INTERNACIONALES: GABRIELA CALDERON

Venezuela: el dilema del Papa Francisco

El Papa Francisco ha vistado recientemente Panamá, condenando de manera explícita el muro...

02 de Febrero de 2019

El Papa Francisco ha vistado recientemente Panamá, condenando de manera explícita el muro que el presidente estadounidense Donald Trump se propone construir entre su país y México. Con justa razón, Su Santidad afirmó que el muro era 'una locura'. Infortunadamente, un muro inexistente le merece más definición moral que la brutal represión de la dictadura en Nicaragua o en Venezuela.

Papa Francisco, Dictadura, Teología de la Liberación, Marxismo, Represión, Nicolás Maduro, GenocidioEl Papa utiliza un lenguaje agresivo para condenar al capitalismo global, al cual responsabiliza por la desigualdad, la pobreza, la explotación y el calentamiento global. De tal suerte que ha quedado demostrado que el Papa no es ajeno a las discusiones coyunturales de política. Precisamente por esto es que llama la atención su virtual silencio frente al elefante en la habitación: la dictadura venezolana.

Cuando Venezuela declaraba su primera independencia en abril de 1811, Juan German Roscio, uno de sus próceres, temía una confusión en las mentes y corazones de sus compatriotas. Roscio sostenía que el derecho divino de los reyes, que en ese entonces se enseñaba en los colegios y se defendía desde el púlpito, no se hallaba en las escrituras sagradas, sino que era la fabricación de individuos con una ambición desmedida de poder político. Concentrándose en el Antiguo Testamento, y culminando con el 'Mi reino no es de este mundo' de Jesucristo en el Nuevo, Roscio concluía que la historia de la Biblia es aquella del 'triunfo de la libertad sobre el despotismo'.

En el contexto de la Guerra Fría, el Papa Juan Pablo II se exhibió contundentemente contrario al régimen totalitario que regía detrás de la Cortina de Hierro, y esa claridad ha sido considerada por creyentes y no creyentes como uno de los factores que contribuyeron a la caída del muro.

Esto contrasta con la indefinición del actual Papa frente a Venezuela. Acaso se debe a taras ideológicas que no logra o no desea ocultar. Poco después del inicio de su papado, recibió a Gustavo Gutiérrez —a quien se le atribuye haber iniciado el movimiento de la Teología de la Liberación. La teología de la liberación es, precisamente, aquel movimiento que el cardenal Joseph Ratzinger, posteriormente Papa Benedicto XVI, en su 'Instrucción sobre ciertos de la Teología de la Liberación' criticó de manera contundente. Refiriéndose a la visión de lucha de clases de esta teología dijo:

'La lucha de clases como camino hacia la sociedad sin clases es un mito que impide las reformas y agrava la miseria y las injusticias. Quienes se dejan fascinar por este mito deberían reflexionar sobre las amargas experiencias históricas a las cuales ha conducido'.

Este documento de 1984 concluye que el marxismo está en conflicto con la religión católica. Será por eso y por haber sufrido en carne propia los efectos del socialismo puesto en práctica que la Conferencia Episcopal de Venezuela declaró, el 9 de enero, que 'Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el  poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable! Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo'.

¿Cómo será recordado el papel del Papa Francisco? ¿Cómo alguien que luchó contra la tiranía? O, ¿como alguien que miró para otro lado o le compró tiempo a la dictadura?

 

Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.