INTERNACIONALES: TED BROMUND

Alemania y el resto de Europa prueban su falta de carácter

La canciller alemana Angela Merkel negoció recientemente un cese al fuego en Ucrania...

02 de Marzo de 2015
La canciller alemana Angela Merkel negoció recientemente un cese al fuego en Ucrania, junto al presidente ruso Vladimir Putin. En pocos días, las tropas ucranianas perdieron la ciudad de Debaltseve, ante una nueva ofensiva de los rebeldes separatistas respaldados por Moscú. En simultáneo, las negociaciones europeas sobre la crisis financiera griega se quebraron. Esta era la hora de Europa, y resultó ser un desastre.
 
Y, finalmente, era la hora de Alemania -actor central de Occidente. Conducida sin lugar a dudas por Alemania, la respuesta de la Unión Europea ante la agresión rusa fue imponer sanciones comerciales.
 
En igual sentido, lo que está prolongando la crisis griega es el deseo contradictorio de Alemania de forzar a Grecia a disciplinarse de forma tal que Berlín vuelva a hacerse de su dinero pero, al mismo tiempo, manteniendo a Grecia en el euro.
 
El resultado de esta política coincidió con empujar a Grecia hacia una profunda recesión, interponiendo un cerrojo en su política. El pueblo griego replicó eligiendo a Syriza, un torpe partido de corte marxista que exhibe como única virtud la creencia de que Grecia debería ser gobernada desde Atenas y no desde Berlín.
 
La política alemana en Ucrania ha sido igualmente inútil. Los alemanes gustan de quejarse -en rigor, se trata de una forma de alardear- sobre los sacrificios que debieron hacer para imponerle costos a Rusia. Pero esto es un sinsentido.
 
Las exportaciones alemanas a Rusia en 2013 se ubicaron bajo el cuatro por ciento del total de Berlín y, tras los primeros ocho meses de 2014, esas exportaciones bajaron en menos del 20%.
 
Los sacrificios de Alemania caen sobre Rusia -que ha invadido una nación europea soberana, anexado una porción de su territorio y derribó un avión civil- y le han costado a Berlín un aproximado de US$ 8 mil millones, en una economía de casi US$ 4 billones.
 
Lo cual explica que Putin entienda que los europeos son unos pusilánimes. Pero resulta ser que es peor que eso. El objetivo del cese al fuego no era detener la guerra en Ucrania. Se trataba de detener el esfuerzo naciente de Estados Unidos para armar a los ucranianos. Conforme Merkel lo explicitara recientemente, 'El progreso en Ucrania no puede lograrse por vía de más armas'.
 
Y eso representó un sinsentido mayor. Hasta tanto Ucrania no pueda defenderse, los separatistas respaldados por Moscú no tendrán razones para dejar de combatir. La construcción del poder defensivo de Ucrania será un trabajo de largo plazo, pero necesita dar inicio ahora mismo.
 
La oposición alemana al rearmado de Ucrania obsequia a Rusia un veto sobre el futuro ucraniano: Rusia siempre puede amenazar con recomenzar la guerra si Ucrania resiste los designios de Moscú.
 
De tal suerte que Alemania, a criterio de que le devuelvan su dinero, ha empujado a Grecia hacia un colapso económico tan grande que los griegos entendieron que la respuesta es el marxismo.
 
En simultáneo, Alemania agita la imposición de sanciones contra Rusia -y que solo tienen un impacto del 1% en sus exportaciones-, mientras que rehúsa responder con seriedad al hecho de que Rusia está derribando a una nación europea a través del uso de las armas.
 
Conforme lo citara la revista alemana Der Spiegel hace poco, Merkel ha hecho 'exactamente lo que los alemanes esperaban de ella: pelear por la paz, buscar un compromiso con los rusos, y resistirse a los estadounidenses'.
 
Toda voz en Alemania se esfuerza en evitar sancionar a Rusia, pero también en abrazarla y hasta venderle un automóvil. Y la mayor parte del resto de Europa tiene menos carácter que Alemania.
 
Alemania no es la ama de Europa, pero es su administradora. Y esa administración ha sido desastrosa. En Ucrania, la gente muere por ser parte de la Unión Europea. En Grecia, se mueren por salir de ella. En ambos sitios, Alemania ha practicado la peor de las diplomacias: draconiana y asfixiante de cara a Grecia, y con mentalidad limitada y estrecha en Ucrania.
 
La primera 'hora de Europa' sobrevino en oportunidad de la Guerra de los Balcanes en los años noventa, cuando la Administración Bill Clinton buscó armar a los oponentes de Serbia para dotarlos de una oportunidad para combatir en el terreno. Los europeos dijeron entonces que no: el resultado fue el genocidio.
 
Veinte años después, Europa se muestra invariablemente minimizando las catástrofes que golpean a su puerta, estrechamente centrada en sus intereses comerciales -y preocupada, por sobre todo, en detener a los estadounidenses.


Traducción al español: Matías E. Ruiz | Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2015/02/28/germany-rest-of-europe-proves-lack-of-backbone/

 
Sobre Ted R. Bromund

Egresado de la Universidad de Yale y con un doctorado obtenido en esa casa de estudios, es Analista Senior en Relaciones Británico-estadounidenses. Se unió a la Fundación Heritage (Washington, D.C.) en 2008, luego de oficiar como director asociado de Estudios de Seguridad Internacional en Yale, un centro de investigación y enseñanza dedicado a historia de la estrategia, temas militares y diplomáticos. Ha brindado numerosas conferencias en Historia y, desde 2004, sobre asuntos internacionales. Sus artículos y análisis son publicados regularmente en The Daily Signal.