POLITICA: POR MATIAS RUIZ, PARA EL OJO DIGITAL

Negro panorama: el fraternal abrazo entre Cristina Fernández y Milagro Sala y la guerra declarada de Aníbal Fernández (Kirchner) contra la Capital Federal

La congratulación que le obsequiara la Presidente Cristina Fernández a la polémica dirigente social jujeña Milagro Sala, en pleno acto para comunicar el nuevo esquema de asignaciones familiares, invita a la pregunta obligada: ¿financia la primera mandataria a partisanos para que apaleen a opositores? El Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, apuesta a doble o nada en su campaña contra la Policía Federal, y Aníbal ordena retirar custodias clave.

21 de Julio de 2010
La Presidente de la Nación, Cristina Fernández Wilhelm, intentó -por todos los medios- sumar al radicalismo y otros "opositores" para que se apersonaran en la Casa Rosada, en pos de renovar la falsa iniciativa dialoguista de su impopular Administración y con la cuestión de las asignaciones familiares como telón de fondo. Pero, ante la imaginable negativa de los panrradicales, la instantánea que recorrió los medios del planeta fue otra. Aquella en la que se vio a la primera mandataria saludándose fervorosamente con la jujeña Milagro Sala, cuyo grupo recientemente se anotó el dudoso gol de escrachar en forma violenta al radical Gerardo Morales. En la presentación oficial del jueves no faltó ningún personaje del andamiaje del poder callejero y la intelligentsia kirchneristas: se hicieron presentes en el acto de Balcarce 50 Emilio Pérsico, la propia Milagro Sala, Luis D Elía, Carlos Kunkel, Hugo Moyano, Julio Piumato, los máximos referentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y los elementos más ruidosos y recalcitrantes de la Juventud K -que hoy se da en llamar "La Cámpora", criatura de Máximo, Hijo Presidencial-. Todos ellos, convertidos en la personificación evidente del genocidio de la libertad de expresión y de los buenos modos que deberían caracterizar a cualquier sistema democrático civilizado. La congratulación que la Presidente le dedicara a la jujeña Sala frente a su "loable faena" le quita méritos a aquellos analistas políticos que todavía guardaban alguna ficha para rescatar desde sus columnas a Cristina, frente a su desconocimiento ante esos tristes episodios que se cuentan por decenas en el quehacer político-social en estos tiempos oscuros. Porque, después de todo, la mujer que ocupa el sillón de Rivadavia ha remitido un contundente mensaje a aquellos connacionales que desde hace tiempo ya no toleran sus caprichos ni los de su cónyuge. En esa siniestra misiva, se responde con la máxima de "No me importa el desprecio de mi imagen pública", se continúa con una amenaza no tan velada: "Estoy dispuesta a cualquier cosa con tal de permanecer aquí". Néstor Kirchner ya se había granjeado la reputación de dictadorzuelo de carrera, cuando mandó a las huestes del piquetero Luis D Elía a romper cráneos en Plaza de Mayo. Se perseguía el objetivo de disuadir a manifestantes pacíficos que provenían de una ciudadanía cansada, y que se "atrevían" a orquestar un primer cacerolazo. Ese brillante trabajo de intimidación pública ahora se exhibe ahora imperturbable, de la mano de la Presidente de la Nación. A fin de cuentas, las normativas oficiales que garantizan el financiamiento de la logística de Tupac Amaru y el piqueterismo violento son firmadas, sin más, por funcionarios autorizados y sostenidos por la esposa de Kirchner. Sala, D Elía y el resto, no son más que testaferros presidenciales de una violencia urbana sin fin. En definitiva, el oficialismo y sus ásperos comandantes callejeros han destruído aquella noción que los tenía por temerosos de las demostraciónes públicas. Más bien al contrario: se ejecuta un sistema de provocación, para luego rematar la faena demostrando poder de las peores maneras. Como ya se ha dicho desde este medio, los Kirchner no montarán en helicóptero si la ciudadanía se decide a enrostrarles el rechazo que cosechan. Pues nunca han tomado nota del rechazo social. Demonizados y luego postrados los militares, los sacerdotes, los hombres de campo y luego los dirigentes y referentes de la oposición, luego llegó el turno de la prensa. Para amedrentar al periodismo independiente, el gobierno federal se ha vuelto muy ducho en la utilización del personal de Inteligencia de los organismos con que cuenta el Estado, ahora transformado en estado policial. Fue a partir de una nota reciente de El Ojo Digital, a la hora de tratar esta misma cuestión, que nuestro portal se ganó el boleto para un nuevo ataque. La página web que Ud. está leyendo en este momento fue objeto de un nuevo hack informático que la dejó offline hace pocos días. Una práctica común que se volverá más frecuente si tienen éxito los planes oficiales para quedarse con Fibertel y Cablevisión. Desde luego, el control callejero se ha vuelto una obsesión para el kirchnerismo, y ello merece retomar este tema, que muestra demasiada tela para cortar. Lo sabe el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Ingeniero Mauricio Macri, quien se acaba de enterar que la otrora respetable Policía Federal Argentina retirará la custodia de edificios públicos y Centros de Gestión ciudadana en los próximos días. Orden que, de acuerdo a la palabra de incontables fuentes, provino directamente de las oficinas del Jefe de Gabinete, don Aníbal Fernández, con la consabida venia del esposo de la Presidente. Néstor Kirchner no deja de considerar un escenario en donde Macri sería su rival a vencer en una elección presidencialista. Difícilmente reniegue de tal escenario, pero para ello, antes es preciso destruir la reputación del intendente de la Capital Federal, a los efectos de restarle intención de voto. La mejor idea que ronda las mentes de los ideólogos del poder por estas horas tiene relación directa con la explotación de la inseguridad para el propio beneficio. En este esquema, tampoco sería demasiado sano que la Policía Metropolitana tenga un saludable debut. Frente a uniformados con buen entrenamiento y apropiadamente pertrechados, los piqueteros de Balcarce 50 tendrían poco por hacer en el escenario porteño. Por ello, Kirchner ha ideado situaciones en las que aquellos que han optado por Macri en las últimas dos elecciones locales podrían dejar de considerarlo como alternativa si la delincuencia estalla definitivamente de este lado de la Avenida General Paz. Aunque, para que ello suceda, ni siquiera es necesario remover puestos de custodia de una Policía que hace tiempo ha dejado de preocuparse por cumplir con funciones mínimas. La Federal custodia las inmediaciones del Hospital de Clínicas, por citar un caso, pero sus trabajadores -enfermeros y médicos residentes- ya están hartos de los asaltos a mano armada que sufren a mano de los mismos vándalos que pululan por el lugar. ¿En qué podría perjudicarlos si se van los agentes destacados allí, por ejemplo? En la mente del ciudadano de la Capital, existe ya la impresión de que la Policía Federal no es más que un conglomerado corrupto, cuyo comando se preocupa más por asegurar los negocios de la violencia, el tráfico de drogas y la prostitución, antes que por velar por la integridad física de los contribuyentes. Asimismo, los soldaditos de plomo de esa fuerza ocupan el espacio público para garantizarse los servicios adicionales. Todo lo que tenga lugar fuera del famoso adicional merece la vista gorda. Ya no se ven agentes labrando actas por mal estacionamiento ni violaciones de luz roja. Los "federicos" de calle también miran para otro lado en ocasión de robos y hurtos, o cuando se observan peleas callejeras. Con todo, la preocupación de la Policía Federal respecto del surgimiento de la Policía Metropolitana ha sido mal presentada por los medios. El temor, en esencia, se origina en muchos comisarios que perderán el control de sus negocios con la instalación de la nueva fuerza. Se trata, a la vez, de un puñado de menos de cien individuos que contempla -sin posibilidad de acción- cómo lo mejor de sus hombres emigran hacia la Metropolitana, atraídos por el básico neto de $3,500, las nuevas armas y patrulleros, y los recursos ilimitados. Pero el problema también golpea las puertas de otras fuerzas. Policías bonaerenses, agentes del Servicio Penitenciario y hasta elementos de las Fuerzas Armadas solicitan sus respectivas bajas y hacen filas interminables para anotarse en la fuerza porteña. En el caso de la Bonaerense, aquellos agentes que se ven con posibilidades se aprestan a completar sus estudios secundarios para volverse elegibles. La "buena oferta" metropolitana comienza a volverse un problema para la provincia de Buenos Aires. Las cabezas de la Policía Federal, por su parte, evalúan un escenario en el que la propia fuerza se vea notablemente devaluada en su recurso humano: sus mejores elementos -aunque lo niegan en público- hacen las averiguaciones de rigor en la Metro. ¿Qué quedará de la fuerza federal? Este es el motivo por el cual un número específico de espías de la Policía Federal ha acampado en la Academia de la policía macrista: se pretende detectar y desenmascarar a los "traidores" que solo piensan en cambiarse de bando... Nota interesante acerca de la Metro PD de la Ciudad: el grupo de hombres que constituirá la fuerza antimotines entrena ocho horas por día en un predio de la provincia de Buenos Aires, bajo la mirada atenta y exigente de altos escalafones de Gendarmería Nacional. Estos hombres contarán, el día de mañana, con indumentaria importada y con escudos ignífugos de origen estadounidense e israelí y que incluirá mecanismos que dispararán aerosoles urticantes, ideales para su utilización ante manifestantes violentos. También se estudia la importación de novedosos equipos provenientes del terreno de las armas no letales y que se utilizan con gran éxito en el control de motines en Europa y América del Norte. Por supuesto, estas novedades no le hacen mucha gracia a los piqueteros kirchneristas que vienen incursionando con regularidad en la Capital Federal. Ellos recurren constantemente a sus líderes políticos para que hagan todo lo posible para frustrar el nacimiento de los policías metropolitanos. "Perderemos cada batalla en la calle", se quejan. Es en este esquema que el kirchnerismo busca alimentar las crisis aparentes que tiene Mauricio Macri en la Jefatura de Gobierno. Como parte del plan, se han extremado las operatorias del sistema de propaganda oficial, a cargo de organismos oficialistas de derechos humanos, en pro de estigmatizar al "Fino" Palacios, cuando en realidad, el ex jefe de la Metropolitana resulta ser un niño inocente si se lo compara con la suciedad que ocultan en el ropero muchos referentes de la Policía Federal. El macrismo también ha echado mano de la estrategia a los efectos de garantizarse mayoría en el Tribunal Superior de la Ciudad, insertando la candidatura de Daniela Ugolini. Ante la iniciativa, el tándem kirchnerista-derechohumanista porteño ha gatillado maniobras de aprietes y amenazas para mantener el status-quo, esto es, garantizarse el control del establishment judicial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hoy en manos de los magistrados Roberto Gallardo, Guillermo Scheibler, Elena Liberatori y Patricia López Vergara. Gallardo y Liberatori han demostrado en reiteradas oportunidades una inexplicable animadversión ideológica contra Mauricio Macri, al tiempo que López Vergara incluso se permitió allanar la Legislatura recientemente, a los efectos de echar mano del expediente de la candidata macrista Ugolini. Los tres jueces porteños mencionados terminarán envueltos en un draconiano juicio político cuando los Kirchner abandonen el poder: es sabido que los referentes del macrismo en la Justicia porteña vienen acumulando gruesas carpetas sobre sus actuaciones, material que podría caracterizarse ya de prontuario por las desprolijidades detalladas con puntos y comas. La malograda jueza Rosa Parrilli, convertida hoy en ícono de la justicia corrupta en el ámbito capitalino, es también parte de la ingeniería de los "derechos humanos" y el oficialismo porteños. Esta maquinaria es la punta de lanza judicial para entorpecer la gestión de Macri al frente de la Capital. Aceitado sistema que se complementa con las operaciones de prensa lanzadas desde medios oficialistas como Crítica Digital, Página 12 y medios en Internet como Noticias Urbanas y La Política Online. Si un lector desea identificar a aquellos medios serviles al poder, basta con comprobar la presencia de publicidad de AFIP y otros organismos del Estado en sus páginas. Misterios, quedan pocos, en el mundo de los medios. En cualquier caso, el acoso que la Ciudad de Buenos Aires viene sufriendo en tiempos de Néstor Kirchner tiene relación directa con la manera en que el porteño promedio rechaza el pensamiento de la Casa Rosada, en los cafés y en los votos. Para Kirchner, la única manera de lidiar con este problema es castigar a sus ciudadanos, cada vez con mayor crudeza. Trátese de boicot institucional, zonas liberadas, envío de piqueteros, o financiamiento de supuestos cartoneros empobrecidos, para Kirchner, los "capitalinos" se lo han ganado. El esposo de Cristina Fernández los considera ya "irrecuperables". Ahora, deberán pagar cara la "osadía" de haberle dado la espalda en las urnas, tanto a él como a su mujer, la Presidente Cristina Fernández. La apuesta a doble o nada de Macri contra la Policía Federal Argentina es un tiro por elevación a la Casa Rosada. Al parecer, los acuerdos de agresión light entre el Jefe de Gobierno y Balcarce 50 se han quebrado. Mauricio Macri sabe que perder la Policía Metropolitana no es una opción: después de todo, la cuestión de la falta de seguridad ha sido la columna vertebral de su campaña. El ex presidente de Boca Juniors ha comprendido que no se puede permitir la pérdida del control callejero a manos de los patagónicos. El macrismo se juega a que la Federal se desangre por la diáspora de sus mejores elementos, lo cual podría birlarle al Gobierno Nacional la capacidad de manufacturar episodios violentos que vuelvan a la Ciudad ingobernable. En rigor, se trata de una carrera contra reloj, más para los Kirchner que para el Jefe de Gobierno porteño. Por Matias Ruiz, para El Ojo Digital Política. E-mail: elojodigital.com (arroba) gmail.com.
Por Matias Ruiz, para El Ojo Digital Política