ESTADOS UNIDOS: POR RACHEL SHEFFIELD

Poniéndole precio al trabajo de mamá

El pasado miércoles, Hilary Rosen, una estratega demócrata y consejera de la Convención Nacional Demócrata, dijo que la esposa de Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia, “jamás trabajó un día de su vida”.

16 de Abril de 2012

El pasado miércoles, Hilary Rosen, una estratega demócrata y consejera de la Convención Nacional Demócrata, dijo que la esposa de Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia, “jamás trabajó un día de su vida”.

Según el estándar de Rosen, criar hijos (cinco niños, en el caso de Ann Romney) parece que no cuenta como trabajo. Los 85.4 millones de madres de la nación probablemente no estarán de acuerdo.

Hilary RosenDesde entonces Rosen se ha disculpado por sus comentarios, diciendo que “escogió mal” sus palabras.

Aunque, como observa Carrie Lukas, directora ejecutiva del Independent Women’s Forum (Foro de Mujeres Independientes):

“Por supuesto, es tentador usar este comentario como prueba de la muy baja opinión que muchos en la izquierda tienen de las madres que son amas de casa. Feministas como Linda Hirshman, autora de ‘Get to Work…and Get a Life Before It’s Too Late’, han ayudado a crear la sensación de que muchos en la izquierda consideran que las mujeres que dejan de trabajar están defraudando al género femenino y no están contribuyendo en la sociedad en ninguna forma útil”.

Y como afirma Penny Nance, presidenta y directora ejecutiva de Concerned Women for America (Mujeres preocupadas por Estados Unidos), los comentarios de Rosen son la prueba de “un problema más profundo con los valores de esta administración e incluso a veces con los de la sociedad en su conjunto”. Prosigue diciendo:

“Nosotras decimos que criar a los hijos es el trabajo más duro y el más importante del mundo. ¿Cómo no se da cuenta esta administración de lo importante que son las madres amas de casa para nuestra nación? ¿No han oído el dicho “La mano que mece la cuna gobierna el mundo?”.

Y si fuera por las mujeres, ellas pasarían más tiempo en el hogar con sus hijos. Un estudio de Pew de 2007 revela que el 70% de las madres que trabajan a jornada completa con hijos menores de 18 años preferirían trabajar a media jornada o no hacerlo. El número de mujeres que prefiere quedarse en casa ha crecido desde finales de los 90. Como muestra una encuesta Pew, a día de hoy sólo el 21% de todas las madres trabajadoras dice que un empleo a jornada completa es la situación más ideal para ellas, comparado con el 32% que decía eso en 1997.

Sin embargo, las normativas de Estado omnipresente de la administración Obama hacen más difícil que las familias lleguen a fin de mes, restringiendo la capacidad de las madres para elegir su situación laboral ideal. Los agobiantes impuestos, junto con una creciente deuda nacional no sólo significan que las familias tienen menos libertad económica en la actualidad sino que las generaciones futuras estarán atadas por una deuda creada por las anteriores.

Las madres son un activo incalculable para sus hijos, familias y para la nación. La política normativa debería respaldar a las madres (y padres) que trabajan duramente cada día para criar a la siguiente generación de americanos.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

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Por Rachel Sheffield / Heritage Libertad, The Heritage Foundation