ESTADOS UNIDOS | REALPOLITIK: PHILIP GIRALDI

Estados Unidos y sus onerosas fuerzas armadas

Salarios y beneficios fuera de control.

17 de May de 2018

Los políticos estadounidenses del Partido Republicano suelen quejarse periódicamente de que los 'derechos' [N. del T.: entitlements] -entre los que engloban a las pensiones y al cuidado de la salud- están llevando al país a la bancarrota; dicen esto mientras se dedican a engordar al Pentágono, que ahora se lleva el 12% del presupuesto total anual. Y debería apuntarse que, mientras los trabajadores contribuyen a programas sociales a lo largo de toda su vida activa, el dinero que va a parar a los militares proviene directamente de los contribuyentes estadounidenses, previo a ser gastado en modos que escasamente benefician al ciudadano promedio, a menos que uno estime seriamente que los muchachos oriundos de Siria, Irán y Afganistán realmente amenazan la mera supervivencia de los Estados Unidos de América.

Estados Unidos, Fuerzas ArmadasMe encontraba yo, hace pocos días, en un supermercado del estado americano de Virginia, cuando la mujer detrás del mostrador me consultó: '¿Desea Usted donar US$5 para apoyar a nuestras tropas?'. Le respondí: 'No. Nuestras tropas ya reciben demasiado dinero'. Ella contestó: 'Vaya; esa es una buena broma'; a lo cual dije: 'No se trata de una broma'. Su rostro palideció, e inmediatamente llamó al supervisor en servicio al cliente para que se hiciera cargo de la situación, afirmando que yo la había maltratado.

Si acaso existe un núcleo en los Estados Unidos que excede la avaricia de nuestros políticos, pues ese es el espectro de los militares, el cual se autocalifica como 'con derecho' a todo, a partir de su rol en la guerra global contra el terrorismo. Por mi parte, soy un veterano que dio inicio a su servicio en un ejército mayormente compuesto por reclutas, en el que se nos pagaba 'veinte dólares por día, una vez por mes', conforme reza la vieja canción de la Segunda Guerra Mundial. Cuando nos salimos de la fuerza, la jefatura nos otorgaba US$ 175 mensuales para que retornásemos a la universidad -lo cual no cubría mucho.

En la actualidad, Estados Unidos cuenta con 2.083.000 soldados, marineros y oficiales de la fuerza aérea -todos en actividad, sin contar a los reservistas. Ahora que las fuerzas armadas se componen mayormente de voluntarios antes que de conscriptos, es comprensible que los salarios y los beneficios deban aproximarse a las escalas salariales de la sociedad civil. Hoy día, un sargento de primera clase con diez años de servicio percibe US$3.968 al mes. Un capitán -también con diez años- percibe US$ $6.271. Lo cual totaliza US$47.616 y US$75.252 por año, respectivamente, sumándose a ello cuidado de la salud, alimentos, vivienda, los incrementos por el costo de vida y bonificaciones por períodos efectivos de combate protagonizados.

Aún cuando existen numerosas alternativas para el retiro, en general al referirse a un soldado, marinero, Marine o oficial de la fuerza aérea, cada uno de ellos puede retirarse tras veinte años con la mitad de sus pagos como pensión, lo cual significa que un muchacho de dieciocho años que se enliste apenas terminada la escuela preparatoria o secundaria, tendrá 38 años al jubilarse, y si él o ella llegan a ser sargento de primera clase (categoría E-7), pues entonces percibirán US$2.338 al mes, o más, por el resto de su vida -ajustada la cifra por costo de vida o inflación.

Muchos ciudadanos estadounidenses se sorprenderían al enterarse del nivel de pensiones de generales y almirantes, particularmente teniéndose en consideración que el 80% de ellos aterrizan en puestos de 'retiro' generosamente remunerados en el mundillo de los contratistas de la Defensa, ya fuere en puestos activos que solicitan nuevos contratos de parte de sus ex camaradas, o bien sentándose en directorios. Por ejemplo, el General David Petraeus, a quien el medio The Nation describe como el 'general que perdió dos guerras', percibe una pensión de US$ 220 mil dólares, aún cuando fue forzado a renunciar al puesto de Director de la CIA -por haberle compartido información clasificada a una de sus amantes. Adicionalmente, oficia de presidente en la firma neoyorquina KKR Global, que es parte de la firma de fondos de inversión Kohlberg & Kravis Roberts. Según se ha conocido, Petraeus recibe un salario de seis cifras en dólares, sumándose a ella bonos por 'supervisar la plataforma de liderazgo del instituto, con el foco puesto en tendencias geopolíticas y macroeconómicas, así como también en asuntos ambientales, sociales y de gobierno'.

En apariencia, resulta difícil quitarles el dinero a generales y oficiales de altura. Un general de cuatro estrellas de la Fuerza Aérea, que lleva la identidad de Arthur Lichte, fue rebajado en su rango, a dos estrellas, en 2017 -tras haber sido culpable de violar a una oficial inferior en la cadena de mando. Su pensión pasó de ser de US$ 216 mil 56 mil, dadas las reducciones. Normalmente, y sin embargo, generales y oficiales de primer nivel de los EE.UU. pueden esperar contar con retiros mucho más que confortables.

Pero, por encima de esas generosas sumas de dinero en efectivo, reposan otra serie de considerables beneficios, como es el caso de los viejos sargentos de reclutamiento -los 'bennies'. Los retirados de las fuerzas armadas pueden contar con todos los gastos cubiertos si, tras retirarse, deciden regresar a la universidad o cursar en una escuela técnica. Esta es la razón por la cual uno ve numerosos comerciales que promocionan a universidades online, en la televisión -lo que hacen es ir a la captura del dinero de militares, porque saben que es dinero garantizado. De igual manera, el retirado también contará con acceso a cuidados médicos altamente subsidiados, para él y para su familia. El cuidado de la salud consigna una bonificación significativa en el sistema Tricare, que se describe a sí mismo en su sitio web como 'el patrón oro para el cuidado médico, administrado por el gobierno'. Un amigo que recientemente se ha retirado, me relataba que se sometió a una operación para reemplazo de cadera que hubiese costado US$ 39 mil, por unos pocos cientos de dólares, bajo el programa Tricare.

Lo significativo es que el personal militar enlistado puede iniciar una segunda carrera más allá de su pensión, conforme muchos de ellos apenas han pasado de los treinta años. Aquellos pocos que tienen accesos de seguridad pueden avanzar rápidamente hacia empleos muy bien remunerados con contratistas de la Defensa; y pueden acceder a ellos de manera inmediata, mientras que otros terminarán hallando sitio en algún rincón de la burocracia del Departamento de Seguridad Interior (DHS). Trabajar para el gobierno en dos labores diferentes es conocido aquí como 'double dipping'.

Algunos podrían argumentar que el personal militar se merece lo que obtiene, porque su trabajo es de una naturaleza peligrosa, incluso fatal. En efecto, la cifra de soldados que han perdido piernas y/o brazos, o bien que portan síndrome de estrés postraumático (PTSD), todos ellos regresados de guerras cuyo final no se avizora, consigna una tragedia nacional y cuidarlos debe ser la máxima prioridad. Pero lo cierto es que solo una muy pequeña porción del personal del Ejército y los Marines, esto es, menos del 20%, se encuentra en combate activo y, por ende, en verdadero peligro. El staff de la Fuerza Aérea y de la Armada rara vez experimenta combate, más allá de bombardear desde el aire y de lanzar misiles crucero contra ciudadanos sirios. Es cierto que, dada la volátil naturaleza de la guerra contra la insurgencia en sitios tales como Afganistán, muchos soldados designados a tareas de apoyo logístico pueden recibir fuego, pero eso no es lo normal y ha de decirse que el grueso de los hombres y mujeres en servicio jamás han debido enfrentar a quien les dispare con rabia.

Algunos devoradores de números en el Pentágono ya han comenzado a presionar los botones de alarma, al respecto de que los actuales salarios, los beneficios y niveles de retiro para el personal militar remiten a cifras insostenibles si acaso Estados Unidos continúa si misión global contra terroristas y regímenes supuestamente rebeldes. Y también será insostenible, si EE.UU. se propone retornar a un arreglo constitucional en el que la nación sea defendida de verdad por los militares, en lugar de subordinarse a ellos y ser conducida a la bancarrota a partir de sus onerosos costos.


* Artículo original en inglés, en éste link | Traducido y republicado con permiso del autor, Philip Giraldi, y el Editor en el sitio web Unz.com

 

Sobre Philip Giraldi

Especialista en contraterrorismo; ex oficial de inteligencia militar de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América (CIA). Se desempeña como columnista en medios de EE.UU., y Director Ejecutivo del Council for the National Interest. Otrora articulista en la revista The American Conservative, Giraldi publica ahora en el sitio web Unz.com. En español, en El Ojo Digital.