El agobiante calor, el incesante acoso de una violenta alergia y la lapicera que acaba de reventar y esparcir ingentes cantidades de tinta en las manos no alcanzan para mitigar la energía y la pasión que desparrama Marcelo Puella, el hombre que se percibe como el candidato que arranca en pole position en la carrera para presidir el Partido Justicialista en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La presente bien pudiera ser una entrevista más, realizada a un referente del Justicialismo o de cualquier otro partido pero, a medida que progrese en la lectura de estas líneas, el lector comprenderá que no es este el caso.
Puella -de cuarenta años recientemente estrenados- es la cabeza visible de la Agrupación "Juan Pueblo", que tiene sus primeras raíces en el barrio porteño de Parque Patricios. Esta Agrupación del distrito porteño, hoy toma vuelo a escala nacional y va por más. Con una mirada que parece penetrarlo todo y poderoso carácter, conduce los destinos de una agrupación que se las ha arreglado para plantar sólidas y fuertes raíces en diez comunas porteñas, y va por más. En el Interior del país, su rango de alcance llega a las provincias de Santa Fe, Tucumán, Jujuy y Mendoza.
En la provincia de Buenos Aires, cuenta con bien constituídos núcleos en General Rodríguez, Moreno, Martínez, Pilar y Azul. Por cierto, la actividad de su espacio también reverbera en La Plata, la Ciudad de las Diagonales. Sector donde cualquier militancia política que se precie de serlo no podría jamás estar ausente.
En la "hoja de servicios" que sus acólitos han sabido distribuir oportunamente, se recuerda que Marcelo Puella es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Ciencias Políticas de la UBA, y que el gusanillo de la militancia capitalina comenzó a picarlo en los albores de 1988.
Se dirá luego que ocupó el cargo de Secretario General de la unidad básica "Lealtad" y luego su similar "Juan Pueblo" en noviembre de 1989. A lo largo de los años siguientes, se desempeñaría como congresal del PJ de la Ciudad de Buenos Aires. Su paso por la Juventud Peronista del distrito porteño ciertamente "lo marcó", por lo que ocuparía después una banca en el Consejo Metropolitano del Partido en tres oportunidades. Todo salió tal como se lo propuso en su partido, a nivel distrital y nacional.
Puella -quien se muestra orgulloso de no vivir de la política-, refiere que su duro trabajo en el ámbito privado le permite sostener su pasión de militante.
Baste decir que la persona de este referente oculta mucho más de lo que revela. Comenzando por su eslogan de campaña para la conducción del Partido de la Ciudad Autónoma: "El Peronismo vuelve a enamorar". Esta inscripción -que se observa en afiches prolijamente amontonados en su oficina localizada en el centro porteño- da pie a una estrategia correctamente estudiada pero que no carece de una dosis de espontaneidad, y que persigue la meta de obligar a una dirigencia vetusta y soberbia a bajarse del atril y compartir espacios y horas no cronometradas por reloj -"de igual a igual"- con militantes y seguidores. Como él mismo relata que le sucedió en la localidad de Azul, cuando optó por "bajarse del pedestal" y armar una ronda de mate junto con los concurrentes. Desde luego, los parroquianos lo contemplaban azorados mientras Puella se disponía a hacer del encuentro algo cotidiano. "Me miraban como pensando, este tipo es un personaje", confiesa el filoso interlocutor. Y más cuando el hombre rechazó una servilleta de papel para limpiar la bombilla del mate. Nunca habían visto algo semejante.
La prerrogativa del acercamiento le sirvió a Marcelo Puella para insistir en la necesidad de terminar con la característica falta de contacto entre la dirigencia y la gente común. No se trata ya de recorrer calles polvorientas y saludar a la gente de un barrio carenciado para jamás volver, insiste. Se requiere una aproximación muy diferente.
En ese instante, la política golpeó la puerta de la oficina, para colarse intempestivamente en la entrevista.
Para aperitivo, ahí está la misiva que el hombre de "Juan Pueblo" le remitiera al Gobernador Daniel Scioli -en su oportunidad, Presidente del Partido- en agosto de 2009. Escrito que bien podría haberse titulado "El Invierno de nuestro descontento".
Algunas líneas que bien vale la pena subrayar de ese material:
- Veo hoy en la conducción del Partido una inacción y falta de toma de consciencia, al ver cómo día a día, diferentes cuadros de conducción emigran a otras fuerzas políticas por la falta de participación; ello, como consecuencia de no convocar a internas partidarias y de convertir a nuestra casa en un "club de amigos cerrado".
- Estimado Compañero Scioli: ¿Hasta cuándo vamos a seguir eligiendo autoridades a dedo? ¿Tanto miedo tenemos de la voluntad de nuestros afiliados? ¿Por qué nos hemos visto obligados a cambiar militantes por piqueteros?
En estas citas, Puella no hace más que desnudar su malestar contenido pero bien palpable que tiene su origen en un creciente número de militantes y cuadros partidarios, convertidos en una suerte de mudos testigos del accionar timorato de un Gobernador que solo se dedica a cumplir las órdenes que imparte "el Jefe".
La cuestión de la forma en que se adueñaron del Partido y sin pasar por las urnas, ha sido reflejada por Puella en más de una oportunidad, en entrevistas que otorgara oportunamente a otros medios.
Resalta una sentencia que reflejara en cierta oportunidad, puertas adentro del Movimiento: "¿Cuál es el problema de llamar a elecciones internas en nuestro partido, distrito por distrito, y luego tener una conducción nacional que surja de la voluntad de nuestros afiliados? Para algo los afiliamos. Y por algo figura el llamado a elecciones en nuestra carta orgánica.
Por eso es que Puella recurre una y otra vez a esa máxima que comienza a popularizarse: "Hay que recuperar el Partido...". Expresión que al lector incisivo tal vez le suene familiar, dado que es el inicio de la propuesta duhaldista en su embestida contra las fuerzas del oficialismo. Un choque al que le queda corta la expresión "Madre de todas las batallas", pues el tinte de lo que se viene comienza a tomar ribetes épicos, dignos de epopeya.
Aunque la "cuestión presidencial" no le preocupa mayormente a Marcelo Puella. Sobre ella, afirma -categórico-: "Gana Duhalde desde las ocho de la mañana".
El eje de acción del encuentro entre Puella y El Ojo Digital retornó al Dr. Eduardo Alberto Duhalde, esta vez, para tratar el tema de su lanzamiento de campaña. Al respecto, reveló Puella su parecer: "Lo cierto es que a Eduardo Duhalde, no necesitaba un acto; no necesita una caravana".
"¿Sabés quién lanza a Duhalde? La razón del Pueblo. La gente se cansó que le hagan creer que está comiendo caviar, cuando en realidad es alpiste. Ojo, el Soberano maduró y cada vez madura más".
A los efectos de recuperar el espacio peronista porteño, Marcelo Puella tiene bien claro que la comunicación con los militantes y vecinos es la clave. Para ello, tiene diagramada una serie de iniciativas de contacto en donde, por ejemplo, se privilegiará un acercamiento más personalizado.
Desde luego, Puella y su espacio refieren permanentemente a los problemas que aquejan a la incapacidad de la Administración Macri a la hora de privilegiar las zonas más pudientes en detrimento del sur de la Capital Federal.
Objeta también el desmanejo frente a la problemática de las recientes inundaciones que azotaron al distrito, y a la obsesión del macrismo para con los medios de comunicación.
Hay también menciones a cuadrillas que aparentan trabajar pero que, aparentemente, demorarían la finalización de las tareas, para simular una suerte de permanente preocupación municipal por las obras.
Por cierto, Puella tiene un enorme desafío por delante: el electorado porteño le ha resultado históricamente esquivo al Peronismo, y los ejemplos abundan. Para hacer frente a esto, se basará en esa comunicación más personalizada con el vecino y con la sociedad, como declama renglones más arriba.
La entrevista llegaba a término, y el calor no cejaba. El potente ventilador de techo de las oficinas de de la "Agrupación Juan Pueblo" trabajaba al máximo, pero parecía no ser suficiente.
Marcelo Puella "conoce el paño" bastante más de lo que declama.
A partir de aquí, le corresponde al lector de El Ojo Digital desglosar sus sentencias y quedarse con las porciones que le parezcan más valiosas. Hay -al decir suburbano- abundante "tela para cortar".
Por nuestra parte, el objetivo está cumplido.
Por Matías Ruiz, para El Ojo Digital Política.
E-mail: contacto (arroba) elojodigital.com.
Twitter: @matiaseruiz
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