ESPECTACULOS | POR LAURA MARTIN
Sin código
Pol- K, una de las productoras más importantes, pionera en materia de ficción, nos sirve como parámetro de análisis, acerca de los problemas delictivos que vienen azotando, desde hace ya años, a la sociedad. Desde el bandido siciliano, Salvatore Giuliano, al nene Carrizo, observamos la desviación.

El Negocio Televisivo
Como es sabido, la productora del señor Adrián Suar, Pol- K, ha realizado y realiza, ficciones muy vistas.
Dedicado exclusivamente a la ficción, y manejando claro está, la programación de Canal 13, el señor Suar, es un creador indiscutido. Tan creador y pionero, que el señor Marcelo Tinelli, de manera muy solapada, y tomando la premisa del vale todo, cuando su productora, Ideas del Sur, incursionó en ficción, no solo sedujo a los actores que formaban parte de la productora de Suar, sino que también, contrató al señor Ramón Ortega, más conocido como Palito, para hacer la cortina de Los Roldán
Recordemos que, anteriormente, Palito, fue el canta autor de la canción de El sodero de mi vida Así ocurrió con otras tantas cosas. Pero ambos, Adrián y Marcelo, entienden que en materia televisiva, todo vale. Y el todo vale, es lo que le pone pimienta a la lucha por el rating.
Como siempre, todos quieren ganar. Aunque muchos pretendan vender la idea que, lo importante es competir, y que haya un interesante abanico de propuestas.
La realidad es, que aquella trillada frase Lo importante es competir, no ganar es una verdadero deseo ficticio que no tiene cabida en los medios de comunicación.
Porque ganar, implica facturar más, y quienes pierden en el rating, de una manera alevosa, dejan también en el camino, posibles auspiciantes. Auspiciantes que, en el caso de las productoras de Tinelli y Suar, y también, en la del señor Mario Daniel Pergollini, son pesos pesados, empresas importantes que confían y apuestan por el producto que se pone al aire.
Ahora bien, lo interesante es, que tanto Pol- K como Ideas del Sur, reflejan, en algunas de sus ficciones, hechos sociales muy complejos por los que atraviesan las sociedades, principalmente la nuestra. Y aunque intenten ponerle color, y humor, finalmente, el mensaje último y verdadero, termina siendo, por lo menos de manera implícita, las crisis por las que atraviesan las sociedades modernas.
Puede gustar, o no pero lo cierto es, que las ficciones, muchas veces, reflejan los actos cotidianos.
Los Policiales Pol-K
Sin Código, es la ficción que de lunes a viernes, a partir de las 21 horas, muchos televidentes eligen. No solo para experimentar la adrenalina de un policial, sino también, para divertirse, de la mano de Suar, Cabré y Duplaá.
La tendencia del señor Suar, a la realización de policiales es sostenida. Es decir, nos encontramos con el de allá lejos y hace tiempo, Poli Ladron, luego con el 22 (El Loco) y 099 Central.
Hoy, Sin Código, pero en tira. Lo que el año pasado funcionó muy bien como unitario, este año, funciona maravillosamente, como tira. Y es el éxito diario indiscutido de canal 13, puesto que sus protagonistas, son los que tienen puesta la camiseta todos los días, y le dejan un buen rating, a los programas que le suceden.
El delirio, está a la orden del día. Un Suar imperdible, que hasta se anima a cantar. Un personaje único, muy preocupado por la estética, y decididamente inseguro.
Nicolás Cabré, dejando de lado su mala relación, o mejor dicho, su relación nula con los medios, principalmente, con los programas de chimentos, es uno de los mejores actores de la nueva camada. Y la relación que entable con Suar en la tira, es maravillosa, desopilante, graciosa, y hasta paradójicamente emotiva.
La dupla que ambos hacen es de antología, y si le sumamos la gracia, belleza y buena actuación de la señora Nancy Duplaá, con ese toque fabuloso de chica de barrio, que se presenta en la vida real, de la misma forma que en la ficción, el resultado es, magnífico.
De bandidos, a ladrones propiamente dichos
Porque no por nada, el género policial, es tan atrapante. Desde las películas a los unitarios de cárcel. Como por ejemplo, Alcatraz, Tumberos, etc.
Desde hace ya varios años, el aumento de la delincuencia, ha puesto en jaque la cuestión de la seguridad en nuestro país, pero también, en el resto del mundo.
Atrás quedaron los hombres al estilo de Robin Hood, que robaban a los ricos para darle a los pobres, marcando la etapa del bandolerismo social en muchas partes del mundo.
Históricamente, los bandoleros representaban una forma primitiva de protesta social, un fenómeno de sociedades primitivas, agrarias, tenazmente tradicionales, de estructura precapitalista. Eran fundamentalmente campesinos y trabajadores sin tierra, oprimidos y explotados por otros, como ser: señores, ciudades, gobiernos, etc.
La visión que tenían los diferentes estratos de la sociedad, sobre este tipo de bandidos, era paradójica. Por un lado eran considerados criminales, por el Señor y el estado; mientras que por otro lado, permanecían dentro de la sociedad campesina, siendo vistos como héroes, vengadores, luchadores por la justicia, etc.
Hoy en día, podemos hablar de las conocidas conductas desviadas. Conductas que generan todo tipo de temores sociales. Secuestros express, secuestro extorsivos, cautiverio, asaltos, hurtos, violaciones, etc, son las modalidades delictivas de las que debemos cuidarnos los ciudadanos, pero que al mismo tiempo, inspiran a los productores y directores de contenido de los diversos canales televisivos, para crear productos que hagan referencia a dichas situaciones y que a su vez, vendan.
Cabe destacar, que la desviación, está creada por determinado orden social. Las condiciones de pobreza, como las crisis políticas, por ejemplo, constituyen elementos esenciales para la expansión de tales conductas.
Pero lo importante, es saber definir a que uno se refiere con conductas desviadas, y cuantos tipos de desviaciones existen.
Los grupos sociales crean la desviación al hacer las reglas cuya infracción, constituye la desviación. No es una cualidad del acto cometido por la persona, sino una consecuencia de la aplicación que los otros, hacen de las reglas y las sanciones para un ofensor. Por lo tanto, el que un acto sea desviado, depende de cómo reaccionan las personas frente al mismo.
Existen dos tipos de desviación: Primaria y Secundaria. Se habla de desviación primaria cuando un individuo ha cometido por una sola vez, un acto contrario a las normas sociales vigentes. Mientras que la desviación secundaria, tiene que ver con la reiteración de dicha actuación y se etiqueta a la persona como desviada en la interacción social subsiguiente, y acepta (interioriza) esa identidad.
Es decir, la sociedad es la que determina. Y en algunos casos, como ser el de los secuestros, se termina produciendo, el Síndrome de Estocolmo. Un síndrome, que explicado a grandes rasgos es, la legitimación del secuestrado, al secuestrador.
Finalmente
Así como el programa Policías en Acción es un lucro televisivo sobre las barbaridades que se viven y observan en el Conurbano Bonaerense, Sin Código, como ficción y otros programas ya emitidos, están, aunque se diga que no, en algunos casos, inspirados en hechos reales. Porque convengamos, que la realidad supera la ficción.
Criminal de Ideas del Sur, Mujeres Asesinas de Pol- K tienen todas interpretaciones que van de la mano de los hechos sociales que se suscitan día tras día, y que son consecuencia de una sociedad arrebata por la modernidad; donde los lazos de solidaridad se han roto parcialmente; donde las relaciones impersonales han aumentado; y en donde la escala de valores morales y éticos, se encuentra en una profunda crisis.
Por todas estas razones, y como consecuencia de los cambios en las estructuras educativas, así como en el mal funcionamiento de la justicia penal, es que se han ido desarrollando las más perversas formas de violencia delictiva. Pero que al mismo tiempo, llevaron a la creación de nuevos negocios, que aunque en ficción y guionados, reflejan la realidad social que nos toca vivir.
Una realidad, sin códigos.