ESPECTACULOS | POR LAURA MARTIN
Petinato, durísimo
No importa el canal. Cuando se tienen carisma y talento, incluso la nada y la pavada alcanzan de sobra para divertir a los televidentes.

Comunicación y consumo
Como es sabido, existen diversas formas de comunicación. Y dentro de la comunicación misma, distintos códigos y mensajes que se pretenden, o no dejar.
Por ejemplo, en materia de medios, se podría decir que la comunicación y el consumo van de la mano. Porque si el que comunica, es decir, el emisor, logra captar la atención del receptor, este último consumirá el producto. Ya sea en televisión o radio.
Para poder explicar el consumo de programas, se puede recurrir a ciertas teorías, o para ser más simples, a una rama de la sociología. La sociología del consumo. Las visiones que se pueden tener sobre el consumo, residen en que se puede considerar al mismo, como a un producto dependiente de los contextos grupales, culturales y estratificacionales. Es decir, el consumo masivo de determinado producto, determina, entre otras cosas, cierta reproducción social; una formación intersubjetiva, al mismo tiempo que una construcción subjetiva; y también, una fuerte repercusión en las formas de vida.
Por lo tanto, observamos como los medios de comunicación, tienen una fuerte incidencia en las sociedades de consumo. De ahí, la necesidad de tener bien en claro, que todo lo que se ve, en el caso particular de la televisión, es un producto guionado. Un producto que no debe ser tomado como cierto en su totalidad.
Existen programas más serios que otros. La seriedad, está dada por el contenido y se encuentra a la vista de todos. Por lo tanto, es preciso discernir entre aquel programa que merece ser evaluado con rigor intelectual, del que debe tomarse, simplemente, como lo que es. Un programa de humor. Bueno o malo, pero un programa que reproduce lo ocurrido en otros programas, con agregados propios.
Canal Trece
Canal trece, se ha caracterizado siempre por no tener estrellas, es decir, el canal en sí, está por encima de todos sus integrantes. Tal vez sea por eso, que es un canal donde los ataques de divismo han sido pocos. Y en donde la hoguera de las vanidades, ha sido casi imperceptible.
Ésta es una de las cosas que diferencia a canal trece de TELEFE. Este último, siempre ha tenido estrellas. Hoy, solo la señora Susana Giménez. Y hasta el año pasado, el señor Marcelo Hugo Tinelli.
En cambio, el trece, siempre fue un conglomerado de figuras pero ninguna por encima de la otra. Por sobre ellos, siempre el canal. Un canal, por lo menos, serio en apariencias. Con pocos toques de humor.
Los programas de chimentos no existían y cuando lo hubo, como fue el caso de Hechiceras, el resultado fue, un rotundo fracaso.
Siempre novelas; ficción de la mano de la productora Pol- Ka; los clásicos noticieros del mediodía, la noche, y la media noche; películas; fútbol y demás. De amarillismo nada. A veces, la señora Catalina Dugli en el noticiero contaba y cuenta algún que otro dato de color, pero todo siempre en un marco del respeto y la seriedad.
El canal de Constitución ocupa el segundo lugar en el ranking de canales, ya que el podio le corresponde al canal de las pelotas.
La Noche del Diez, una de sus últimas apuestas, lo volvió un canal más popular, seguramente a su pesar. Por lo menos, durante trece lunes.
Ahora apostaron a la vuelta del programa Grandiosas, pero sin éxito, ya que parece no cubrir las expectativas que tenían con el retorno de las señoras Mandelbaum, Mazzoco y Oliva. Y también, renovaron los lunes con el programa de historia argentina, Algo Habrán Hecho. Sobre éste último, puede leerse su análisis, en el artículo recientemente publicado: Un largo camino hacia la nada.
Duro de Domar
Llámese Indomables o Duro de Domar, el programa que conduce el señor Roberto Petinato, es una maravilla que reproduce como nadie, los grotescos televisivos.
Con un don especial, Petinato, inicia el programa con una música y letra, casi infantil. Baila con sus brazos al viento recorriendo el estudio de televisión, sin importarle caer en el ridículo.
Amante de la música, el conductor, realiza un monólogo tan irónico como el programa mismo.
Porque el Indomables del canal AMERICA, era como el Duro de Domar de ahora, el que se emite por canal trece.
Un programa que parece extraño verlo en la pantalla del canal de Constitución, tal vez sea por ello, que recién sale al aire a las 00 horas. Pero a pesar del horario, el programa mide muy bien, casi siempre hace dos dígitos. Y eso, no es un dato menor para el horario de la medianoche.
El programa en sí, lo hacen Petinato y los informes. Porque para ser sinceros, los integrantes de ambas columnas, de lo que podría darse en llamar panel, están dibujados. Son como una especie de elementos decorativos, que de vez en cuando cobran vida para decir alguna estupidez, como las consecuentes vertidas por el Chavo Fuks.
El Chavo Fuks, un extraño sujeto con antecedentes en el periodismo deportivo, que vive quejándose de los mecanismos de la televisión actual, de la falta de códigos y demás, pero sin embargo, parece estar pegado a la silla.
Del resto, poco y nada. La señora Fernando Iglesias intenta y la intentan presentar con la mala del programa, su compañero de columna, el señor Guillermo Pardini, el superman argentino, viene de un programa un poco más serio, como era: Yo amo a la TV.
Y por último, la modelo que acompaña al Chavo soy del pueblo Fuks, la señorita Jackie Kin, una modelo, un poco gritona pero bonita, más aún, al estar sentada junto a Fuks.
Roberto Petinato, es el alma del programa, la gracia y el carisma. Una mezcla bizarra y pava de hacer humor. Reírse sin culpa de las barbaridades que suceden en otros programas y armar informes donde la calidad reside, no solo en lo que se dice sino también, en como se dice.
Informes absolutamente banales, más banales que lo que sucede en la televisión misma, pero siempre, con condimentos de color que los hacen brillar.
Un programa, que lógicamente, no deja nada. Pero son aproximadamente cuarenta y cinco minutos de no pensar, de ver y de reírte de pavadas. Y de los agregados más pavos, que ellos le ponen, a las pavadas de origen.
Sebastián Wainraich, es el notero que sale de rotation por los lugares y eventos frecuentados por la gente del ambiente artísticos. Entrevistas sin sentido, en las cuales se ríen hasta los mismos entrevistados, quienes en su mayoría, se acoplan al sentido sin sentido que tiene el programa y hacen de las entrevistas, un vacío más que gracioso.
Creador del segmento Kitsch, Sebastián, hace de la nada un todo. Un todo, al que no se le puede pedir más de lo que es. Quienes viven en la postura de intelectuales, Duro de Domar, no es un programa recomendable de ver. Tampoco es un programa ávido de recibir críticas jactanciosas sobre la mediocridad televisiva.
Duro de Domar es, el claro reflejo de que lo que se ve, es lo que hay.
Y buscarle un trasfondo de profundidad, es una triste pérdida de tiempo, dado que todos los que hacen el programa son concientes que lo están realizando es, una divina demencia televisiva que solo apunta al entretenimiento, partiendo de informes, entrevistas y monólogos. Si bien reales, con toques de humor más que locos e irónicos. Como es el mismo Petinato.
Un enano, que hace de pájaro cuando baja por un arnés con la ya tan conocida pregunta del pajarito para hacerle al entrevistado del día; un conductor excéntrico cuya vestimenta y cabellera, no pueden pasar desapercibidas. Un programa, que toca la realidad televisiva pero desde otro lugar. Léase, vulgarizando aún más, las vulgaridades.
Así es, Duro de Domar. Durísimo. CHAN, CHAN, CHAN, CHAN....!!!!!!!!!