INTERNACIONALES: DE ACUERDO A INFORMACIONES DE UN PERIODICO CHILENO

Margaret Thatcher propuso atacar con armas nucleares a la Argentina

El popular periódico chileno Las Ultimas Noticias publicó información en la que se reveló las intenciones de Margaret Thatcher, primer ministro británica durante la Guerra de las Malvinas, de atacar con armas nucleares al territorio continental argentino en caso de que el presidente francés Miterrand no le proporcionara los códigos de los misiles Exocet de que disponía la Armada Argentina.
21 de Julio de 2010 El 7 de mayo de 1982 el presidente de Francia, Francois Mitterrand, llegó atrasado a su sesión de psicoanálisis con su terapeuta Ali Magoudi. "Perdón. Tuve una diferencia de opinión con la Dama de Hierro. Qué mujer imposible esa Thatcher", dijo el mandatario. El viernes aparecerá el libro "Rendez-Vous: el psicoanálisis de Francois Mitterrand", cuyo adelanto fue divulgado por "The Sunday Times". El terapeuta dijo que Mitterrand lo autorizó a publicar las sesiones diez años después de su muerte. Uno de los capítulos más espectaculares es el que se relaciona con la Thatcher y la Guerra de las Malvinas. La Dama de Hierro tenía intención de arrojar armas nucleares contra la Argentina, a menos que Mitterrand le diera los códigos secretos de los misiles galos Exocet en manos de la Armada Argentina. "Usted no puede ganar una batalla contra el insular síndrome de esta incontrolable mujer británica, que quiere provocar una guerra nuclear por unas pequeñas islas habitadas por tres ovejas tan peludas como congeladas", dijo al terapeuta. Y claro, le pasó los códigos. El escenario estratégico La opción nuclear comenzó a ser considerada por Thatcher en los peores momentos de la task force británica, cuando la aviación naval argentina comenzaba a causar un daño notorio a los navíos ingleses. En su momento, representantes del laborismo inglés -partido opositor al de Thatcher- otorgaron entrevistas a medios internacionales, en las que se mencionaba que el objetivo nuclear no habría sido Buenos Aires, sino el área material Córdoba, núcleo del complejo industrial-militar de la Argentina. El escenario contemplaba lanzar un misil balístico desde el único submarino de propulsión nuclear que los ingleses habían despachado al Atlántico Sur -y que luego hundiría al crucero General Belgrano-. Miembros de la oposición a Thatcher habían llegado a esa conclusión, luego de observar que uno de los submarinos nucleares pertenecientes a la Royal Navy había sido reposicionado en el teatro de operaciones de Malvinas, luego de prestar servicio en la estrategia nuclear británica de disuasión contra la ex Unión Soviética. El resultado del ataque inglés con un misil nuclear de un megatón contra el área material Córdoba hubiera significado la destrucción completa del complejo industrial-militar argentino, a la vez que hubiera borrado del mapa a la ciudad de Córdoba y zonas aledañas. El área de influencia hubiese permanecido radiactivo por miles de años, dado que los isótopos de los materiales nucleares no dejan de estar activos hasta mucho tiempo después de contaminar una zona específica. La Administración de Ronald Reagan siguió con lujo de detalles los hechos de Malvinas, a la vez que también contribuyó para convencer a Thatcher de no recurrir a una alternativa tan radical para dar un vuelco al conflicto. Pero la porfía de Thatcher -que utilizó la guerra como impulso para su carrera política- consideraba todas las opciones. Entre ellas incluso estaba la posibilidad de destacar tropas en la zona de Río Gallegos, en la Patagonia, donde se ubicaban las bases desde donde partían los Super Etendard argentinos que portaban los famosos Exocet. De hecho, informaciones que fueron reveladas por investigadores británicos destacaron que, en cierto momento de la guerra, tuvo lugar la inserción de un grupo SAS -fuerzas de élite inglesas- en el sur argentino con el objetivo de destruir bases aéreas mediante el uso de explosivos. La táctica no tuvo éxito pues la inteligencia argentina se enteró de la operación y se despacharon grupos de seguimiento y destrucción para dar con la fuerza de élite británica. Aparentemente, comandos argentinos localizaron al grupo SAS pero fueron abatidos por estos últimos, en un episodio que las fuerzas armadas argentinas aún no reconocen de manera oficial. La pequeña fuerza británica perdió el factor sorpresa y se decidió entonces a abortar la operación. El año que vivimos en peligro La cuestión nuclear relacionada con Malvinas se volvió un tema tan espinoso para los políticos británicos, que los archivos del gobierno inglés referentes al tema del conflicto sólo podrán ser conocidos en su totalidad en el año 2050. Recién entonces se comprenderá el verdadero peligro que debió enfrentar no sólo la Argentina sino el resto del mundo, dadas las intenciones de Thatcher en 1982. Sabido es que la estrategia de muchos países del club nuclear es monitorear mediante satélites todos los lanzamientos de misiles balísticos que se producen en el globo. ¿Cuál hubiera sido la respuesta de soviéticos y estadounidenses si se hubiera detectado un bombardeo nuclear en el conflicto del Atlántico Sur? La cuestión muy probablemente se hubiera salido de cauce si la ex URSS se hubiera decidido a tomar un rol más activo en el conflicto -pues en su momento se informó que los rusos reportaban los movimientos de tropas ingleses a los argentinos-. Otra razón para el ocultamiento de los archivos secretos de la guerra tiene que ver con la necesidad de no dejar trascender la posibilidad más que plausible de que en alguna de las naves británicas hundidas por la Armada Argentina, hubieran cargas nucleares almacenadas. El resultado se hará sentir en algún momento del futuro, cuando la presión subyacente en las profundidades del Atlántico Sur haga su trabajo y libere la radiactividad a las aguas, perjudicando actividades como la pesca y la salud de millones de personas. El Ojo Digital Internacionales y Las Ultimas Noticias de Chile
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