ESPECTACULOS | POR LAURA MARTIN
Calle Corrientes
Los dimes y diretes que tanto fastidian al señor Gerardo Sofovich, se han convertido, en la pesadilla de las últimas semanas. Y la calle Corrientes, se ha transformado, en la calle de la discordia y la desesperación.

Luego del escándalo grotesco que las chicas del clan Sofovich armaron el en living de la señora Susana Giménez, y sin conformarse con las medidas tomadas por el productor de las tres obras teatrales -Dos en curso, y la otra, próxima a estrenar- las señoritas continuaron el escándalo, en el programa Intrusos.
Las protagonistas: la señora Iliana Calabró y la señora Estela Maris Lanzani. Dos de las integrantes del elenco Soltero, y con dos viudas que debió estrenarse, ayer miércoles 9 de noviembre.
Y digo debió, porque el estreno quedó suspendido con motivo de las agresiones que la señora Estela, lanzó contra la señora Iliana. Se dijeron de todo, y esta última, irrumpió en un llanto muy particular, le agradeció al señor Sofovich por todo y se retiró muy mal del estudio.
Sí, todo es como lo están leyendo. La señora Estela, por su parte, dijo que a ella nadie le arruinaría este momento tan importante de su vida. Ella debutaba por primera vez en la calle Corrientes y de la mano de Gerardo.
Pero de repente, alguien le arruinó tanta felicidad ¿Quién fue? El mismísimo Gerardo, quien se comunicó por vía telefónica con el señor Jorge Rial. Éste último debió reproducir en el aire, el comunicado de Gerardo: Se levanta el estreno de hoy de la obra, y vos, Estela, quedas desvinculada del elenco
¿No es una paquetería mediática todo lo sucedido? A lo que han llegado las chicas!
Porque convengamos que las peleas no tienen que ver con quien sabe más acerca de la historia del teatro; de donde y como surge la comedia; cuales son las máscaras que representan el drama y la comedia; la importancia de la dialéctica; la presencia escénica y demás.
Las chicas siempre se pelean por lo mismo. Cartel y vestuario. Este color si, este no; este vestido no, este si; los escotes son para mí, vos elegí otra cosa, etc.
Para nosotros banalidades, para ellas, un estilo de vida. Su forma de concebir la vida. Porque evidentemente, el medio del espectáculo es sinónimo de superficialidad.
Y si bien, las cosas por las que ellas discuten y arman patéticas, aunque paradójicamente entretenidas, peleas televisivas, son importantes para la mejor estética de la obra, no son del todo relevantes para generar una guerra de divas
Las señoras y señoritas tienen ataques de divismo. Los cuerpos y rostros las acompañan, pero volvemos a lo de siempre, necesitan un poco de intelecto para sostener lo estético, puesto que si no, caen en el ridículo. Un ridículo, gracioso para los televidentes, por lo menos para algunos, pero en el largo plazo, triste.
Los escándalos de la farándula divierten, eso, es innegable. Pero cuando en medio de todo, hay trabajo y la posibilidad de despidos, las cosas cambian.
Entonces, no vendamos mensajes erráticos. Ayer, algo quedó muy claro, el escandalete en el programa de Rial, le dio de comer a la televisión misma, a la radio, y también a la web; aunque también, quedó demostrado que todo parecía estar, debidamente calculado.
Por eso, la televisión es un divino simulacro; peligroso para todos aquellos que no saben manejarse y moverse dentro de esa gran caja. Donde lo más importante, reside en saber, cuales son las reglas de juego.
¿Si no, miren como la señora Susana Giménez, ni lenta ni perezosa, invitó anoche a su living, a la despedida del elenco de Soltero, y con dos viudas?
Susana no se olvida, y que mejor que tenerla de invitada a Estela, luego de que el señor Sofovich, le bajara el pulgar a ella y a su producción, prohibiéndole a sus chicas, no ir más, al programa de la ex diva de los teléfonos.
De esta manera, el descargo que hizo la señora Lanzani contra Gerardo, fue una especie de revancha que se tomó Susana. Quien comentarios, no hizo, pero su cara, decía todo.
Lo cierto es, que todo lo ocurrido, y lo que está por venir, vende. Y seguramente, durante una semana se hablará de ello, ya que en este país, todo dura, una semana o un poco más.
Incluso, hasta este tipo de escándalos. Porque ahora, falta que comiencen a opinar las colegas del elenco mismo y de los otros elencos.
Así se mueven las chicas, evidentemente, sin códigos.