POLITICA: OPINION : POR EL DR. GASTON REY, ABOGADO

Kirchnerismo : ¿golpismo o plan hegemónico?

Néstor Kirchner no buscó inicialmente el conflicto a gran escala que puso la gestión de su esposa al límite de la legitimidad. Más bien con el aumento de las retenciones, se trataba desesperadamente de buscar fondos para una economía con signos de debilitamiento: por una inflación, que habiendo empezado en 2005, ya presentaba una luz amarilla alarmante.

21 de Julio de 2010
A ello, se sumaba los primeros indicios de que el crecimiento en medio de la crisis financiera internacional no iba a ser el de años anteriores y la ausencia absoluta de dinero del exterior proveniente de préstamos o inversiones. A ese panorama habría que agregarle la crisis de Bolivia que se traduce en crisis energética junto con el fracaso de las negociaciones con Brasil en este sentido. Se hacía por lo tanto necesario aumentar drásticamente las retenciones. No le importó entonces el enorme costo que ello podría tener potencialmente para su mujer, ya a esa altura (principios de Marzo) se era conciente que lo que podría a la larga estar en juego sería el "modelo" mismo (entendido éste en términos amplios: no solo lo económico sino también desde lo político). Pero si bien no se buscó el conflicto a la escala drástica que logró, la gran pregunta luego de la tregua del campo, teniendo en cuenta que el ex (?) presidente inicialmente mandó a Moreno a patear el tablero de la negociación y luego bloqueó todo entendimiento es: ¿Por qué destruyó la negociación si lo mas lógico desde un punto de vista pragmático era usar las tácticas políticas consabidas para empantanar las negociaciones usando el "toma y daca" clásicos, ganando tiempo y evitando los problemas? Una hipótesis inicial radicaría en que Kirchner, siempre tomó la faz "agonal" y confrontativa de la política, incapaz de ver en el consenso un modo de aunar voluntades para construir un orden político superior. Dicho en otros términos, siempre que gobernó, tanto como presidente o gobernador, se encargó de arreglar las disidencias comprando voluntades con caja o doblegándolas con confrontación. Pero una cosa es confrontar, luchar, tratar de no ceder a la presión y otra distinta es empujar a una división social al borde del abismo. Nada justificaría, ni siquiera el "estilo K", el elevar la apuesta al punto de ser o no ser para la continuidad de un gobierno? Otra respuesta podría referirse al plano económico antedicho, en que las retenciones, son la única forma de salvar a la economía. Desde ya es una cuestión falsa. Si partimos de las reservas de que disponemos y de la realidad mundial del precio de los comodities no es un argumento válido por más luz amarilla en que estemos (aunque hoy luego de la renuncia del ministro se halla tornado más complicado el panorama). ¿Entonces? Por fin, quizá detrás de todo esto se esconda un plan hegemónico más basto. En efecto, no puede pensarse un Hitler si no hubiera habido un incendio del Reichstag, un Chávez sin un frustrado golpe, ni un Bush sin las Torres Gemelas? todos estos han sido líderes de distintos espectros del arco político, consolidaron su hegemonía política y se conviertieron en dictadores a raíz de un hecho traumático en que se dirimía el ser o no ser de su gestión política, del que emergieron luego inicialmente triunfantes. ¿Por qué no pensar hoy día en un plan hegemónico similar a raíz de un supuesto "golpe de la oligarquía campo-medios"? Entonces, si bien Kirchner no buscó este conflicto, una vez que se presentó está viendo en él una oportunidad de convertirse virtualmente en un dictador. Aunque hoy por el control político-sindical-judicial ostenta el marco para enriquecerse sin límites y ganar más poder, no tiene un control total sobre la opinión pública, no puede controlar tampoco al campo ni puede estar seguro de garantizarse sempiternamente el ejercicio de la máxima magistratura. El terreno empezó a ser preparado ni bien empezaba la tregua desde el plano ideológico, con el observatorio de medios, los funcionarios y D Elía en la instalación de la antinomia de "campo-medios" como representantes de "los ricos, los oligarcas, los golpistas, los racistas, los que provocan la inflación, los evasores, los que queman campos" en suma, representantes de todos los males de la Nación, frente a un gobierno "popular" que ganó las elecciones por abrumadora mayoría (olvidan que fue votado por 3 de cada 10 electores), democrático y que defiende a los pobres? del otro. A su vez, desde el plano "procedimental", el terreno se preparó con la consolación de vínculos y programación de acciones con D Elía y Moyano. Entonces, ¿quiénes deberían "salvarnos" del mal aunque ello significase anular todas nuestras garantías constitucionales? ¿Parecería ser que debiera ser el gobierno? Una cosa es clara, si supuestamente habría golpismo, ese "golpe" -de interpretarse que se concreta- debería ser reprimido por el Estado (y aún sus fuerzas de choque) y desde todos los planos, arrestos, prohibiciones, confiscaciones... dentro del margen de la ley. Párrafo aparte merece la cuestión ideológica en Kirchner para entender acabadamente de qué estamos hablando. El ex-presidente ha demostrado a lo largo de su vida que la ideología es una excusa para maquillar la autentica realidad subyacente bajo la misma y a la vez una justificación de acciones espurias para lograr los objetivos de poder-dinero. A su vez ese objetivo sirve para asegurar la caja con que se compran las voluntades y se pagan los grupos de choque. En la década del 70 usufructuaron el régimen militar haciéndose millonarios y en los 80 jamás se incorporaron a los incipientes grupos de derechos humanos. En los 90 se sumaron al menemismo para finalizar la década con el duhaldismo. A principios de los 2000 afirmaron que ese duhaldismo era una mafia, para terminar siendo sus candidatos y luego usurparle ese mismo aparato político... Este hermoso plan ideológico tan maleable se cierra con la consigna del mantenimiento de los pobres en su condición de tales (fueron sus principales votantes). Esto se evidencia con la política del subsidio por sobre la política del trabajo genuino e incluyente, a su vez los lleva a la necesidad de ser confiscatorios, unitarios y excesivamente recaudadores ya que si no, no podrían distribuir a piacere. A su vez, formulan complejos negociados con sectores muy concentrados en la economía como el complejo industrial, formándose así los "amigos del poder" e intervienen en el sistema judicial buscando una justicia "amiga", todo ello digno de un populismo de manual. Entonces, y llegado este punto, ¿cómo podríamos creer en que existe coherencia detrás del mensaje ideológico? Más bien existe una justificación por la ideología, que deliberadamente busca polarizar la sociedad para encubrir los auténticos fines. Esta vez no se trata solo de poder y dinero. Se trata de algo más. En un momento "se llevó puesto", como lo habría expresado Kirchner, "a la Iglesia, a los militares y al FMI". ¿Será que finalmente quiere llevarse puestos a los medios (empezando por el número uno), al campo y con él a la mayoría de la sociedad? Quien piense que el país "explotó" solo en unos meses y a causa del conflicto con el campo comete un grave error. La génesis del problema dio inicio con la consolidación de la mentira como pauta oficial (no solo en el INCEC, sino como forma de hacer política), esa mentira fue el maquillaje que se usó para tapar que en verdad nunca se fue ninguno, que nunca cambió la política, es decir que las heridas del pasado subyacen bajo lo aparente. El problema se agravó para toda una sociedad que en el 2001 se vio resquebrajada institucional y moralmente, que creyó ver el verdadero rostro de un redentor para conjurar esos males, con el hecho de descubrir de pronto, con cierto espanto, que las heridas profundas lejos de cerrarse están hoy, a causa de aquel "salvador", más abiertas y más sangrantes que nunca. Dr. Gastón Rey, para El Ojo Digital Política.
Dr. Gastón Rey, para El Ojo Digital