DEPORTES - LO QUE DEJO LA COPA DAVIS CONTRA RUSIA | CRONICAS DE UN BALLBOY
David Nalbandian, apenas un Cuatro de Copas. Del Potro salva las papas y ya es considerado el mejor tenista de la Argentina
El crudo relato de nuestro "ballboy" de cabecera. La clasificación para la final de la Copa Davis gracias al esfuerzo de Del Potro y el pedido generalizado para que el cordobés David Nalbandian no juegue la final contra España. Juan Martín del Potro, en pocas palabras, fue el único que sacó pecho para llevar a la Argentina a la final.
"A este tipo no se lo puede ver jugando al tenis. Dan ganas de bajar al court y molerlo a palos. Es la mediocridad personificada". Con estas duras palabras se despachó uno de los aficionados que lograron hacerse de una entrada para ver los partidos de la semifinal de la Davis. Y de más está decir que se refería al cordobés David Nalbandian quien, de acuerdo a las opiniones de la mayoría de los analistas, solo sigue manteniendo su condición de top ten porque el sistema de rankings de la ATP así lo permite.
Ya nuestro colega Ricardo White se había despachado con dureza -aunque con justicia- contra Nalbandian, a partir del vergonzoso papelón que ejecutara pocos meses atrás en los Juegos Olímpicos. Resulta que no hay dos sin tres, y Nalbandian hizo lo que se esperaba de él en las semis de la Davis : exponer crudamente su mediocridad. Papelonazo con mayúsculas hizo el de Unquillo en el partido de dobles que perdió él solo, embarrando los pocos buenos momentos exhibidos por un Guillermo Cañas con tendencia a la baja. David le sirvió el juego a los rusos gracias a una infinita colección de errores no forzados, y les permitió ponerse 1-2 en el tanteo global. Pero la pesadilla argentina no quedó allí, pues, a la postre, Nalbandian sería virtualmente arrollado por Nicolai Davydenko. El ruso trapeó el polvo de ladrillo con la persona del cordobés, y la semifinal se escapaba. Afortunadamente, la Legión Argentina siempre conserva un "guardado", y en este caso, ese rol fue ocupado por Juan Martín del Potro, de notable performance. Del Potro se metió en el court central del Lawn para deshacer el desastre finamente hilado por Nalbandian, y puso al equipo en la final. No sorprendió la manera en que Del Potro se cargó al equipo al hombro. Las cámaras de tevé no dejaron de retratar al "Luli" Mancini las incontables veces en que se agarraba la cabeza tras las macanas del de Unquillo. Más de una vez se habrá imaginado la forma en que la afición y la prensa se le irían encima para hacerle pagar el error grosero de seguir confiando en Nalbandian. Pero aquello no sucedió porque Juan Martín sacó chapa de salvador de papas. De otro modo, a David hubiera habido que deportarlo, previa paliza pública...
Con todo, este humilde ballboy fue testigo de los numerosos epítetos irreproducibles con que el público se despachaba contra el cordobés y los insultos que, poco a poco, comenzaban a bajar desde las tribunas. Muchos de ellos hacían referencia a las malas costumbres de Nalbandian y sus predilección por los asados cordobeses y las achuras. Otros le increpaban su vagancia y su personalidad "fiestera". "¡Largá los gatos y sacate el yeso!", profirió un enardecido hombre canoso en cierta oportunidad.
A la salida del court, más y más personas comenzaban a pedir que David Nalbandian no juegue la final de la Ensaladera de Plata. Muchos temen -y con razón- que el cordobés renueve el papelón y, ahora sí, nos deje fuera del sueño que tanto costó conseguir.
Pero, lejos de ello, se sabe que Mancini no tendrá otro remedio que seguir poniendo fichas al de Unquillo. Se argumenta que el "Gordo" Calleri no está pasando por un buen momento y que le sería difícil sobrellevar la presión de jugar contra los españoles. Cañas está de malas. En el "Chucho" Acasusso apenas si se puede confiarle que cargue con las aguas minerales del equipo. En definitiva, todo recaerá en los casi 2 metros de estatura de Juan Martín del Potro.
Finalmente, llamaron la atención las declaraciones de Nalbandian, en el sentido de creerse con derecho para definir en dónde se jugará la final. Desde nuestro humilde medio consideramos que no hay derecho de jugar todos los matches en tierra porteña. La elección de la pista rápida cordobesa es una alternativa excelente para intentar "perjudicar" al talento del insufrible Rafael Nadal, y de paso darle una lección de deportividad al capitán español, Emilio Sánchez Vicario. Jugar en el estadio Orfeo de Córdoba será lo mejor... pero no porque lo pida Nalbandian, ¡por Dios santo! ¿Con qué ropa el de Unquillo se atreve a intentar definir las políticas de la AAT? La respuesta está clarísima : para nada le gustaron los insultos recibidos en pos de su paupérrima performance. Lamentablemente, los medios tradicionales del país no hablan de este detalle innegable, dado que la victoria sobrevino en el final. Aunque una cosa es segura : David Nalbandian no debería jugar nunca más por el país. Ya se burló de la bandera en dos juegos olímpicos y casi lo hace ahora, dejando a la Argentina fuera de la final de la Copa Davis. Lejos de ser un "as de espadas", como lo sentenciara del Potro, David apenas pasa de Cuatro de Copas...
Los medios de prensa y la afición deberían comenzar a reflejar esta realidad, a saber, que hoy por hoy, David Nalbandian es el deportista más detestado de la Argentina, sin importar el cuasi milagroso resultado final de la Davis. Todavía estamos esperando un mea culpa del cordobés y el reconocimiento oficial de aquello que pocos dicen : hoy, Juan Martín del Potro es el caballito de batalla del tenis argentino.
Crónicas de un Ballboy.
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