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SOCIEDAD - DEPORTES: POR RICARDO WHITE, PARA EL OJO DIGITAL SOCIEDAD Y DEPORTES

Cuaderno de notas sobre la crisis de River Plate. Notas adicionales sobre la Selección y Diego Maradona

"La crisis de River" ya pasó de ser sentencia de charla de café para convertirse en una cruda frase hecha. Un repaso por las un puñado de reflexiones que versan sobre la patética realidad que ensombrece el presente y el futuro de uno de los otrora grandes del fútbol argentino.
27 de Septiembre de 2009

El otrora gran club River Plate es hoy menos que la sombra de lo que era en los años dorados de los ochenta, tiempos en que la institución se alzaba como una verdadera vidriera del balompié local, de la mano de luminarias como Francescoli, Alonso, Alzamendi, Passarella y otros. Encumbrados nombres que luego iban trocando en otros ya no tan legendarios, pero igualmente resueltos y efectivos dentro de la cancha.

Los años ochenta también eran dulces para el fan millonario, gracias a los inacabables tropiezos de su eterno rival, Boca Juniors, que no podía levantar cabeza y que sufría por los desaguisados de don Antonio Alegre y su nefasto vicepresidente Carlos Heller (sí, el banquero kirchnerista de los tiempos actuales). Pero River tampoco podía hacer gala de mostrar una dirigencia del todo limpia. Su presidente de aquellos tiempos, Santilli, mucho tuvo que ver con el drenaje de jugosos dineros y que sentaron las bases para el River pobre del que todo el mundo habla hoy. Pero sucedía que Santilli estaba bien cubierto y protegido por los resultados positivos. Cuando un equipo gana, las mejores noticias son aprovechadas por los malversadores de fondos, los negociantes y los intermediarios. El hincha está contento y nadie se preocupa en revisar las cuentas en horas de gloria.

El River Plate de hoy hace de comidilla ideal para psicólogos sociales y sociólogos de carrera. Es una suerte de fiel reflejo de lo que sucede en la Argentina del presente, pero a pequeña escala. River viene a ser como un narcoestado, pero con la violencia y la corrupción como ejes sostenedores de un sistema moralmente quebrado, y que sigue funcionando para unos pocos.

Las travesuras del actual titular José María Aguilar son bien conocidas por todos. A este hombre debe reconocérsele la táctica novedosa de vender porcentajes de jugadores, en pequeñas porciones. Ejemplo: el club a veces conserva el pase del 17% de un jugador, del 12% en otro caso, del 29% en otro, y así. Es el "Sistema Aguilar" del que tanto el hombre gusta autocongratularse entre sus íntimos. Otro tanto sucede con los deals y acuerdos que se puedan firmar con terceros. Aguilar también le ha dado a los políticos la oportunidad para que entren en el negocio de la compra-venta; las migajas no siempre caen en Mario Israel, Settimio Aloisio y otros "traficantes de jugadores". Si hoy el público se enterara de que el 50% del jugador Cabral le pertenece al ex presidente Néstor Carlos Kirchner, habrá más de uno que se rasgaría las vestiduras. ¿O no?

La decadencia ética a veces es característica incluso de aquellos que más se aferran a la herramienta retórica del contrato moral para sus discursos. Allí está el caso del vicepresidente primero Julio Macchi, que tanto ha criticado a la corrupción (de la cual su jefe es principal ejecutor) pero que hoy es socio y obvio cómplice del actual escenario miserable. Por si ello fuera poco, no tiene problemas en ocultar que su hijo Guido es "partícipe necesario" de trifulcas y reyertas entre bandos enemistados de la barra brava, siendo una de ellas la tristemente célebre "pelea en los quinchos". ¿Por qué Julio vino a parar a River Plate, siendo que ostentaba una posición de inmejorable posición económica y de influencias en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires? El fútbol parece ser mejor negocio de lo que aparenta.

Muchos autodeclamados "periodistas deportivos" (concepto que no conlleva necesariamente el mote de periodistas de investigación) todavía no asumen el estado paupérrimo de las cuentas millonarias desde la llegada de Aguilar y Macchi. Hoy se sabe que el personal administrativo del club no cobra desde hace más de tres meses, y que los profesores del colegio secundario del club ya no tienen servicio de agua en dispensers pues la institución se ha decidido unilateralmente a no hacer frente al pago de los proveedores.

La espinosa cuestión de la participación de barrabravas en la compraventa de jugadores también resulta escandalosa, y suele ser tierra fértil para la violencia. El famoso control del buffet es ya cosa del pasado; hoy, el violento de profesión exige mucho más. Se sabe que la "pelea de los quinchos" -que se mencionara más arriba- dio origen a partir de "diferencia de opiniones" en ocasión de la transferencia de "Pipita" Higuaín. Resultó que la CD (Comisión Directiva) no daba el visto bueno, lo cual repercutía negativamente en los potenciales ingresos de importantes personajes de las barras. Fueron los violentos de turno los que se presentaron a votar con sus amigotes y allegados, permitiéndose luego la transferencia. En la "negociación", los bandos en pugna se batieron a duelo para arreglar quiénes se quedaban con mayores porcentajes. La exportación de jugadores es siempre el gatillo de las peleas entre patotas. No tiene que ver -como se quiere presentar ante los medios y el hincha- con cuestiones de vulgar matoneo de barrio. Siempre hay intereses que se cuelan.

Un detalle no ha escapado a cierto insider contactado recientemente por El Ojo Digital: parece ser que el afamado e inefable Alan Schenkler saldrá de prisión a fin de año, en fecha no especificada. La novedad que viene "de yapa" con la noticia: Alan tiene intenciones de candidatearse como dirigente, de la mano de Aguilar. El dato se ve completo con la garantía casi corroborada de que el cuestionado presidente de River Plate le ha soltado la mano a Adrián Rousseau: este terminará tras las rejas en poco tiempo más. La tan mentada crisis de River no finalizará con las elecciones. El acto comicial exhibirá no menos de veinticinco listas, donde cinco de los candidatos responden al actual presidente. La violencia, lejos de decrecer, cobrará mayor protagonismo durante 2010. En el actual estado de situación, los resultados futbolísticos no mejorarán. El núcleo de la cuestión es sencillo: sin importar quién sea presentado como DT (ya sean el "Negro" Astrada o Zapata), no se dispone de recursos para nuevas incorporaciones. El oscuro panorama tornará en color negro azabache.

El destino de Néstor Gorosito fue decretado el minuto después de su llegada: las condiciones draconianas que le fueron impuestas determinaron su caída, mas él las aceptó sin emitir palabra o sonido gutural. Se le aclaró que no había caja disponible para refuerzos, con lo cual solo podía contar con los reciclados de siempre, Ariel Ortega -que sigue sin poder controlar su adicción con el alcohol- y el desahuciado Marcelo Gallardo, que fuera prácticamente echado a patadas de Europa porque sus lesiones le garantizaban no menos de tres años de vida útil dentro de las canchas. El "Ogro" Cristian Fabbiani fue presentado como "adquisición top", pero al poco tiempo observó que había aterrizado en el peor de los infiernos. En medio de una crisis institucional insoluble, la antitéticamente resignada furia de un hincha demasiado acostumbrado a la derrota y la violencia sin fin (ejecutada por los dueños del negocio), ningún jugador puede rendir más del cincuenta por ciento.

Gorosito fue el único que hizo negocio: por más que sus cercanos se han esforzado en negarlo, hizo su presentación en River -con las condiciones más negativas con que puede encontrarse cualquier técnico- con el único fin de sumar algún dinero extra. Pasado un tiempo luego de su renuncia, podrá reciclarse también e ir a parar a otro club. En el fútbol, como en la política, el fracaso se refrita con el mismo aceite quemado. Y la falta de memoria ayuda.

Atrás quedarán los detalles jorgerrialianos que declaman que, en su oportunidad, el "Burrito" Ortega fue separado por el "Cholo" Simeone porque cuando llegaba ebrio a los entrenamientos, la emprendía a golpes de puño contra los chicos de las inferiores. Y que Rosales, Falcao y Fabbiani echaban mano de bronceador y crema antiarrugas en ocasión de los partidos jugados bajo el sol abrasador.

Bien vale la pena cerrar este capítulo con reportes recientes, cosechados de ese otro interminable infierno que se ha dado en llamar Selección Argentina. Los detalles ilustran el pésimo espíritu que se respira en el ambiente del equipo, y comienza por aquella ocasión en que Gago, acercándose a la banca -segundos después de ser removido del partido por Diego Maradona-, se queda mirando fijo al DT y sus asistentes Alejandro Mancuso y Miguel Angel Leme, diciéndoles -con perfecta vocalización-: "Ustedes no saben nada".

En la misma tónica de desunión, hoy muchos comienzan a confirmar que el propio Gago, junto con Gabriel Heinze, el "Pupi" Zanetti y Sergio "Kun" Agüero fueron los responsables de la conspiración para remover a Alfio Basile. Hasta aquí, estos nombres resultaban intocables para Diego Armando Maradona. Pero el DT -que no sabe para dónde salir disparando-, se ha propuesto provocarlos, convocando a los más acérrimos "enemigos" de los referentes bajo mención. Higuaín y Aimar fueron llamados, precisamente con el objetivo de intentar destruir ese oligopolio de jugadores que hacen y deshacen. Por supuesto, también juegan un rol importante las reiteradas y recurrentes traiciones del "Kun" hacia su mujer (que el suegro jamás perdonará) y las presiones de don Julio Grondona quien, por estas horas, sigue elucubrando maquiavélicos escnarios para perturbar la vapuleada salud mental de Maradona. La idea está firme: hacerlo renunciar para así ahorrarse la AFA el correspondiente pago de resarcimientos. De cualquier forma, Diego Armando le ha mentido descaradamente al público y la afición entendida del balompié: su contrato no es hasta 2011. Está bien claro en el texto original que la AFA puede prescindir de él justo antes del Mundial de Sudáfrica. Y tampoco hay que preocuparse; aquí no sucederá como en las grises Eliminatorias para México 86 en donde, mínimamente, existía un plan. Si la Argentina llegara a clasificar, no habrá que conservar demasiadas esperanzas... si Diego Mardona todavía siguiera a la cabeza del plantel.

Si el equipo no va al evento más importante de la pelota, sobrevendrá una andanada de críticas impiadosas y destructivas contra Maradona desde el Grupo Clarín. El ex diez no solo será la cara visible de la expropiación de derechos ejecutada por el Gobierno Nacional contra Herrera de Noble, Magnetto y Rendo, sino que también se transformaría en el ícono principal del fracaso más rotundo del fútbol argentino en la Historia.

Por Ricardo White, para El Ojo Digital Sociedad-Deportes.
Email: elojodigital.com -arroba- gmail.com.

Por Ricardo White, para El Ojo Digital Sociedad-Deportes

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