo. Y habida cuenta de que no pocas reputaciones -alimentadas en tiempos del kirchnerismo- han logrado reciclarse en la flamante Administración.


Referencias

- A Report Prepared by the Federal Research Division. Library of Congress, under an Interagency Agreement with the Crime and Narcotics Center Director of Central Intelligence. July, 2003 (Revised December 2010). Autor: Rex Hudson; Administrador del Proyecto: Glenn Curtis. En: www.loc.gov/rr/frd/pdf-files/TerrOrgCrime_TBA.pdf

- Iran's Strategic Penetration of Latin America. Joseph M. Humire; Ilan Berman. 2014; Lexington Books.
- Fuentes propias


 

Sobre Matias E. Ruiz

Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Publicidad. Es Editor y Director de El Ojo Digital desde 2005.