EL OJO INSOLITO | ELIGIO AISLARSE ALLI DEBIDO A UNA CRISIS DEPRESIVA
Un hombre sale de paseo y se pierde 35 días en una cueva
Jean-Luc Josuat-Vergès, un hombre que estuvo desaparecido 35 días en los Pirineos, fue encontrado el viernes por la mañana por la policía en un criadero de setas abandonado, donde dijo haberse perdido el 18 de diciembre, cuando se aisló allí durante una crisis de depresión.
"El instinto de supervivencia y sobre todo mi fuerte carácter fueron los que me salvaron. Nunca sentí pánico, angustia o lloré. Incluso canté", explica Josuat-Vergès, de 48 años, después de un mes en la oscuridad total de un dédalo de galerías en Madiran.
Sin reloj ni luz, afirma haber sobrevivido bebiendo agua, chupando trozos de hierro o caliza que se encontraba, comiendo "300 gramos de madera en descomposición", o permaneciendo tumbado sobre unos toldos "los dos tercios del día". También recreaba mentalmente escenas de películas para conservar la memoria.
"Me ha sorprendido que me dijeran que podía irme a casa después de pasar sólo algunas horas en urgencias. Me preguntaba si el personal del hospital era consciente de lo que había vivido", añadió el rescatado a la salida del hosptal el viernes por la tarde.
Durante un mes, la policía había multiplicado las búsquedas pero "sin parámetros" ya que las personas próximas a él le creían en una excursión, explicó la policía.
Su esposa, Ginou, una institutriz, hasta había alquilado un helicóptero para sobrevolar los Pirineos con el fin de encontrar a su marido.
Finalmente tres estudiantes le encontraron en la entrada del criadero de setas el jueves y dieron la alerta. Una veintena de policías le rescataron el viernes en la mañana.
"Estaba más delgado, con barba, envuelto en plásticos y con un olor a lodo, pero repondió con suficiente coherencia a las preguntas que le hicimos", indicó a la AFP uno de sus salvadores, el teniente Philippe Lasalle.
"La noche que volvió a casa, no durmió porque quería ver amanecer a causa de su miedo a la oscuridad. Tenía necesidad de morder algo cada dos horas, perdió 18 kilos", explicó su esposa, en su domicilio de Vic-en-Bigorre, situado a 20 km de Madiran. "Nuestros dos hijos y yo no estamos realmente soprendidos de ver como se las ha apañado. No es especialmente fuerte pero sí muy resitente", añadió.