ESPECTACULOS | POR EL PAPARAZZO FURTIVO
Cablevisión, Torneos y Competencias y la estafa de la televisión por cable
El cable en la Argentina se ha convertido en una verdadera pesadilla para el televidente. Aquellos que han invertido el poco dinero que tienen para escapar de la publicidad y el patetismo de los canales de aire se ven acosados por una nueva pesadilla.

Una verdadera estafa han montado Cablevisión y otras compañías que proveen televisión por cable a sus abonados. Los costos para suscribirse no solo se han incrementado a niveles insoportables, sino que la publicidad en todos los canales de las emisiones se convierte en el nuevo instrumento de tortura para aquel que quiere escapar de la mediocridad de Tinelli, los noticieros y las horripilantes telenovelas de Adrián Suar con sus estrellas liquidadas.
Y la publicidad ya se ha tornado más que invasiva. No importa si se ve fútbol o canales de películas : allí estará siempre presente el espíritu torturador de los mediocres creativos publicitarios argentinos. ¿Quiere Ud. sentarse tranquilo en su sofá y mirar películas en las señales FOX o Cinecanal? No importa, pues allí tampoco hay escapatoria posible. Fox se ha convertido en uno de los canales más detestados por el televidente del cable nacional. Los avisos publicitarios de pañales para bebés, líquidos limpiadores (¿qué otro personaje más denostado que Mr. Músculo?) y demás basura, atiborran la pantalla hasta gatillar la furia más elemental en cualquier ser humano. Por si eso fuera poco, quien desea ver cine en FOX se encontrará siempre con el micro "No Molestar", una idea desarrollada por pseudocreativos lamentables y que carece totalmente de sentido. Cinecanal no es la excepción : en el intermezzo que va de una película a la siguiente, abundan los comerciales de productos de consumo masivo que ya no saben cómo invadir la privacidad de quien mira tevé. Ya es hora de inventar un nuevo cable... para escapar del cable.
Evidentemente, el consumidor argentino de señal de cable ha sido tomado por estúpido por los programadores regionales y por Cablevisión. El acuciante problema publicitario no es el único factor contra el que despotricar : luego está esa enorme falta de respeto que no es otra cosa que la "latinización" de las distintas señales. Si Ud. quería disfrutar de ESPN en inglés, o ver videos de música de la original MTV americana, también sale perdiendo : en ESPN se relata ahora todo en español, y su señal original estadounidense ha sido removida del espectro de canales. Por su parte, los programas de MTV solo muestran a Shakira y artistas mexicanos o latinos de poca monta, y sus presentadores parecen haber sido seleccionado de entre un puñado de candidatos de las peores republiquetas bananeras.
Y llegamos al peor de los casos : las transmisiones de partidos de fútbol. Aquí verdaderamente no existe opción para el televidente, pues muere siempre en las producciones de Torneos y Competencias -TyC-. Durante los noventa minutos que dura cualquier match, el telespectador debe tolerar la inserción de avisos publicitarios que tienen su propio audio y que interrumpen la observación de las jugadas, a partir de la usurpación violenta de no menos del 35% de la imagen. Por si no fuera suficiente tener que soportar los comentarios y charlas triviales de relatores y comentaristas infradotados como Walter Nelson, Alejandro Fabri, Christian Garófalo y otros impresentables, también está la publicidad que todo lo arruina y que todo lo echa a perder. Es así que ver los partidos de la Copa América se convirtió en una auténtica pesadilla, donde solo faltaba la figura de Freddy Kruger. Pero seguramente, hasta él hubiera puesto "pies en polvorosa", espantado por los esperpentos de la publicidad argentina.
Como televidente, he aprendido a odiar como nunca a Red Megatone, Coca Cola, Banco Hipotecario, VISA y otros tantos anunciantes. Al igual que muchos, siento que todos ellos han conspirado para faltarme el respeto.
Dicho sea de paso, este humilde Paparazzo Furtivo, desde su cubículo en El Ojo Digital, no solo aporta crítica destructiva : también aporta. A los efectos de disminuír el estrés causado al telespectador, Cablevisión y otros proveedores deberían darle la posibilidad al televidente, por un pequeño plus, la posibilidad de ver partidos de fútbol sin publicidad y sin obligarlo a escuchar el relato de comentaristas fracasados. Mi sensación es que, de existir esta posibilidad, todo el público se anotaría, aunque deba pagarse un pequeño plus. Ahora bien, para el caso del fútbol, las señales digitales de CV, Multicanal y otras podrían optimizarse a los efectos de que el telespectador pueda votar por los relatores y comentaristas que ya no quiere escuchar nunca más. A partir de este sistema de votación podrían lograrse cosas positivas; por ejemplo, el fanático del fútbol podría votar que Alejandro Fabri y Walter Nelson, por citar los casos más agrios, no transmitan más y se queden sin empleo. Lo mismo con todos aquellos que no sean de su gusto. ¿Responderá alguna vez nuestra corporativizada televisión por cable?
Y un detalle más : la inserción de avisos publicitarios que ocupen el porcentaje actual de la pantalla están claramente prohibidos por la Ley de Radiodifusión. Pero, obviamente, Julio Bárbaro y el resto de los ineptos que conducen las riendas del COMFER no se han percatado de esto. Tampoco intervendrá directamente el Gobierno Nacional, no solo porque los segundos de publicidad que obtiene luego de presionar a las señales locales le vienen bien para la próxima campaña política, sino porque este y todos los gobiernos se han puesto de acuerdo para otorgarle un sinnúmero de beneficios a ese cartel mafioso que es Torneos y Competencias. ¿Por qué todo el negocio del fútbol en la tele debe estar monopolizado por una sola empresa? Lo correcto sería rescindir la concesión ridícula de la ex empresa del delincuente Carlos Avila, liberar el mercado para que intervengan al menos cuatro empresas, y que el consumidor seleccione entre una amplia variedad de canales. El resultado directo de esto es que mucha gente tendría más trabajo y que los productos -programas- mejorarían notablemente, a partir de la necesidad de renovarse para poder competir favorablemente. Pero claro, ¿qué sabemos los argentinos de libre mercado y competencia? Nuestra tierra es un valle de lágrimas construído a base de monopolios u oligopolios totales. Léase, Telecom y Telefónica, YPF y Petrobras (¿qué hacen los brasileños vendiendo petróleo argentino?), Torneos y Competencias, Manuel Tienda León, Grupo Clarín... y la lista continúa hacia el firmamento. Supongo que la situación no mejorará hasta tanto los consumidores hagamos consciencia y reclamemos por nuestros pisoteados derechos. Desde aquí, propongo comenzar una cadena de emails contra Cablevisión y Multicanal, remitiéndoles el link al presente artículo y reclamando por la eliminación de la publicidad por cable y por la implementación de mecanismos que permitan la interacción del espectador con aquellos que desarrollan la programación.
No sería un mal comienzo.
Posdata : Y recuerde llamar a Cablevisión -si es Ud. cliente- y darse de baja de la revista "Miradas". ¡Le están cobrando más de $3 por la suscripción que Ud. jamás solicitó!