El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá hoy la inflación de septiembre, que según se estima podría llegar al 1,2 por ciento e incluso superar esa cifra.
La planilla oficial será entregada a las 16 y también incluirá el aumento de la canasta básica alimentaria (CBA) -con la que se mide el nivel de indigencia- y cuyo incremento será superior al índice general debido a importantes alzas en alimentos.
De confirmarse el aumento proyectado por consultores privados, y que no fueron rebatidos por el Ministerio de Economía, en nueve meses la inflación ya habría superado el 9 por ciento anual.
Este valor pone en jaque la pauta oficial que prevé cerrar 2005 con un crecimiento de precios no mayor al 10,5 por ciento, ya que para cumplir con esa pauta sería necesario un promedio mensual no superior al 0,6 por ciento para el último cuatrimestre, algo prácticamente imposible si se consideran los niveles de incrementos alcanzados hasta la fecha.
Otro agravante viene del lado del incremento de la deuda pública, si se tiene en cuenta que luego de la reestructuración cerca del 38 por ciento de las obligaciones están ajustadas por CER.
De tal forma, el Gobierno del Presidente Néstor Kirchner reconoce públicamente que ha soltado las riendas de los incrementos de precios, al no disponer de plan económico ni proyectos a mediano y largo plazo que tiendan a amortiguar este escenario de inflación elevada. La presión comienza a sentirse en la posición del Ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien ya prevé que sus futuros proyectos políticos están en jaque. Es que la ciudadanía ve mayoritariamente al Presidente y a su ministro de finanzas como los principales responsables de los aumentos.
Precisamente, y hablando sobre la composición del índice de inflación, el mayor problema se concentra en el sector alimentos, ya que el constante aumento impacta de lleno en los más pobres que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de productos básicos. Analistas ya han calculado que, para fin de año, el gobierno de Néstor Kirchner habrá acercado un nuevo millón de personas a la pobreza, dada la impericia demostrada frente al proceso inflacionario -y al hecho de que contribuyó notablemente a generarlo-.
Las asociaciones de consumidores denunciaron que en septiembre se detectaron fuertes incrementos en productos de estación, como verduras y frutas.
También se espera un salto importante en el precio del pescado, ya que el prolongado conflicto pesquero que aún persiste en Mar del Plata redujo la oferta y elevó los precios.
Con los lácteos también vislumbrando una leve tendencia ascendente, el único rubro que puede compensar las subas es la carne, pero la mala noticia del momento es que los acuerdos del Gobierno con el sector han caído y los aumentos ya se han comenzado a ver aquí también. El gremio de camioneros, conducido por Hugo Moyano, con sus permanentes amenazas ha contribuído en forma importante a que los proveedores de carnes impulsen sus productos hacia arriba, a los efectos de "cubrirse" ante posibles huelgas.
La demanda en departamentos de alquiler no cesó y en consecuencia también influirá para que el promedio general de precios prácticamente duplique el de agosto cuando fue de sólo 0,4 por ciento.
La preocupación oficial por la inflación de septiembre se debe a que ya se descuenta que hacia final del año el índice seguirá en niveles cercanos al 1 por ciento, principalmente en diciembre ante el consabido aumento de la demanda.
De esta forma, la inflación podría tranquilamente trepar hasta más de un 15% en su proyección anualizada.
Preocupación por aumentos en las naftas
Las asociaciones de consumidores también han expresado una fuerte preocupación, ante la posibilidad cierta de que los combustibles comiencen a aumentar luego de las elecciones de octubre.
Tal es el análisis que se desprende de expertos ligados al sector energético, especialmente si se tiene en cuenta que los precios están "reprimidos" por cuestiones políticas, dado que el Presidente Kirchner ha amenazado reiteradas veces a las petroleras con nuevas retenciones.
Pero los precios internacionales del barril de crudo pueden más, y los rumores que dejan traslucir las petroleras locales es que los aumentos en las naftas llegarán.
Las proyecciones indican que los precios del litro de nafta sin plomo deberían incrementarse hasta alcanzar, como mínimo, un precio de $2,50 por litro, pudiendo llegar a $3 en el término de aquí a un año.
Si estos precios serán los que se exhiban inmediatamente después de las elecciones, no es algo seguro, pero con certeza se puede proyectar esos valores para algún momento de 2006. De más está decir que tales incrementos también alcanzarán al gasoil, y en consecuencia, las cifras impactarán enormemente en los índices de inflación.
Los mismos analistas que destacaron que este escenario es inevitable, se preocuparon también en resaltar el hecho de que la Administración Kirchner no comandó la negociación con las petroleras en forma correcta. Lo más apropiado hubiera sido dejar a las compañías aplicar pequeños incrementos, y no dejarlo todo para que se realice en forma de "shock". De tal suerte que los costos políticos para el Presidente serán inevitables.
Pero no sólo los precios internacionales del crudo son los factores más relevantes. La Argentina acusa hoy una falta absoluta de garantías para la exploración, al tiempo que la inseguridad jurídica ha alcanzado límites peligrosos.
Ante este escenario de permanente ataque y "bluff" por parte de Kirchner contra el empresariado, las inversiones en exploración de nuevos terrenos y el descubrimiento de nuevos pozos -elementos que podrían evitar los aumentos bruscos- son prácticamente imposibles de realizarse.
El Ojo Digital Economía y Negocios y DERF.com.ar
Dejar un nuevo comentario