ESPECTACULOS | POR LAURA MARTIN
Sin gris
En la televisión, cuando de personas huecas se trata, no queda más remedio que cambiar de canal; lamentarse de la chatura mental frente al televisor; o bien, reírse del triste papel que representan algunas mujeres. Aunque también, podemos reflexionar de la mano de la teoría, para entender un poco más el porque de tanta mediocridad.

La sociedad como realidad subjetiva
Entendamos a la sociedad como a un continuo proceso dialéctico compuesto por tres momentos: externalización, objetivación e internalización. De ahí, que estar en la sociedad, signifique participar en su dialéctica.
El individuo, no nace miembro de una sociedad; nace con una predisposición a la socialización, para luego llegar a ser miembro de la misma.
Hay una secuencia temporal en la vida de cada individuo , en cuyo curso, el mismo, es inducido a participar en la dialéctica de la sociedad. El punto de partida de este proceso lo constituye la internalización, es decir, todo lo que el infante asimila. Por tal motivo, la realidad subjetiva es una realidad mental, la cual al exteriorizarse, pasa a ser, una realidad objetiva.
Entonces, los seres humanos, debemos pasar por diversos tipos de socialización. La socialización primaria, es aquella en la que el niño intuye determinadas cosas, pero al carecer de pensamiento y también de conocimiento, acepta a sus otros significantes sin ninguna otra posibilidad. Sin embargo, si es rechazado, sus sensaciones le generan un rechazo recíproco.
Durante esta socialización se construye el primer mundo del individuo, en el cual, el universo de significados no será el mismo que al entrar en la etapa secundaria.
Hay una percepción de las cosas, al mismo tiempo que una quita de ciertos elementos, de su contexto normal.
Por su parte, en la socialización secundaria se supera tal situación. Se llega al entendimiento, y los objetos son percibidos de manera permanente.
A través de la enseñanza y la incorporación de hábitos, el infante llega a relacionar.
Cabe aclarar que, en la socialización primaria se crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva que va desde los roles y actitudes de los otros específicos, hasta los roles y actitudes en general.
Sólo cuando el individuo llega a la internalización, se lo puede considerar miembro de la sociedad, haciéndose esto, mediante el proceso denominado ontogenético, es decir, de culturización.
Por ende, descubrimos que la socialización secundaria tiene que ver con la internalización de las instituciones. Su alcance y carácter se determinan por la complejidad de la división del trabajo y la distribución social concomitante de conocimiento (vocabularios específicos)
En definitiva, para poder avanzar en el proceso de socialización se requiere de una coherencia entre la socialización primaria y la secundaria. Pregunta ¿existe esta coherencia, entre las chicas del momento?
Susana Giménez, out
De un tiempo a esta parte, y con el solo interés de levantar el rating, el living de la señora Susana Giménez se ha convertido en una especie de culebrón venezolano.
Un triste espacio, donde hasta el glamour se ha perdido. Porque Su, ya está cansada de hacer el programa que hace. Se hartó de su producción, del horario y de ya no ser, la conductora que era. Pese a los esfuerzos que hace por aparecer divina, se la nota ciertamente desganada.
Atrás quedaron los días de festejo por lo números alentadores, por realizar un programa digno y demás. Ahora, Su, no ve la hora de terminar con este ciclo de terror. Un ciclo que seguramente, querrá llevar al olvido. Porque independientemente del cariño de la gente, Susana, necesita de otro tipo de estímulos. Necesita de un rating que la acompañe, reflejo de no haber perdido a sus fieles seguidores; reflejo de que el programa que hace no es out, y muchos menos ella. Un rating, que le diga a Su, que sigue siendo in.
Discordia y baratería en el living de Su
Tal como se ha publicado el día martes, en un artículo titulado La TV, en un lunes para el olvido y por este mismo medio, El Ojo Digital, el living de Susana fue un verdadero bochorno.
Con motivo de la festividad Noche de Brujas, de origen Celta, pero desvirtuado por los norteamericanos, el día lunes, Susana invitó a su living a las chicas del clan Sofovich
Las chicas de las diferentes producciones, se presentaron vestidas con trajes de brujas, haciendo juego con la escenografía dispuesta para la fecha.
Las señoritas de El champagne las pone mimosas, Corrientes, esquina glamour y Soltero con dos viudas Esta última, próxima a estrenar, armaron un verdadero grotesco en el programa de Susana.
Aunque si de verdad se trata, cabe destacar, que tanto Su como su producción, intentaban todo el tiempo, que las chicas fueran al choque. Hasta que lo lograron y ahí, cada una mostró, su esencia más pura. Dando cuenta, no sólo de la vulgaridad que conllevan, sino también, del paupérrimo nivel educativo que tienen.
Porque ni siquiera se pretende cultura, pero si educación.
El mensaje que dejaron fue: Somos portadoras de bellos cuerpos y caras, pero materia gris, no tenemos. Entonces, nunca más acertada la frase, Lo que ven, es lo que hay.
La señora Nazarena Vélez es la que muestra tener un poco más de criterio, pero al mezclarse con las otras, se desvirtúa. La señora Celina Rucci, es la más pensante y decorosa de todas, por ende, la que no asistió. No se sabe si no la invitaron, o no fue, por propia decisión. Lo cierto es, que al no concurrir, se salvó de verse involucrada entre tanta baratería.
De las eses, ni que hablar. Una por ser rosarina, la señorita Silvina Luna; y la otra, la señorita Maria Eugenia Ritó ¿por qué? ¿por bruta? No pronuncian ni una ese, pareciera ser, que en el diccionario de estas chicas, la ese es pecado, y otras cosas, son divinidades.
No estamos hablando de nada complejo. Es el A. B. C de la educación, de la formación primaria, de la socialización primaria. Una socialización que parecen haber salteado, pero que paradójicamente, las ubica en un lugar de privilegio.
Léase, junto a un hombre, que puede o no gustar. Un hombre cuya carrera y trayectoria están marcadas por el éxito y la excelencia de sus productos.
Ellas se pelean por bombachas, corpiños, hombres, trayectoria, cartel, cuerpo y demás. Todas cosas importantes, de gran relevancia ¿no?
¿Trayectoria? Son todas muy jóvenes ¿Cartel? Tendrían que agradecer por pisar las tablas de un escenario siendo tan lastimosamente bobas, y mediocres en sus comentarios, en sus formas de presentarse ante el mundo.
Cierre
Estas chicas, se quedaron en la socialización primaria explicada en los comienzos de este artículo. No pudieron abandonar lo primitivo. Ellas creen formar parte de la sociedad, cuando en realidad, si no fuera por sus cuerpos, estarían absolutamente relegadas.
Porque toda esa belleza, inexorablemente, necesita de un sustento intelectual. Requiere de educación, de saber moverse más allá de las pasarelas, las tablas y el baile. Hablar bien, pronunciar debidamente las palabras. Poder hilar una oración correctamente. Valerse de los usos y costumbres para saber cuando algo corresponde y cuando no.
Para moverse en este mundo dignamente, se necesitan de todas estas cuestiones, ya que con el tiempo, por una cuestión natural, las cosas decaen, el cuerpo, aunque se lo cuide, si bien estará bien, no será como el de los 20, ni tampoco como el de los 30. Cambiará, como cambia todo.
Ahora, lo que no decae, y si se lo cultiva, se incrementa y enriquece, es el conocimiento; la información que uno puede adquirir sobre los sucesos, sobre los acontecimientos nacionales y mundiales. Porque de no haber conocimiento, de no existir pensamiento crítico; de no estar informados, todos seríamos: Rito, Cirio, Salazar, Calabró Ileana, Luna, Jelinek, y cuantas mediocres más. Portadoras de divinos cuerpos pero carentes de criterio. Entendidas algunas en el baile, aunque nulas en la historia del arte del baile. Nulas en la génesis de lo que están haciendo.
Porque no todas tienen el ángel que las puede redimir de la impunidad de la ignorancia, como lo tiene la señora Giménez. A quien muchas cosas se le han perdonado, pero otras, sobretodo aquellas que dan cuenta de su falta de conocimiento, la han llevado a la burla generalizada. Al uso y abuso de los medios, cuando de frases estúpidas se trató: Un dinosaurio ¿vivo?
Se trata entonces, de chicas superfluas, atadas a la belleza y condenadas al declive anunciado de no emprender, por lo menos de grandes, el traspaso que no hicieron -vaya uno a saber porque- de chicas. Es decir, el paso de una socialización primaria, a una socialización secundaria.