Juan Sebastián Verón retornó, después de todo, a la Argentina, para finalizar su carrera, dado que no hubiera podido continuar más en Europa en función de su paupérrimo rendimiento.
Luego de años interminables de lloriqueo para que se lo incluyera en las listas de buena fe del último mundial y los ruegos incesantes que prodigara a José Pekerman desde todos los medios, Verón logró lo que quería.
En la Argentina mediocre de la actualidad, todo es posible. Si mañana lo pidiera, la presión del Diario Clarín podría hasta hacer que Diego Maradona se levantase de su tumba y volviera a jugar en el seleccionado. El mencionado periódico presionó hasta el cansancio para que Verón fuera llevado al Mundial, y finalmente consiguió su objetivo.
Quien ha quedado muy mal parado, ha sido ni más ni menos que Alfio Basile, el vapuleado técnico del seleccionado argentino de fútbol. Recientemente, Basile dio la cara ante los medios para responder a una nota de El Ojo Digital que, a pesar de la polémica, revelaba con lujo de detalles muchos de los negociados de la AFA en la cuestión nada menor de la programación de partidos amistosos del seleccionado. En aquella nota, Basile quedó parado como lo que, en definitiva, cualquier técnico del seleccionado de fútbol es : un pelele, una figura decorativa e inútil que a fin de cuentas sirve sólo como chivo expiatorio para las derrotas y las malas campañas.
Obviamente, los medios no mencionaron a El Ojo Digital pero sí se hicieron eco de los comentarios que nuestro blog arrojó en aquel artículo. Basile respondió : "al equipo lo armo yo" (y no Toffoni). Pero la incorporación de la Bruja Verón al seleccionado terminó por dejar al técnico en ridículo.
La presión siempre fue externa, con el Diario Clarín a la cabeza. Detrás estuvo siempre la figura del impresentable Padrino Julio Grondona, alias "Don Corleone", a quien se le podrían atribuir los éxitos del pasado, pero también los fracasos más recientes del fútbol argentino, incluida la violencia y los escándalos. Grondona es un viejo senil para muchos en el ambiente del balompié argentino, y debería retirarse pues su influencia ya ha terminado de corromper hasta el último estamento que quedaba sin tocar en el deporte local. Grondona fue el ideólogo de la inclusión de Juan Sebastián Verón, y para peor, como líder del seleccionado de fútbol.
Y la decisión, además de dejar en pésima posición a Alfio Basile, encima contradice el sentimiento de la afición, que detesta a Verón con todas las letras, a la vez que lo considera una persona en extremo soberbia. Sin mencionar que se lo ve como el ícono del fracaso del Mundial de 2002. Ocurre que la Bruja Verón no ha ganado nada con la selección argentina. Solo ha acumulado decepciones en sus presentaciones. El hecho de que se le permita regresar al equipo en forma de "homenaje" -como dicen algunos- reduce la importancia del seleccionado a un vulgar equipo de potrero. Verón es una figura odiada por el hincha en general, e -irónicamente- lo prueban encuestas recientemente publicadas de Clarín y Olé que, en casi un 80%, desaprueban el regreso del futbolista a la Selección.
Evidentemente, la clásica mala memoria de los argentinos no ha desempeñado su papel en este caso. A pesar de que el video ha sido removido de gran parte de Internet, no pocos recuerdan aquella filmación en la que Verón aparece junto a Cannavaro y otros futbolistas del Parma en un hotel, inyectándose substancias para mejorar el rendimiento por vía intravenosa. Si bien Fabio Cannavaro es quien aparece más comprometido, Verón reaccionó infantilmente, respondiendo que "yo estaba en el video, pero a mí no se me vio hacer nada". Cannavaro y otros futbolistas se inyectaron una substancia conocida como Neoton, que, en palabras del propio Verón : "se utiliza cuando tenés que jugar muchos partidos en un corto período de tiempo, y te sirve para recuperarte más rápidamente". Esto, dicho en pocas palabras, es doping o dopaje. El Neoton está hoy clasificado como substancia ilegal, aunque no en aquel momento. Pero estos tecnicismos sirven de poco para defender la integridad de un jugador. Verón estaba en ese video, se reía a carcajadas cuando sus compañeros de equipo de inyectaban, y necesariamente aprobaba su uso y sin lugar a dudas, recurriría a él también.
Un círculo reducido de personas sabe perfectamente que Juan Sebastián Verón regresó a la Argentina para evitar ser perseguido por la justicia italiana, que estuvo a punto de enviarlo a prisión por falsificación de documentación para obtener su pasaporte italiano. La situación explotó a mediados de 2002, cuando el futbolista fue citado por un fiscal italiano para que aclare su participación en el ilícito, que en Italia está tipificado como "falsificación de documento público". La respuesta de Verón, por sugerencia de su abogado, fue culpar a los gestores que se ocuparían de tramitar su pasaporte. El documento era necesario para Verón, a los efectos de poder desempeñarse sin problemas en cualquier club europeo en el futuro sin tener que verse aquejado por el problema de las quejas extracomunitarias.
¿Qué salvó a Verón de ir a la cárcel? El hecho de que, aún cuando hubiera sido sentenciado, el delito caducó pocos años después. Pero desde luego, tuvo mucho que ver la relación entre el corrupto sistema judicial italiano -muy similar al de la Argentina- que jamás iba a propiciar un escándalo que afectara al Calcio. Mucho más, habida cuenta de que había otros jugadores de renombre involucrados. La corruptela del fútbol italiano se ha visto en meses recientes, cuando, a partir del arreglo de partidos y la compra de voluntades se decidió a castigar a la Juventus y otros clubes. Este mismísimo sistema es el que oportunamente protegió a Verón, quien, por las dudas, decidió terminar su carrera en la Argentina.
Pero las andanzas de "la Bruja" no terminaron allí, ya que aún no está clara su participación momentos previos al partido final del torneo local, donde Estudiantes de la Plata venció a Boca. Reuniones cruzadas entre Aníbal Fernández, Ministro del Interior, Verón, Felipe Solá y Julio Grondona a los efectos de "arreglar" un "Estudiantes Campeón" continúan bajo la lupa. Grondona se encontraba bajo gran presión política frente al espinoso tema de la violencia y los barras bravas del fútbol -que él conoce e incluso administra a voluntad-, y frente al hecho del hartazgo de que Boca se alzara nuevamente con un torneo. En beneficio del "juego limpio" y la diversidad, se decidió en el escritorio que Estudiantes fuera campeón. La participación de Verón también fue sospechosa durante aquel partido, situación en que insultó con virulencia a Martín Palermo por intentar hacer goles para su equipo. En otro orden de cosas, el Gobierno Nacional sacó una interesante tajada de la cuestión futbolística, evitando que la figura de Mauricio Macri -el opositor a vencer- siguiera creciendo en la Capital Federal a partir de la obtención de un nuevo campeonato. A pesar de todo, Macri decidió "tragarse el sapo". Y sabe a la perfección que, en función de la campaña electoral, será atacado por el "flanco Di Zeo".
El caso del retorno de Sebastián Verón es, como ya se ha visto, un tema por lo demás meduloso, pero debería ser un tema a explorar para muchos medios, dado que constituye un fiel ejemplo de la mediocridad que últimamente viene ganando -más que nunca- el corazón y la voluntad de los argentinos.
El Ojo Digital Deportes
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