SOCIEDAD: REFERIDO POR EL ING. JUAN BENITO MATTEAUDA

Nueva denuncia de ingeniero agrónomo : los campos fueron incendiados por el Gobierno Nacional

Así surge de la misiva remitida por el profesional a distintos medios, la mayoría de los cuales -sobre todo medios tradicionales- no aceptaron publicarla. El contenido textual, aquí.
21 de Julio de 2010 Señor Director, Debido a mi trabajo, me desempeño en la Isla Talavera; conozco muy bien el manejo de los pastizales de islas, y por supuesto, las constantes ambientales de las mismas. Normalmente, para esta época procedemos al quemado de pastos, pajas y material leñoso, que el vacuno no ingiere en el proceso de engorde primavera-verano. Siempre que hemos llevado a cabo este trabajo (que por otra partem siempre debe hacerse ayudado por gente de isla o baqueanos que conocen bien cómo proceder) hemos sido concientes de que durante dos o tres días las poblaciones aledañas al Paraná sufren las consecuencias ?humo, hollín, olores? de este mejoramiento del pastizal. Pero cabe aclarar que jamás han sido de tal persistencia ni magnitud. El hombre de isla sabe que un incendio de estas características, al desbordarse, pone en peligro no solo a la fauna de las islas -que es de lo que él vive- y a las reservas forrajeras necesarias para sus animales, sino que también él mismo puede sufrir las consecuencias cuando el método de la quema de pastizales se desmadra. Por ello, es menester aclarar ciertas cuestiones antes de proseguir con el tratamiento de este tema. 1. Estoy en conocimiento de que, a mediados de marzo, las municipalidades de los partidos bonaerenses ribereños y la ciudades entrerrianas de Victoria y Gualeguay pusieron especial énfasis en informar y pedir a los isleños y propietarios y arrendatarios de islas que, dada la persistente sequía que afecta al sur de Entre Ríos y norte de la provincia de Buenos Aires, se abstuvieran de quemar pastizales, e inclusive mantuvieron reuniones con los principales propietarios y/o arrendatarios, ocasión en la que estos se comprometieron a no proceder a las quemas. 2. De igual forma, los que trabajamos en las islas en soporte técnico y asesoramiento de productores (no hay que olvidar que, entre otras cosas, estas islas poseen importantes forestaciones) éramos concientes que un incendio sin control afectaría años de trabajo forestal; por ello, no se obtuvo consenso entre los productores para no quemar pastizales hasta que no se supiera si se podían esperar lluvias de otoño (el control natural de la quema de pastizales). 3. El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) informó a los productores que, dado el nivel de sequía imperante, una quemazón de paja y restos leñosos sería de tal magnitud que se verían afectados los pastos de invierno. Por informaciones de isleños y personal de explotaciones de la zona, se sabe ahora que, a partir de la primera semana de abril, se pudieron comprobar movimientos de personas extrañas al paraje. Hasta el día 8 de abril, que un peón me informó que cerca de la costa había una lancha civil con personas desconocidas a bordo. Al hacerme presente en el lugar, uno de ellos se me presentó, nombrándome su apellido (Gómez, aunque el nombre de pila no lo recuerdo con exactitud). Esta persona traía unos amigos para pescar y preguntaba si era posible hacerlo allí. Todo esto me resultó muy sorpresivo, ya que yo conocía al individuo por ser un subprefecto de la zona de San Pedro (de apellido Guglielmo o Guglielmone). También reconocí a otra de las personas que lo acompañaba, un civil, aunque ignoro su nombre. Esta segunda persona se me había acercado en agosto del año pasado para preguntar por la dirección del propietario o arrendatario del predio ya que quería pedirle una colaboración para la campaña electoral del Frente para la Victoria (Nota de El Ojo Digital : el partido del kirchnerismo). Al no tener nada que sospechar, los autoricé a que, en la medida que no se adentraran en la isla, pescaran donde quisieran. Esa misma noche comenzaron los incendios, y supuse que (por estúpidos) algún grupo de inconscientes -que no tomaron las precauciones correspondientes luego de un asado- pudieron ser los responsables de la tragedia. Pero algunos de nuestros empleados que habían llegado al lugar me trajeron restos de cubiertas y dos bidones retorcidos por el calor, lo que daba indicios de una clara intencionalidad. Concluyendo; al día siguiente me presenté ante Prefectura de Zárate para informar del incendio y que teníamos problemas para apagarlo con nuestros medios. Pero los prefectos no quisieron tomarme la denuncia de lo que había ocurrido. Así las cosas, durante tres días no tuvimos ningún tipo de apoyo para extinguir el fuego que se extendió a las forestaciones y al resto de la isla. Concurrí también ante la Policía de la Provincia de Buenos Aires -también delegación Zárate- a los efectos de presentar mi denuncia. Pero tampoco me fue tomada la denuncia con igual pretexto que se argumentó en Prefectura, a saber, que "un incendio en esta época es cosa común". De aquí en más, lo que sigue es una historia conocida. Pero eximo, por lo antedicho, de cualquier responsabilidad de este desastre a isleños, propietarios y personal de las explotaciones de las islas. Cabe preguntarse, finalmente, sobre lo siguiente: 1. ¿Por qué existía una orden de Aníbal Fernández de no tomar denuncias sobre la quema de campos? 2. Si los isleños se habían puesto de acuerdo en reuniones que habían tenido lugar en marzo (una de las cuales fue organizada por el mismísimo Ministerio de Asuntos Agrarios) para no quemar pastizales, ¿qué los llevaría a cambiar de opinión? 3. ¿Por qué el subprefecto -cuyo verdadero nombre es Vicente Guglielmi- fué trasladado a Misiones el 11 de abril del corriente si recién se había hecho cargo de su puesto el 11 de febrero, también de este año? Definitivamente, algo huele muy mal en la Argentina. JUAN BENITO MATTEAUDA, Ingeniero Agrónomo y Forestal. D.N.I.: 17.035.052 Ingeniero Agrónomo Juan Benito Matteauda