ESPECTACULOS | POR LAURA ETCHARREN, LIC. EN SOCIOLOGIA
Televisión y sociedad
La búsqueda de identidad y la incorporación de Ikonicoff en Bendita TV.

Indudablemente, la televisión argentina es una de las mejores del mundo. No por su seriedad, sino por su eclecticismo.
Un desparpajo de noticias que son coloreadas, en el caso del ambiente farandulero, por los periodistas que saben como coptar la atención de los televidentes. Informes desopilantes y fenómenos televisivos nos invitan a reflexionar por qué ocupan nuestra televisión de un tiempo a esta parte.
Además, la medición minuto a minuto, ha generado una adrenalina en los programas en vivo pocas veces vista.
Porque el vivo le permite al conductor y a quienes hacen el programa, saber, minuto a minuto, la cantidad de personas que en ese momento están viendo el producto en pantalla.
Así fue como ocurrió el día viernes en ?Cantando por un sueño.? La periodista Laura Ubfal -integrante del jurado- comentó que el rating ardía y luego, Marcelo Hugo, dijo que 8.000.000 de personas estaban palpitando la final Ranni-Calabró.
Es decir, aunque criticada por muchos, la televisión como medio de comunicación masivo, es redituable en el marco de la globalización.
Por supuesto que hay excepciones. Ocurre, que los números determinan los parámetros de consumo de la sociedad, así como el apoyo volátil de la misma.
Cuando comenzó la ficción ?Montecristo?, todo parecía indicar que la misma sería la gran ganadora y ?Show Match? el gran perdedor.
Sin embargo, la pulseada, en materia de rating, terminó ganándola Marcelo Tinelli.
Quien conoce los ritmos de la televisión y sus aristas.
Cuando se lo creía derrotado, los escandaletes de color de los Bailando y el Cantando por un sueño, lo volvieron a consagrar como el número uno de la TV.
De ese modo, la identidad social puede verse marca por los parámetros del entretenimiento.
Televisión nada paqueterrima, más bien popular, es la elegida.
Incluidos y excluidos de la economía global, eligen, mayoritariamente, aquellos programas que los divierten y los alejan de los imponderables y los avatares de la vida cotidiana.
Los programas buscan reinventarse para satisfacer entonces dicha tendencia.
Así, es como Beto Casella incorpora en su ciclo ?Bendita TV? al cientista social Moisés Ikonicoff. Un señor que atravesó por diversas instancias laborales.
Desde su paso como profesor académico en la Sorbona, Moisés, fue funcionario menemista y más tarde no tuvo reparo alguno en participar, junto a Jorge Corona, en teatro de revista.
Tampoco se privó de estar con Mauro Viale en medio de los escándalos por el caso Coppola y opinar sobre diversos temas de aquellos años.
Participó como invitado especial en programas de chimentos y/o interés general y actualmente, se lo vio junto a Ramón Puerta y otros, en el escenario de ?Peronistas de Pie.?
Sucede, que éste tipo de personajes, brindan color y elevan el rating de los programas, ya que nunca se tiene la certeza de lo que puedan llegar a decir.
Ahora bien, también es preciso tener en cuenta, que la suba de rating no implica que todos los televidentes admiren o gusten del personaje que se encuentra en pantalla.
Son varios y diversos los factores que deben estudiarse.
Curiosidad, morbo, querer siempre estar al tanto, intriga, o bien, estar a la espera de un equívoco para la burla, son algunos de las características que los individuos reacios a éste tipo de programas le brindan al rating.
Se crea pues, una relación tirante que termina por confirmar que más allá de las especulaciones y el rechazo que pueda existir, los consumidores de productos que caen intencionalmente en la banalidad de color, buscan construir una identidad.
Identidad que trasciende el capital cultural y educacional.
Lo que buscan, es conformar una relación de identificación con la persona o con el programa que miran, independientemente de la calidad.
De ahí, que pueda explicarse el triunfo de Iliana Calabró sobre Rodolfo Ranni.
Dos talentosos.
La primera, vocalmente horrible pero extremadamente carismática.
El segundo, con una voz mágica y con un nivel de popularidad más acotado.
Razón por la cual, los eruditos en canto lo dieron por ganador a Ranni y su soñadora y el público, consagró al personaje de Iliana y su soñador Ricardito.
Finalmente, el discurso de quienes están al frente es importante.
Siempre y cuando, tengan como sostenerlo, ya que la fórmula para permanecer en los medios no es eterna sino que debe renovarse año tras año.