INTERNACIONALES: ANA ROSA QUINTANA

Estados Unidos deberá continuar la cooperación con Honduras, a pesar de los casos de corrupción

Una reciente investigación de la agencia Associated Press halló que José David Aguilar Morán...
08 de Febrero de 2018

Una reciente investigación de la agencia Associated Press halló que José David Aguilar Morán, jefe de policía de Honduras, respaldó personalmente actividades de narcotraficantes, al interrumpir la confiscación de un cargamento de cocaína, luego de que la policía hondureña tomara las drogas en custodia. El hecho tuvo lugar en 2013. Los oficiales de policía hondureños habían interceptado un envío de estupefacientes que tenía por destino la propiedad de un líder de cártel de drogas al momento de intervenir Aguilar, quien ordenó que el cargamento le fuera retornado al cártel. En ese momento, Aguilar se desempeñaba como jefe de inteligencia para la Policía Nacional de Honduras.

Aguilar, narcotráfico en Honduras, Policía NacionalPero éste no es el único escándalo de corruptela que ha implicado a las fuerzas de seguridad en la nación centroamericana. Hacia 2009, el mismo líder del cártel de drogas a quien Aguilar había apoyado en 2013, ordenó a oficiales de la policía del país que asesinaran al zar antidrogas del país -y así lo hicieron. 

Estos son algunos de los ejemplos más notorios. A la luz de las revelaciones, cierto elemento progresista cuestiona ahora si acaso el gobierno de los Estados Unidos de América continuará trabajando con los hondureños. Pero lo cierto es que interrumpir esa relación constituiría un error.

Durante muchos años, Honduras ha sido un socio vital para los Estados Unidos, a la hora de contrarrestar las amenazas que existen tanto para la región centroamericana como para territorio continental estadounidense. Honduras cuenta con una posición única para asistir a EE.UU. en sus esfuerzos para obstaculizar las acciones del tráfico de drogas, al tiempo que esa locación estratégica es idónea para mitigar la inmigración ilegal en EE.UU. Mientras tanto, Honduras se localiza precisamente en la intersección entre las naciones que producen drogas en América del Sur, y la población consumidora de los Estados Unidos. Honduras es, a la postre, una puerta de acceso entre ambas regiones, las cuales cuentan con el potencial para mantenerse abiertas para el narcotráfico y otras mercaderías ilícitas.

Pero, desde luego, la corrupción hace que el cierre de esas puertas sea más difícil. Los episodios de corruptela continúan comprometiendo la capacidad de Honduras a la hora de actuar de manera efectiva para resguardar sus intereses nacionales. La policía está asistiendo al delito antes que trabajar para reprimirlo, los políticos están protegiendo los intereses de los criminales, y el público está perdiendo la fe en las instituciones del país.

Juan Orlando Hernández -el presidente reelecto recientemente- ha prometido continuar los esfuerzos en el combate contra la corrupción y el delito, esfuerzos que dieron inicio en su primer período de gobierno y que son ponderados como exitosos. En 2016, por ejemplo, Honduras estableció un convenio con la Organización de Estados Americanos (OEA/OAS), que dio lugar a la Misión para el Respaldo de la Lucha Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, o MACCIH). Solo en 2017, esta misión desempeñó un rol crítico, en la investigación y posterior condena de funcionarios del sector público y privado, acusados de incurrir en delitos de corrupción.

Pero la lista de logros aún está lejos de completarse. Conforme lo consignan apuntes del Servicio de Investigación en el Congreso, 'numerosos analistas argumentan que Honduras carece de las instituciones y recursos necesarios para hacer frente a estos desafíos por propia cuenta'. Asimismo, Honduras habrá de trabajar a criterio de mejorar sus prácticas sobre Estado de Derecho. De acuerdo al Indice de Libertad Económica (desarrollado por el think tank estadounidense The Heritage Foundation, en Washington, D.C.), Honduras se sitúa en el puesto número 108 del ránking en lo que respecta a eficiencia judicial, y ocupa la posición #126 en la variable 'integridad gubernamental', sobre 180 naciones evaluadas a consciencia. En la región latinoamericana, Honduras ocupa el puesto #32, y ha de subrayarse que el país no se ha distinguido por consolidar mejoras significativas durante años, mientras que las tendencias exhiben que los logros en estos terrenos se han estancado.


Los episodios recurrentes de corruptela en el seno del gobierno de Honduras, como ser el caso de Aguilar, no deberían motivar a los Estados Unidos a retirarse de los convenios de cooperación con Tegucigalpa. Washington habrá de continuar trabajar junto a sus socios hondureños a los efectos de fortalecer y desarrollar sus instituciones. El hacerlo, comportará beneficios en el largo plazo: el fortalecimiento de las instituciones hondureñas incrementará la capacidad del país a la hora de trabajar y cooperar con los Estados Unidos de América.


Artículo original, en inglés, en http://dailysignal.com/2018/02/07/us-must-keep-working-honduras-despite-cases-corruption/


 

Sobre Ana Rosa Quintana

Es Investigadora Asociada sobre Asuntos Hemisféricos y Latinoamérica en la Fundación Heritage, Washington, D.C. Más puntualmente, se desempeña en el Centro Douglas y Sarah Alison para Políticas de Seguridad Nacional y Exterior -división del Instituto Shelby Cullom Davis para Estudios Internacionales