ECONOMIA: JUAN JOSE GUARESTI

La política energética del Gobierno Nacional, un suicidio económico

El objetivo del autoabastecimiento petrolero se mantuvo como una política de los distintos partidos políticos y gobiernos...

01 de Noviembre de 2013
El objetivo del autoabastecimiento petrolero se mantuvo como una política de los distintos partidos políticos y gobiernos desde el descubrimiento del petróleo en 1907 hasta seis años atrás, momento en que se perdió aquel notable logro. En el caso de los conservadores, la producción entre 1932 y 1935 creció al 4,7% anual y, a partir de 1935 hasta 1943, la producción se incrementó al 13,5% anual. En ese año, se llegó a 3948,4 mil m3. Sin embargo, la producción se estancó durante los quince años siguientes a 1943 hasta que, en el período 1958-62, el Presidente Dr. Arturo Frondizi volviera a impulsar la producción hacia el autoabastecimiento, triplicando la producción nacional del fluido en cuatro años, la cual alcanzó los 16 millones metros cúbicos hacia el final de su presidencia. A fines de la década del noventa, se alcanzó el anhelado autoabastecimiento en materia de combustibles líquidos pero, con la llegada de la Administración Kirchner, apareció una política disparatada que consistía en pagar el petróleo en “boca de pozo” con un precio que no cubría los costos de las empresas, amen de otras “bagualadas” de similar jaez.

Las empresas, por lógica consecuencia, redujeron año por año su producción, porque ésta les producía pérdida. Consecuentemente, fue preciso importar energía hasta el momento actual, en que su precio se ha tornado practicamente impagable. Computando la importación de electricidad, este año redondearemos los 13.500 millones de dólares de pagos al exterior por este motivo. Según el conocido especialista Ing. Jorge Lapeña -en ocasión de una conferencia ofrecida en el Partido Demócrata-, esa importación crece a una razón del 30% anual de manera que entre dos y tres años vista, la factura se duplicará. Cualquiera se da cuenta que la política energética que se está llevando a cabo nos conduce al abismo de empresas que van a carecer de la condición esencial de su desenvolvimiento y se verán obligadas a cerrar sus puertas y despedir trabajadores.

Otra alternativa es un gasto mayúsculo en divisas que no tenemos. Es tan disparatado lo que se hace, que ni siquiera se ha recurrido al módico paliativo de inducir a la población a iniciar un uso más racional de la energía.

 
Sobre la caída en las reservas y la producción de combustibles
 
En el ámbito del petróleo y del gas, por tratarse de producciones a largo plazo donde los stocks demoran en reponerse por la propia índole del negocio, es sumamente importante mantener un nivel grande de “reservas”, es decir, de yacimientos geológicamente estudiados que permitan garantizar por años que la producción no decaerá.

Las inversiones en materia de refinación de petróleo para obtener sus subproductos son muy caras, de manera tal que el costo de discontinuar la producción por carencia de materia prima resulta prohibitivo. En la Argentina, tanto las reservas de petróleo como de gas vienen cayendo ininterrumpidamente. No existe disponibilidad de estadísticas actualizadas desde el 31 de diciembre de 2011, según nos lo informaron en el Instituto Argentino del Petróleo y Gas, donde han tratado de todas formas por obtenerlas, sin éxito, de la Secretaría de Energía. Esta reticencia informativa no solo rompe el molde de la conducta republicana, sino que revela que los funcionarios no ocultan su vergüenza por los resultados alcanzados, ocultándolos. Tanto como sabemos en diciembre de 2002 las reservas comprobadas de petróleo eran de 448.270 millones de metros cúbicos y en 2011 eran de 393.996 millones de metros cúbicos pero, con un consumo incomparablemente superior, las reservas de gas eran -en 2002- de 663 miles de millones de m3. En 2011, de 331 miles de millones de m3, o sea, la mitad. La caída es brutal. Esto demuestra que, en ese largo período, la Argentina se tornó mucho mas vulnerable en materia energética y que lo único que se hizo es hablar de “inclusión social”... mientras se reducían las fuentes de trabajo digno. Se acortó notablemente el tiempo que durarán tanto el petróleo como el gas a los niveles de consumo vigentes. Esto tiene una explicación muy simple: Se ha buscado mucho menos gas y petróleo. Se ha perforado menos. Ha habido mucho menos estímulo para hacerlo y tal vez menos control para que las empresas cumplieran con la concesión otorgada.
 
La producción de combustibles en 2011 fue la mas baja de la década precedente. El volumen de petróleo procesado creció desde 2002, hasta alcanzar los 37.2 millones de metros cúbicos en 2007. Desde ese momento, bajó ininterrumpidamente, hasta aproximadamente los 30 millones de metros cúbicos en 2011. ¿Porque ha caído la producción? En los círculos petroleros, le echan la culpa a un conocido Secretario de Estado que estableció que, a partir de determinado precio de corte para cada producto, todo el excedente de nivel de producción quedaba para el Estado. Lo cierto es que la producción bajó. Según el Presidente de Shell, Juan José Aranguren, la Resolución 394, que impuso impuestos exorbitantes para la exportación y llevó a que algunos productos se produjeran a pérdida, provocó la “desoptimización de las refinerías”. La producción de gas en 2012 fue de 44.123 millones de metros cúbicos y, en 2004, a algo mas de 52.000 millones de metros cúbicos. No es de extrañar que aumente la importación de gas y petróleo... y el gasto en divisas. Tampoco son extraños el cepo cambiario y el descenso en las reservas del Banco Central de la República.

 
El yacimiento "Vaca Muerta"
 
Se trata de uno de los depósitos de shale gas y shale oil más grandes del mundo. De acuerdo a la Agencia Norteamericana de Energía, la Argentina tendría el tercer lugar en el ranking mundial de recursos de shale gas, técnicamente recuperables con 774 trillones de pies cúbicos, detrás de China (1275) y Estados Unidos (827), pero antes que México (681), Australia (396), Canadá́ (388), Libia (290), Argelia (230) y Brasil (226). La cuenca argentina con mayores posibilidades es precisamente la neuquina, donde se destaca la formación geológica de Vaca Muerta. En español, shale gas y shale oil son lo que se llama “esquistos bituminosos”, o sea, rocas impregnadas de gas y de petróleo.
 
La excelente noticia que nos brinda este yacimiento merece los comentarios siguientes: si nuestros funcionarios no han podido mantener la producción de gas y petróleo, y hemos perdido desde seis años atrás el autoabastecimiento alcanzado, si las dos centrales de ciclo combinado que producen energía eléctrica relativamente recientes no pueden alcanzar sus niveles óptimos de producción porque deben funcionar con fuel oil en vez de gas porque no lo hay, si las dos centrales atómicas que se están ampliando están notoriamente atrasadas en su finalización, si las empresas privadas experimentan cortes de energía y deben recurrir a fuentes alternativas mucho más caras, ¿cómo es posible que esos mismos funcionarios manejen aquella colosal riqueza? No existe duda sobre que no se encuentran capacitados para hacerlo. Menos mal que la “vaca” ya está “muerta” porque, de otro modo y a corto plazo, le sucedería lo que le está ocurriendo a la ganadería en idénticas manos. En segundo término, no cabe duda que “Vaca Muerta” debería ser objeto -en lo que concierne a su explotación- de un debate nacional y una política de estado que no pueda cambiar con el curso del tiempo ni por la alternancia de las distintas corrientes de opinión en la arena política. Ese yacimiento requiere muy cuantiosos capitales para explotarlo, a los que habría que ofrecerle una absoluta certidumbre jurídica, que es la condición por excelencia de su exitoso desenvolvimiento. En Chile, con el cobre -tan importante para su economía-, tienen una política de continuidad en su manejo, de manera que, venga el gobierno que venga, en esa materia no existen innovaciones “geniales” ni cambios en la política que se sigue.

 
La energía y el agro
 
Estas dos actividades nacionales resultan vitales para la marcha de la economía. Tienen algo más en común: han sido literalmente demolidas por los gobiernos kirchneristas, al extremo en que se debe importar gas líquido a un precio demencial, petróleo y subproductos que podrían desarrollarsse aquí, y comprar energía eléctrica de Brasil y Uruguay, porque en nuestro medio no alcanza en las horas en que se la requiere con mas intensidad o en los días en que la meteorología no acompaña. Esa energía es la más cara de todas, puesto que resulta axiomático en la materia que, cuanto más energía se requiere, menos eficientes son las máquinas que deben entrar en servicio.
 
La Argentina ha perdido su condición de ser uno de los primeros exportadores mundiales de carne, lo que en su oportunidad representó un tradicional artículo nacional de alta calidad con presencia en los mercados mundiales, debido a la incompetencia de los funcionarios y la política gubernativa en la materia. Países con menores aptitudes y tradición en ese tipo de producto nos han desalojado de la posición de privilegio que ostentáramos. En nuestro país, ya se experimenta carencia de trigo y el pan registra un precio inusitado. Mientras continúen en sus cargos los funcionarios que han manejado la política energética del mismo modo en que lo han hecho con la agropecuaria, no es dudoso que cenaremos -a oscuras- ... pan importado.
 

* El autor, Juan José Guaresti (nieto), es Abogado, ex Director del Banco Central de la Republica Argentina y ex profesor adjunto de Análisis Económico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
 
 
Juan José Guaresti