Un enfoque distinto sobre la realidad argentina y mundial Viernes 07 de
abril de 2006
POLITICA | EL PRESIDENTE, CON SU SALUD EN BAJA
Más sobre la enfermedad del Presidente Néstor Kirchner
Ya poco falta para que funcionarios kirchneristas comiencen a blanquear las noticias referentes al precario estado de salud del Presidente. Los motivos : la información se terminará de filtrar, tarde o temprano, y es bien sabido que su dolencia no le permite asistir regularmente a actos de gobierno.

La espinosa cuestión relativa al estado de salud del Presidente Néstor Kirchner continúa siendo eludida en su tratamiento por parte de los medios más importantes del país.
A los efectos de ponerse al día con este polémico -pero no poco importante- tema, El Ojo Digital recorre cada tanto, importantes nosocomios metropolitanos, sitios donde siempre puede uno encontrar reputables médicos bien predispuestos a compartir información detallada. Los pasillos del Congreso de la Nación sirven también de fuente por lo demás confiable para quien desea conocer información de primera mano.
Por supuesto -y especialmente en el caso del Congreso-, no falta el desubicado que pretende desinformar o que simplemente tiene la intención de denigrar mediáticamente al primer mandatario porque éste se decidió a removerlo de la nómina oficial de la repartija de dinero de los contribuyentes.
Baste recordar que el periodismo siempre tiene la posibilidad de recopilar, escudriñar y cotejar datos provenientes de las más diversas fuentes, lo que a la postre permite obtener un panorama con porcentajes elevados de verosimilitud o credibilidad.
Así y todo, bien vale comenzar lo más jugoso de este reporte destacando que el Presidente Néstor Kirchner es una persona mayormente bienintencionada, aunque influenciado negativamente por el efecto de ciertos factores exógenos puntuales. De todos modos, es importante decir que los problemas emocionales derivados de su separación de facto con Cristina Fernández ya no le quitan el sueño. Kirchner hace tiempo viene recurriendo a visitas frecuentes a El Calafate, sitio donde se reúne con su compañera de aventuras, una de las pocas personas que hoy gozan de su estricta confianza. El nombre de la señora y el rubro al que se dedica no son temas dignos de tratarse en esta nota.
Tal vez, los temas que más preocupan a nuestro líder político pasan inevitablemente por las adicciones de su hijo Máximo, quien -como todos en Santa Cruz saben- necesita estar bajo permanente observación y cuidado, a los efectos de no permitírsele una peligrosa recaída, similar a una que ya tuvo lugar en vísperas de la tragedia de República Cromañón.
Otra cuestión tiene que ver con las permanentes escapadas de su hija Florencia, quien dicho sea de paso, no puede tolerar el menor contacto con mamá Cristina y su recalcitrante discurso acusador. Las travesuras de Floppy siempre incluyen escapadas tácticas con el novio de turno. En las ciudades pequeñas de la Patagonia, no es necesario hacer mal uso de las fuerzas de seguridad para localizar y amedrentar a una persona, como sí acostumbran hacer Alberto Fernández y Aníbal Fernández en la Capital Federal.
El tema que preocupa no sólo a Néstor Kirchner, sino también a sus funcionarios lamebotas, es el que refiere a su salud. El tema de la salud presidencial ya ha calado hondo entre los más acérrimos kirchneristas, quienes han comenzado a desautorizar al Presidente a sus espaldas y han iniciado conversaciones con Cristina, de quien se sabe, se relame desde siempre con su candidatura a la Presidencia en 2007. Cabe describir aquí un escenario ciertamente desagradable y deseado por nadie : la historia remite a un presidente enfermo, cuya dolencia su esposa festeja entre bambalinas, pues tal malestar le permitirá hacerse con el poder. El presidente en cuestión cree que sus más firmes aliados le rinden plena devoción, cuando en realidad se dirigen luego corriendo al despacho de la esposa de aquél, para iniciar el cortejo de congraciarse con la futura ostentadora del primer mandato.
Ante este panorama, uno no puede más que simpatizar con nuestro Presidente y comprenderlo en su molestia. Preso de un cuerpo frágil y una mente ambiciosa, se sabe limitado, y para colmo, insertado en un ambiente de traición en donde no abundan los amigos.
Y ya ha comenzado el debate. Existen, por estas horas, dos grupos bien diferenciados que frecuentan el entorno presidencial, y que discuten a viva voz y con los ojos cual carbones encendidos, a los efectos de imponer cada una de sus visiones al respecto del cáncer oficial.
Una prerrogativa reza que la enfermedad del Presidente debe continuar oculta. Revelar, en estos momentos, detalles a la prensa significará propiciar un fuerte derrumbe en los mercados, los inversores y la confianza de los argentinos en el sistema actual, fuertemente personalista. La consecuencia no sería otra que una corrida financiera, seguida por un súbito escape de las principales figuras políticas en el helicóptero que el empresario Eurnekian presta al Presidente -ver Seprin.com-.
La otra postura es claramente diferente, y parte de la base de una estrategia electoral interesante : la enfermedad de Néstor Kirchner debe ser blanqueada cuanto antes. El motivo es verdaderamente sencillo. En el sistema "fuertemente personalista" -único punto en común entre ambos grupos- en que vivimos, los súbditos inmediatamente se apiadan de su líder enfermo. La consecuencia natural de ello es un apoyo masivo, que se comprueba especialmente en el ríspido terreno de los votos. El Presidente no se presentará en 2007, y en eso están todos de acuerdo. La lógica es blanquear su dolencia en un discurso público y televisado -o disparado desde una Plaza de Mayo, por ejemplo-, a la vez que se pide al Pueblo que acompañe a su representante o representantes en su ausencia. Así, Néstor Kirchner podría salir al balcón de la Rosada, cual Eva Duarte -debilitada y presa del cáncer-, y gatillar el prolongado suspiro de las masas. Quienes soportan este curso de acción son incisivos, pragmáticos. "¿Para qué seguir ocultando lo que todos los medios saben pero que esconden porque compramos su silencio? Los gremialistas, los opositores políticos ya están al tanto. Por eso ejercen presión contra el Presidente : saben que no quiere problemas y dirá que sí a todo. Es el momento de sacar partido de su enfermedad", sentencian con firme convicción.
Dicen los que saben, que la discusión comienza ya a generar fuertes intercambios. Los Fernández se encuentran verdaderamente preocupados, pues han rendido culto por largo tiempo a Néstor Kirchner, y se preguntan si acaso no se habrán equivocado a la hora de a quién succionarle los calcetines.
En todo caso -y aquí va otro dato-, está claro que nuestro Presidente ya no puede con el quehacer habitual que impone el sillón de Rivadavia. Los escapes al Sur no son novedad, y tuvieron que ver siempre con su dolencia -cuando no tuvo que ver con Máximo-. Como comentó a El Ojo Digital una fuente reservada del Congreso de la Nación : "El problema de Kirchner es que no puede estar sin ir al baño cada cinco minutos. Este es el motivo por el cual se ausenta de cenas en su honor y por el cual ha plantado a muchos presidentes extranjeros. En general, no se trata de mala intención o caprichos. La enfermedad no le permitió estar presente en el homenaje que le hiciera la Reina Beatriz de Holanda; muchos medios se equivocaron y en su afán puramente crítico, sólo dijeron que fue un desaire".
El Ojo Digital continuará informando a sus lectores sobre este delicado tema. Al fin y al cabo, se merecen estar al tanto de las novedades.
Fuente:
El Ojo Digital Política