Más cerca:
* de la Venezuela despótica de Hugo Chávez Frías y la senilidad de Fidel Castro;
* de las utopías nacionalistas de Evo Morales;
* de la China imaginaria... pero profundamente desconocida, en realidad;
* de la venganza disimulada en ejercicio de derechos humanos;
* de la justicia del piquete y el boicots;
* del vandalismo y la delincuencia;
* de la usurpación de empresas como ensayo cooperativo;
* de la confiscación como herramienta de "redistribución";
* del Decreto Ley más que del Congreso;
* de la persecución ideológica y el miedo a decir opinión;
* del autismo de los ciudadanos y del país con respecto al mundo;
* de ponerle un precio a la dignidad y que ese precio sea cada día más bajo;
* del desabastecimiento y el atraso tecnológico;
* del autoritarismo sindical sin que nada importe más que el enriquecimiento y el alter ego de los dirigentes;
* de la ignorancia y el facilismo y la pobreza que todo ello engendra;
* de cimentar la creencia de que la riqueza Argentina es inconmensurable y es maná que se obtiene sin sacrificio...;
* de la oscuridad... y la degradación de los más elementales servicios: energía, transporte, seguridad, salud y educación;
* del pasado al que recurrentemente nos arrastran los vencidos, los adoradores del fracaso y quienes especulan con él.
Más lejos...
* de un país cuyo principal árbitro sea la educación de sus habitantes y el ejercicio de sus libertades;
* de la democracia, aunque sea imperfecta;
* de la competencia aunque ella implique lidiar con el fracaso;
* del orgullo de pertenecer a una nación respetada;
* del progreso en todas sus formas;
* de la seguridad y la certeza y la previsibilidad que tanto contribuyen a la edificación del ser y a su felicidad;
* de nuestros hijos emigrados;
* de una administración transparente y eficaz de los dineros públicos sin la perversa sospecha de que serán utilizados en prebendas y compra de voluntades;
del valor de la ética como principio básico para el relacionamiento;
* de que exista coherencia entre la expresión de un ideal y el ponerlo en acción;
* de la moderación y el diálogo constructivo entre los sectores en pugna;
* de un objetivo común que congregue el esfuerzo de toda la nación.
* De la paz.
Ha demostrado quien ejerce la investidura de Presidente de la Nación no poseer equilibrio ni mesura; y en su inevitable propensión a salvaguardar su alter ego, no tener prejuicios ni medir los daños que pudiera infligirle al país.
Capaz de cometer torpezas impredecibles, el día a día será prenda del mañana, y subsistir hoy, certeza de nada.
Quizá lo más cercano a nuestro devenir como pueblo y nación sean los pasos dados en Venezuela por la versión original del despotismo que incipientemente nace en Argentina.
Lic. Marcelo D. Ferrer
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