INTERNACIONALES: DR. RAY WALSER

Gran Bretaña tiene razón: no debe otorgarse asilo a Julian Assange

A primera hora del día 16 de agosto, el Ministro de Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, anunció que su país le concede asilo político al fundador de WikiLeaks Julian Assange. Eso, si acaso puede llegar hasta Ecuador.

20 de Agosto de 2012

A primera hora del día 16 de agosto, el Ministro de Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, anunció que su país le concede asilo político al fundador de WikiLeaks Julian Assange. Eso, si acaso puede llegar hasta Ecuador.

Desde el final de los Juegos Olímpicos de Londres, Patiño y su jefe, el presidente izquierdista Rafael Correa, han sido presas del pánico, advirtiendo que su embajada en Londres se encuentra bajo la amenaza inminente de un ataque por parte del gobierno británico por refugiar a Assange desde el 19 de junio, cuando el titular del sitio Wikileaks se introdujo en la embajada y solicitó asilo.

Julian Assange | WikileaksPatiño lanzó una nueva campaña para avivar el sentimiento nacionalista y el respaldo extranjero, al afirmar que Gran Bretaña está actuando como un poder colonial intimidatorio y en flagrante violación del derecho internacional. El histérico Patiño dice que Ecuador llevará su caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. De todas las amenazas a la paz mundial, ésta seguramente se encuentra entre las más nimias.

A ojos de la justicia británica (donde, a diferencia de Ecuador, existe un auténtico estado de derecho), Julian Assange es un fugitivo con una petición de extradición pendiente emitida correctamente por Suecia. Los británicos no han vacilado todavía en sus intenciones de cumplir con su “obligación legal de extraditar a Julian Assange a Suecia para que se enfrente a un interrogatorio sobre las acusaciones de delito sexual”.

Recientemente, el gobierno británico informó a Ecuador de que meditará sobre la aplicación de una ley nacional británica: la ley del Principio Diplomático y Consular de 1987, que se diseñó para proteger al pueblo británico de abusos flagrantes de la inmunidad diplomática. Según dicha ley, si los principios diplomáticos se utilizan de forma inadecuada, se puede perder el status diplomático o consular, junto con todos los derechos concurrentes (incluída la inviolabilidad). Este es un paso previo a romper las relaciones diplomáticas, que también constituye una opción en este caso.

De hecho, es irónico -aunque se resalte poco en la prensa- que Ecuador, con sus lazos en constante aumento con Irán (y enfrentándose a posibles sanciones ruinosas por parte de la ONU por llegar a acuerdos y blanquear dinero con ese régimen), se atreviese incluso a protestar por el ordenado cumplimiento de una ley nacional británica. ¿Planteó Ecuador alguna protesta cuando sus amigos de Teherán, observando un completo desprecio contra todas las convenciones diplomáticas, permitieron que una muchedumbre invadiera y saqueara la embajada británica en noviembre de 2011?

El caso del asilo a Assange constituye sólo una pequeña muestra de la estrategia antioccidental a la vez que proiraní promovida por Correa, el presidente de Venezuela Hugo Chávez, Raúl Castro y otros. Es selectiva a la vez que hipócrita. Y aspira a mostrar a Occidente de una manera desfavorable, al tiempo que pasa por alto las enormes ilegalidades de sus socios.

La devolución de Assange para que se enfrente a la Justicia ya sea mediante el cumplimiento de la ley de 1987, o bien mediante la ruptura de relaciones diplomáticas, demostrará -una vez más- la determinación y la preponderancia británicas en favor del Estado de Derecho. Y por tanto, tal acción merece el total respaldo de Estados Unidos.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

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