ECONOMIA INTERNACIONAL: GABRIELA CALDERON

Argentina: sobre convertibilidad, dolarización y otros regímenes

La hiperinflación que atraviesa Venezuela y la crisis que se ha desatado en Argentina...

14 de Septiembre de 2018

La hiperinflación que atraviesa Venezuela y la crisis que se ha desatado en Argentina han vuelto a poner de relieve una confusión al respecto de los distintos regímenes monetarios. En tal sentido, dolarización no es lo mismo que convertibilidad, y lo que tuvo Argentina entre 1991 y 2002 ha sido ciertamente muy distinto a estas dos. Antes bien, la opción implementada en aquella época califica como un tipo de cambio con anclaje flexible.

Así, pues, la dolarización es la adopción de una moneda de aceptación universal y la renuncia a moneda y política monetaria nacionales. Dicho de otra forma más apropiada, este régimen implica atarle las manos a nuestra clase política en el ámbito monetario.

Dolarización en ArgentinaEn las naciones donde formalmente se ha procedido con la dolarización, los bancos centrales no tienen razón de ser, conforme que han perdido sus funciones tradicionales, esto es, el monopolio de la emisión y ser prestamista de última instancia. No es necesario que gestionen reservas, en virtud de que no existe tipo de cambio que administrar. En El Salvador, por ejemplo, el banco central carece de tales funciones; en Panamá, directamente no existe banco central. Los bancos administran la reserva de manera descentralizada, y ésta sirve para atender la demanda de efectivo de sus clientes.

La dolarización espontánea, notablemente difundida en América Latina y otros países en desarrollo con moneda propia, difiere de la dolarización formal, porque la gente se ve forzada a utilizar dos monedas. En Venezuela y la Argentina, las personas podrán estar pensando en dólares, pero se ven obligados por ley a cobrar su sueldos en bolívares y pesos, respectivamente. Asimismo, mientras perciben sus haberes y salarios en una moneda cuyo valor se licúa, se ven obligados a transar prácticamente todo en dólares.

La convertibilidad, por su parte, establece un tipo de cambio fijo entre la moneda local y la internacional. Aquí, es posible certificar la primera diferencia -muy importante- entre la convertibilidad y la dolarización: en convertibilidad, coexisten dos monedas: la local (en manos del público) y la internacional (en manos del banco central). Otra condición de este régimen es que el banco central debe mantener reservas en la moneda internacional (dólar o euros) o bonos de bajo riesgo denominados en esa moneda equivalentes al 100%, o máximo un 110%, de sus pasivos monetarios (notas, monedas y, si es permitido, depósitos).

Pero sucede que, en aquellos países que se caracterizan por una institucionalidad débil, esto no se respeta. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sucumbió a la tentación de monetizar los déficits fiscales, violando las condiciones básicas de un régimen de convertibilidad. Prácticamente cada mes de la existencia de la “convertibilidad” (1991-2002)el BCRA intervino para limitar el efecto de los flujos entrantes y salientes de capitales sobre la oferta monetaria. Así, pues, la Argentina se mantuvo lejos del 100% mínimo requerido para calificar como un régimen de convertibilidad ortodoxo.

El BCRA fue presionado para atender cada vez mayores necesidades de financiamiento del gobierno, y la ciudadanía procedió a a desconfiar de que sus pesos sean convertibles al tipo de cambio fijo. En consecuencia, se desató la crisis de 2001-2002. Esto no puede suceder en dolarización, porque los dólares se encuentran, precisamente, en manos del público. Y no existe conducto de contagio entre las finanzas públicas y aquellas del sistema financiero.

Ecuador, mientras tanto, resolvió de manera eficiente y duradera una crisis cambiaria que se convirtió en una crisis financiera: dolarizando. La Argentina y Venezuela deberían tomar nota.


 

Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.