ESPECTACULOS | POR LAURA MARTIN
La TV en un lunes para el olvido
Cuando los productores ya no saben que hacer, y las herramientas de combate, se convierten en actos demenciales, o en relegación de lo nacional.

La entrega número doce del súper lunes, nos dejó algunas cuestiones interesantes para tener en cuenta. No sólo por la mediocridad creativa, sino también por las incoherencias de los mensajes, y por la infaltable banalidad de las entrevistas.
Primer acto
El señor Marcelo Hugo Tinelli, comienza su programa, con el mentalista Tusam, quien se introduce en una especie de caja, repleta de cubos y barras de hielo. ¿Cuál era la idea? Permanecer allí dentro, durante diez minutos. ¿El sentido del desafío? Ninguno coherente ¿Verdad o mentira? Eso, queda para las reflexiones de cada uno de los televidentes.
Pero aunque sea verdad o mentira, el mensaje que llega, es nocivo. Porque no tiene sentido someterse a pruebas de ese tipo, donde uno pone, ciertamente por nada, su propia vida en juego.
Sería muy triste pensar, que por un punto más de rating, una muerte en cámara, sería un hecho fascinante.
Se lo veía a Tusam, teniendo algo así como convulsiones.
Ciertos movimientos que no sabemos si eran programados, auténticos o qué. Pero la tensión se sentía en el estudio.
Tal vez, todos muy buenos actores, o quizás la inconciencia cobró conciencia, y la preocupación de Marcelo Hugo era realmente cierta. Por lo que sacarlo a los siete minutos, fue la decisión más acertada.
Lamentables son las pruebas de los días lunes en el programa de Marcelo. Porque Marcelo no necesita de ese tipo de atracciones para realizar un buen programa, todo lo contrario. Él hace el programa que quiere, y lo camina dignamente todos los días de la semana.
Por lo tanto, lo único que se logra, con estas puestas en escena, es poner en duda la legitimidad y credibilidad del conductor y productor de Show Match.
Resultado Final: 17.3
Segundo acto
Como todos los días, la señora Susana Giménez, arranca su programa aburrido. Una de las mujeres más "pro yanqui" de la Argentina y del mundo del espectáculo, no podía dejar de festejar, la funesta exportación de Halloween. Así fue, como "Su" inició su programa con un musical, con música de Michael Jackson, Thriller, más precisamente.
Con una peluca negra, uñas muy largas, y un vestido, también negro, pero muy poco sentador, Susana inicia su programa, de la mano del más patético de los MIDACHI, el señor Dady Brieva, quien simulaba ser, Drácula
El programa fue absolutamente lamentable. De una mediocridad pocas veces vista. La producción de Susana, ya no es la misma de antes, y muchos menos, ella misma. Parece como si ya no les interesara construir un producto de calidad.
Todo el espacio, fue dedicado, a la Noche de Brujas. Porque Su, seguramente, conoce más las tradiciones norteamericanas que las argentinas. Si hay algo con lo que Su no nos puede engañar, es con su falta de compromiso con los problemas sociales, y su desconocimiento de la historia Argentina, como de los usos y costumbres, del país que la ayudó a convertirse en quien es.
También, un desfile de bellas señoritas, acompañaron la paupérrima noche. Todas ellas, chicas Sofovich. Cuerpos esculturales, caras divinas, pero de materia gris, nada. Todas hacían juego con Susana, ya que ninguna se presentaba, como un ser pensante. La única rescatable, la señora Nazarena Vélez, el resto, como alguna vez dijo la señora Moria Casán, puro chiquitaje. Bellísimos elementos decorativos.
Y Su, como siempre, la gran simuladora de compromiso, simula interés, pero la verdadera Susana es la que nunca sabe ni entiende nada. Tal vez, ese sea un mecanismo para que no se la molesta. ¿para que recurrir a la diva, si ella, nunca sabe nada?
Como no sentirse cómoda con las chicas, si era un living, de lo más hueco y superficial. De esos encuentros que, hoy por hoy, abundan en la televisión, y que son redituables. Porque en algunos casos, mucha lola y cola, vende más, que el criterio bien fundamentando.
Aunque en el caso de la ex diva de los teléfonos, ni los cuerpos de las chicas, la pueden salvar, de su declive magistral.
Resultado Final: 15.4
Tercer acto
El homenaje número doce. El señor Diego Armando Maradona, fue más homenajeado que nunca, con motivo de su cumpleaños número 45.
Un despliegue escenográfico imponente, pero como siempre se dice, extravagantemente ordinario.
Y como siempre, las incoherencias estuvieron a la orden del día.
El programa de ayer, fue un canto eterno contra la llegada de Bush a nuestro país, con motivo de la Cumbre de las Américas.
Maradona, anti-yanqui gracias a la actual "moda", a diferencia de la diva Susana Giménez, encabezará, junto con su hija y otras figuras del medio del espectáculo, la cultura y la política, la marcha contra la presencia de Bush en Argentina, y también en América.
El cantante Silvio Rodríguez; el pintor Pérez Celis; el periodista y escritor Miguel Bonasso, Emir Kusturica; el premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel, entre otros, formarán parte, junto al ex diez, de esta marcha, que partirá desde Constitución en un tren llamado, Expreso del ALBA.
Todos ellos se pronunciarán contra el presidente de Estados Unidos George Bush, y se manifestarán como anticumbre.
La decisión de Maradona se afirmó mucho más, luego de su llegada de la isla, es decir, de Cuba, y después de entrevistar a Fidel Castro.
Ayer en su programa, se emitió solo una parte de la entrevista con el líder cubano. Una entrevista bastante pobre y poco entendible, más allá de la lucidez que Maradona exhibe, en palabras del dictador cubano.
Pero a esta altura ya nada puede sorprendernos. Ni siquiera, que el anti Bush, anti yanqui, y supuestamente pro nacionalista, y solidario con América Latina haya festejado, la exportación norteamericana, Noches de Brujas, en su noche, La Noche del Diez.
La noche de las contradicciones, de las incoherencias, de la mediocridad intelectual. Porque hasta el más preparado, frente a Maradona, se vuelve carente de sentido común, de pensamiento crítico.
Resultado Final: 27.8
Cuarto acto
Las consideraciones de cierre. Un lunes para el olvido. Un lunes, que sólo puede dejar sin sabores; mensajes erráticos; confusión y ambigüedad en el discurso; vacío de ideas; despliegues escenográficos para cubrir tales vacíos; contradicciones entre la acción y el discurso; y una construcción social mediocre, pero interminablemente legitimadora de una pelota.
Por último, la gran duda ¿Verdad o mentira? El tiempo dirá.
Ahora, si nos interesa crecer, y no llevar al reduccionismo nuestras mentalidades, pensemos y nos daremos cuenta, que el simulacro televisivo, por un punto más de rating, ya no tiene límites.