DEPORTES | POR OSVALDO S. TOTOSS, PARA EL OJO DIGITAL
El oro y el barro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 : la triste realidad del deporte argentino
La excursión olímpica argentina a la capital griega de hace ya cuatro años tuvo todos los condimentos para ser considerada inolvidable. Por primera vez en 50 años, nuestros representantes subieron a lo más alto del podio. Pero, como siempre, fue difícil no comprobar la reaparición de la "berreteada" nacional en incontables hechos que rodearon a la delegación albiceleste. Hoy, en las postrimerías de una nueva excursión olímpica, compartiremos una jugosa reseña cronológica que relata algunos de aquellos hechos.

Adiós Roberto...
A un mes de partir el contingente rumbo a Europa el 6 de julio, la chapucería quedó en evidencia con la desprolija renuncia de ROBERTO PERFUMO al cargo de Secretario de Deportes de la Nación. El Mariscal dejó el puesto tras nueve meses en los que escapó metódicamente a la prensa para exponer sus planes como máximo encargado del deporte en nuestro país, pero mantuvo su columna en el diario deportivo Olé y un programa bisemanal en ESPN.
Su sucesor, Claudio Morresi exhibió una predisposición diferente, haciéndose cargo de los deberes y evitando caer en la tentación de compartir el cartel con los deportistas, por entender que eran fruto de otra gestión. Distinta fue la actitud del otrora ex vicepresidente y actual Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, fotografiándose en Atenas con los medallistas, y sin olvidar por supuesto el consuetudinario proselitismo que caracterizó su gestión de casi 2 anos al frente de la Secretaría.
Paralelmente a la salida del ex defensor, se conocía que la delegación acusaba un aumento de integrantes, ya que la Confederación Argentina de Atletismo cambiaba sus normas y aceptaba a todos los atletas que lograban la marca B, aún cuando varios lo hubieran hecho en torneos de dudosa formalidad. Hasta incluyó a la maratonista Sandra Torres Alvarez, a quien se le perdonara un confuso doping positivo. La suba de 3 a 7 competidores trajo aparejados un lógico incremento de acompañantes. Lo mismo ocurrió en natación, cuya confederación debió atenerse a la orden emitida por el Comité Olímpico Argentino pese a la oposición de la dirigencia. Los resultados dieron la razón : solo uno de los de los siete nadadores mejoró su marca y ninguno de los atletas extra estuvo siquiera cerca de sus registros.
Botes chinos
Los botes que debían utilizar cinco de los seis remeros (Marcos Morales, Walter Naneder, Analía Marín, Lucía Palermo y Milka Kraljev) salieron un mes y medio antes de que los atletas partieran rumbo a Europa. Sin embargo, los deportistas estuvieron varados una semana en Atenas, a la espera de que arribara la unica persona capacitada para retirarlos de la aduana helénica, personificada en el presidente de la Asociación Argentina, Ricardo Mingramm. A los efectos de que pudieran afinar la preparación para la competencia, se vieron obligados a alquilar botes de origen chino, al módico precio de 700 euros. Decisión que se tomó de manera inconsulta, y que llevó a extraer los fondos necesarios del dinero destinado por la Municipalidad de Tigre, gestionado oportunamente para que las remeras pudieran comprarse remos, ergómetros y demás accesorios. Cabe aclarar que los equipos originales recién aparecieron el 10 de agosto...
Inseguridad
Las remeras furon víctimas de un delito impune, la noche del desfile inaugural, un fatídico viernes 13.
Ellas, junto con la atleta Jennifer "Jenny" Dahlgren, el "Doc" Lentini, más la jefa del equipo de atletismo Hilda Kest, sufrieron el robo de dinero guardado en sus habitaciones de la villa olímpica. Fuentes de la delegación calcularon en US$ 2,000 el faltante, y ordenaron, acto seguido, la investigación a los encargados de seguridad. Cuando los dos comisarios de la federal apuntaron sus sospechas a un miembro de la delegación, las autoridades prefirieron hacer la vista gorda, con el único objetivo de no dejar una mala imagen.
La argentinidad al palo
Georgina Bardach obtuvo para nuestro país la primera medalla de los Juegos, el sábado 14. Su bronce en los 400m Medley generó euforia. Sin embargo, no todo fue sonrisas para la cordobesa ya que debió tomar parte de los 200 Medley el mismo lunes 16, dado que Carlos Percivale, secretario de la Confederación y delegado técnico, uno de los que se ganó el pasaje al ampliar el numero de atletas) no asistió al congreso previo de la disciplina por dedicarse a ver otros deportes. Percivale es autor de un reglamento comentado, de consulta obligatoria en los cursos de natación. Como no apareció por la pileta ni por el departamento de Georgina, esta debió gastar sus escasas fuerzas, perdiendo las chances para la cita del día siguiente de los 200 metros mariposa. De no hacerlo, hubiese tenido que hacerse cargo de una importante multa.
El Rey David
El domingo 15 dio comienzo la competencia del tenis, que tendría un final feliz, habida cuenta del bronce obtenido por la "socias del silencio", Paola Suárez y Patricia Tarabini. En la previa, las esperanzas en medallas se apoyaban en sus colegas varones, pero 2 de los top ten (Guillermo Coria y Gastón Gaudio) se bajaron de la convocatoria por lesiones ciertamente discutibles. Sí viajó el cordobés David Nabaldian. Al Masters Champion no se lo vio en el court, producto de una sospechosamente súbita distención de su muslo izquierdo. Mas el cordobés le sacó el jugo a su credencial olímpica, ya que no faltó como espectador a casi ninguna competencia, e incluso se dio el lujo de correrle una carrerita a una nadadora en tren de almibarado galanteo. Con top tens como estos...
Misterio Heavy
El episodio más bizarro tuvo lugar el lunes 16, cuando el pesista Darío Lecman abandonó Atenas para retornar a la Argentina. Si bien se declaró de manera poco clara que su viaje se debía a un problema familiar, en Atenas surgió el trascendido de que su salida habría tenido el objetivo de evitar un control antidoping sorpresivo, del que habría sido advertido. Allí podrían haber encontrado sustancias nonsanctas, ingeridas por el deportista unos noventa días antes. Lecman le habría advertido a Mario Moccia -jefe del equipo olímpico-, que si é caía, lo mismo sucedería con todo el deporte argentino. La escasa transparencia de su escape motivó que Osvaldo Arsenio, director técnico deportivo de la SDN, enviara una nota a la Federación Argentina de Pesas y al jefe de la misión para pedir informes sobre las razones por las cuales Lecman abandonó la villa. A la postre, el pesista reapareció y terminó levantando 25 kg menos que en el Panamericano, finalizando en un poco decoroso puesto 17. Lamentable.
¿Y dónde está el doctor?
Las limitaciones técnicas de los oficiales llegaron a un punto extremo en el caso de la yudoka Daniela Krukover. La campeona mundial de la categoría de los 63 kg salió a combatir la semifinal ante la japonesa Ayumi Tanimoto el martes 17. Un lance de su rival forzó su caída y le produjo una severa luxación del codo derecho... tras lo cua fue auxiliada por el doctor nipón. El oriental ayudó a "reducirle" el brazo a la atleta argentina, evitando una futura operación que sería inevitable. Krukover viviría una polémica con el doctor Néstor Lentini -reconocido fisiólogo, y uno de los tres médicos que atendieron un contingente de casi 300 personas-, dado que no consideraba correcta la inmovilización realizada por su colega asiático. Técnica que el japonés debió aplicar ante la ausencia del profesional argentino...
Punto límite
La berreteada logística con la que se prepararon algunos deportes quedó en evidencia con el judo, que presentó un equipo dividido por diferencias de objetivos y presupuestos.
El tucumano Eduardo Costa, séptimo en la categoría de hasta 90 kilos -un día después de lo acontecido con Krukover- debió combatir con un judogui (equipo) prestado por un luchador dominicano. El motivo fue que los que llevaron de Argentina no eran reglamentarios por exceder la marca del fabricante en sus medidas máximas. También había ocurrido que los equipos que uno de los competidores se había visto obligado a adquirir de apuro, eran de pésima calidad.
Sin Solange...
Alejandra García consiguió -el sabado 21- lo que ningún atleta nacional lograba desde 1956, cuando en Melbourne, Isabel Avellán fue sexta en lanzamiento de disco : entrar en una final olímpica. Tres días mas tarde, quedaría decimotercera, al superar el obstáculo de los 4,20 metros. Con la satisfacción del deber cumplido, tomó el avión rumbo a Buenos Aires acompañada por su entrenador, quien - demostrando su falta de compromiso- se desentendió de la saltadora en alto Solange Witteveen. Ella debia tomar parte de su prueba 48 horas más tarde, pero fue abandonada a su suerte de cara a la competencia.
El vóleibol, sin ejemplo
La grandeza fue un ítem que escaseó en Marcos Milinkovic y Jorge Elgueta a la hora de la derrota. Desembarazándose de sus culpas como jugadores, terminaron sindicando al entrenador Fabian Armoa como único responsable de la eliminación en cuartos de final ante Italia, el miércoles 25. En un momento de tamaña importancia, no asumieron sus responsabilidades como líderes del equipo y dejaron de lado el simple hecho de que el técnico se había hecho cargo del equipo cuando no existía siquiera una entidad rectora en nuestro país... y era él en persona quien proveyó de pelotas para los entrenamiento con vistas al Preolimpico. Diferente fue el grado de responsabilidad demostrado por Mariano Barachetti y Martín Conde -la pareja de Beach Volley- quienes si bien estaban peleados de manera irreconciliable fuera de la cancha, asumieron la tarea y no pusieron su tirante relación como excusa a la hora de la eliminación, que tuvo lugar en octavos de final.
El fútbol se cortó solo
En la madrugada del sábado 28, La Argentina cortaba con la maldición dorada y se imponia a Paraguay en la final del torneo de fútbol. Poco importó que el equipo de Marcelo Bielsa fuera un conjunto de profesionales -y base del seleccionado mayor-, enfrentándose a equipos sub 23 semiprofesionales como Serbia y Montenegro, Australia, Túnez y Costa Rica. Los que vivieron un mal momento fueron las autoridades del Comité Olímpico Argentino al ver a los futbolistas subir al podio con el uniforme ADIDAS de la AFA en lugar de los equipos TRAMONTANA, que se compraron a $96 por unidad, y dejando en claro la precariedad existente en materia de indumentaria... ya que no se poseía un sponsor técnico.
Sin el Profe
Algunas horas después llegaría el otro oro, el del básquetbol.El triunfo sobre Italia borró de un plumazo los roces internos y la ausencia de uno de los pilares en la formación del equipo, el preparador físico Mario Mouche. De él se acordó el entrenador Rubén Magnazo a la hora de las dedicatorias, dado que el profe debió volverse a BUENOS AIRES al finalizar la gira previa por Europa para dejarle su lugar entre los los acreditados olímpicos a un dirigente de la Confederación Argentina de Basket... Importó más el buen pasar de los burócratas del deporte.
Final paraolímpico
Para finalizar, una yapa. Tras el cierre definitivo de los Juegos Olimpicos, Atenas recibió a los Paraolímpicos, competencia en la que se miden atletas ciegos, de movilidad reducida o con cuadros de parálisis cerebral. La Argentina llevó allí a 55 representantes que cosecharon 4 medallas y 22 diplomas. Demostrando que la viveza argentina no conoce límites, un atleta que no pudo viajar con su entrenador fue amenazado por las autoridades de la delegación argentina. El objetivo era forzarlo para que permita hospedarse en su pieza designada a tres polizones : dos entrenadores (una de ellas suspendida en su momento por haber falseado marcas y balances de viajes) y el padre de un deportista. En lo que a los desmadres de deportistas y dirigentes argentinos, los Juegos Olímpicos de Atenas dieron para todo...
Por Osvaldo S. Totoss, para El Ojo Digital Deportes.