No es novedad : las expensas de todos los consorcios de la Capital Federal se han venido incrementando considerablemente, a razón de más de un 30% por año durante los últimos 4 ejercicios de 365 días. Los motivos tienen, solo en parte, relación con la inflación. Pero el factor principal sigue siendo el autoritario incremento de salarios que el gremio del kirchnerista Víctor Santa María solicita cada vez que se le antoja.
SUTERH no es un gremio más, y los políticos de turno siempre eligen acomodarse con el gremio de los encargados de edificios. Las razones : el otrora querido encargado es formador de opinión. Desde su llegada al poder, Néstor Carlos Kirchner se ha esforzado por negociar con lo peor de la dirigencia argentina y también gremial. La cercanía del titular del autodenominado Secretario General de Peones de Taxis de la Ciudad, el padrino Omar Viviani con el kirchnerismo es una prueba contundente. Lo propio se ha hecho con el impresentable Santa María en SUTERH. Ambos le han servido al matrimonio presidencial al efecto de optimizar los mecanismos de entorpecimiento de la gestión de Mauricio Macri en la Jefatura de Gobierno. El caso de Viviani es preocupante, ya que se sabe que es quien administra los ingresos de la mafia de los taxis de la Capital Federal con mano de hierro. En cada parada, los hombres de Viviani se encargan de recaudar el proverbial "pesito" de permanencia. El conductor que no paga recibe una instantánea y feroz golpiza. En el caso de la parada del Hotel Sheraton del barrio de Retiro, el gremialista realizó una demostración pública, dado que los titulares de la cadena hotelera local decidieron contratar a una compañía privada, y Viviani hubiera perdido demasidos ingresos, no solo de lo que se recauda de las paradas, sino también de los jugosos ingresos que provienen de los asaltos a turistas extranjeros. Ya se trate de las paradas de importantes hoteles, como las situadas en el shopping Patio Bullrich o el Hipódromo Argentino de Palermo, el escenario es el mismo. Omar Viviani está sindicado como empresario del sector, administrando una red de aproximadamente doscientos taxis, aunque bajo la firma de testaferros.
Con Víctor Santa María, el camino elegido fue otro : Kirchner acordó garantizarle infinitas autorizaciones de incrementos de sueldo para empleados de SUTERH, al tiempo que ponía a la entera disposición del gremio los servicios del fuero judicial de la Capital Federal. Hoy por hoy, aún con causa justificada, despedir a cualquier encargado se vuelve una utopía pues ningún juez se planta con autoridad frente a SUTERH. Las indemnizaciones, en este rubro, continúan siendo del doble o incluso el triple de lo que corresponde legalmente. Si se dispone de un encargado que se roba dinero de expensas o que ocupa el departamento de los propietarios mientras salen de vacaciones, igualmente no hay mucho que se pueda hacer. Casos como estos son incontables en la Ciudad. Es por ello que muchos consorcios se decidieron a que los propietarios comiencen a abonar el pago de expensas en sucursales bancarias, antes que darle el efectivo al trabajador del edificio. En muchos casos, también son los propios encargados los que "pasan el dato" a delincuentes comunes que se dedican a desvalijar departamentos. En Barrio Norte, este modus operandi es sospechosamente reiterativo. Las indemnizaciones otorgadas por la justicia porteña, per se, hacen inviable despedir a un encargado, pues el consorcio termina quedándose sin fondos para garantizar reparaciones básicas.
Desde luego, lo que busca Víctor Santa María es perpetuarse en la cumbre del gremio. Cada aumento de salario le reporta mayores beneficios en materia de aportes patronales. Idéntico a lo que sucede en otros gremios en donde pululan los sospechosos de siempre, esos que conducen las organizaciones por todo lo que duran sus vidas. Los Cavalieri, los Moyano, los Barrionuevo. En muchos casos también, el poder se transfiere de padre a hijo, como si de una monarquía se tratase. Encaja este panorama -y perfectamente- en el caso de SUTERH, donde Hugo le confirió los poderes plenipotenciarios a Víctor y, por supuesto, también en Camioneros, sitio en el cual Hugo Moyano se encuentra en proceso de entrenamiento de su corrupta prole para que aprenda las artes del bloqueo a hipermercados y los asaltos violentos contra locales que no aceptan pagar la coima que pagan anualmente Carrefour y Coto. Un fugaz aunque cruel vistazo a la Argentina de la impunidad recurrente. En definitiva, son las lacras que se han apropincuado de su cuota de poder gracias a las enormes falencias y puertas traseras de la democracia. Han resultado ser buenos émulos o aprendices de los políticos.
En los aproximadamente 110 mil consorcios existentes en Capital Federal, ahora también se conocerá el impacto de un nuevo incremento escalonado de $380 para los encargados. El pato de la boda volverá a ser pagado por los propietarios, y vale destacar que ya muchos de ellos se han visto obligados a mudarse pues no solo deben hacerse cargo de onerosos alquileres, sino también de satisfacer al hambriento Santa María.
Pero Víctor Santa María no ha dejado pasar la oportunidad de refutar -e incluso atacar- a los propietarios y las cámaras que han puesto el grito en el cielo por los aumentos y que han sugerido que los consorcios analicen echar a sus encargados y contratar empresas de limpieza. Santa María viene desfilando ininterrumpidamente por los medios afines al Gobierno y algunos otros, para hacer campaña y responder incluso con declaraciones de tinte mafioso. Un ejemplo : "El encargado está siempre disponible y gracias a él la seguridad del edificio se ve garantizada". La única lectura para este tipo de sentencias es que el gremio amenaza abiertamente con robarle a los propietarios que han despedido a sus protegidos, con el único fin de vengarse.
Una declaración interesante fue realizada en Clarín recientemente por el señor Marcos Bergenfeld, quien conduce la Federación Argentina de Consorcios (FAC). Destacó la impunidad con que se maneja el gremio de Víctor Santa María, habida cuenta de la elevada discrecionalidad con que se plantean los incrementos de sueldo y que estos nunca son tema de debate. Incluso, las agrupaciones de consorcistas tienen vedada la participación en las audiencias que tratan los aumentos de los salarios de los encargados. Situación ridícula, de más está decirlo, aunque -como ha investigado El Ojo Digital- este fue uno de los tantos favores que Néstor Kirchner -de la mano de Alberto Fernández- le hizo al gremio en su momento. La lógica es contundente : el propio Santa María fue promotor de la fallida candidatura de Alberto Fernández para subirse al sillón de Bolívar 1 como Jefe de Gobierno. Un sueño que el recalcitrante ex ministro debió abandonar rápidamente al enterarse por las urnas de que la persona más odiada por los porteños es Néstor Kirchner. Desde luego, este desprecio electoral no ha ayudado, y el propio ex presidente, en varias oportunidades, clamó venganza contra los capitalinos, ejecutada luego operativamente en forma de mayores índices de criminalidad y "brazos caídos" de parte de agentes de la Policía Federal, transa con gremios mafiosos como el de los taxis y los encargados, e incrementos de impuestos y mayor presión de AFIP sobre los contribuyentes de las clases medias.
Con todo, y para hacer justicia a los buenos encargados en este artículo, debe decirse que los porteros revoltosos no son la mayoría en Capital. Lo que es más, una abrumadora porción de aportantes a SUTERH coinciden en que Víctor Santa María no conduce un gremio, sino una auténtica mafia, y que los servicios sociales proporcionados por el gremio son, por lo demás, patéticos y altamente insuficientes.
En su camino por algunos consorcios del barrio de Belgrano, El Ojo Digital se topó con las temerarias declaraciones de Eduardo A., encargado de un edificio torre de la zona : "Lo de Santa María es mafia. Los aumentos de sueldo jamás llegan a la plata que cobramos en mano, o sea que es más dinero para el gremio. Los servicios cada vez son peores y los aportes suben con cada aumento. Para colmo, tenemos que dar la cara ante los propietarios e inquilinos, que nos echan la culpa del aumento de las expensas. Sería bueno que Macri se ocupara del tema y que haga algo parecido con lo de SUTECBA, o sea, que se desregule el sector y que podamos elegir aportar en otra parte. Nunca más alimentar al parásito de Santa María y su papá".
Las palabras de Eduardo cobran vigor ante un hecho que pasa desapercibido ante los medios masivos : cada vez se contabilizan más escenas de pugilato entre propietarios y encargados, al tiempo que la convivencia se ha vuelto insostenible en muchos consorcios. Incluso el encargado más eficiente y comprometido es ahora visto con recelo por sus empleadores, y todo gracias a la mafia de los Santa María. Que, a la postre, es la única beneficiada.
Ante este triste escenario que solo contribuye a disgregar, solo es posible aplicar una solución : suspender todos los incrementos y proceder a la conformación de mecanismos en donde las agrupaciones de consorcistas tengan la última palabra. De otro modo, se está hablando de una dictadura gremial. A pesar del planteo de guerra que Santa María y SUTERH hacen del problema, en términos de "nosotros contra ellos", los propietarios consienten las necesidades de aumentos de parte de los trabajadores y en muchos casos hasta se acuerdan premios de fin de año. Pero los incrementos exagerados de salario que SUTERH ha decretado de manera inconsulta no hacen más que echar más combustible al fuego de la convivencia entre unos y otros.
Además de la inseguridad y la corrupción, esta puja que ahora ocupa las planas de los periódicos podría calificarse como otro novedoso aporte del kirchnerismo y sus secuaces a la hora de desarticular y conmocionar el tejido social.
Por Ricardo White, para El Ojo Digital Sociedad.
Email : elojodigital.com -arroba- gmail.com.
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