POLÍTICA HISTORICA: SERGIO J. NERGUIZIAN

Argentina: Don Roque y la crisis de los acorazados; la amenaza de los 'dreadnoughts'

En 1902, la Argentina y Chile deciden poner fin a una carrera armamentista...
02 de Febrero de 2018
En 1902, la Argentina y Chile deciden poner fin a una carrera armamentista que hubiera desencadenado un enfrentamiento a corto plazo. La Cordillera de los Andes (en conjunción con el rompecabezas de las islas del extremo sur del continente) constituyen una de las fronteras comunes más extensas del mundo. En un acontecimiento inédito para el derecho internacional, ambos países deciden limitar su potencial armamentístico, e incluso disminuírlo, desarmando buques de guerra todavía operativos. Con los denominados Pactos de Mayo, se disipa -al menos perentoriamente- la posibilidad del conflicto: pronto, Chile habrá de suspender parcialmente lo convenido, porque en el horizonte se yergue, tétrica, la eventualidad de una disputa con el vecino Perú, por espacios territoriales y juridicción marítima en el Océano Pacífico.

Estanislao ZeballosLa 'silenciosa y diestrísima' diplomacia brasileña cree llegada la hora de asumir el liderazgo del subcontinente: una parte de los cuantiosos ingresos que le proveen el café y el caucho se invertirá en el armado de una flota a la altura de las más modernas del globo. El plan de Itamaraty parte de la convicción de que la Argentina no podrá desatender su frontera cordillerana más allá de la intención de los Pactos, por lo que percibe se acerca el día en que impondrá la tesis de que el Río de la Plata es, en rigor, una bahía de aguas abiertas o, en su defecto, influir en la delimitación de juridicción, aún pendiente entre ambos Estados ribereños. Uruguay será el máscarón de proa de una estrategia de expansión que viene rindiendo excelentes resultados desde la Guerra de la Triple Alianza, y que habrá de prolongarse hasta mas allá de las primeras décadas del siglo XX.

En ambas cancillerías, se lee con atención la tesis del marino estadounidense Alfred Mahan, según la cual el liderazgo de una nación lo provee el poder naval: 'Quien domine los mares, podrá controlar el comercio y el transporte regiónal. En caso de una contienda, la flota vencedora bloqueará las costas y los puertos del enemigo, neutralizando su capacidad de reacción'. Por Decreto de diciembre de 1904, el mandatario brasileño Rodrigues Alves autoriza la adquisición de veintiocho buques, entre los que destacan tres acorazados que representan el punto máximo del desarrollo de la industria naval del momento. Poco después, el Reino Unido de Gran Bretaña presenta su último aporte a la guerra naval: el dreadnought, verdadero monstruo de 19 mil toneladas de desplazamiento y doce cañones de 305 mm, con un alcance mortífero de hasta veinte kilómetros. Brasil, por su parte, suspende el plan de 1904, y opta por dos de los nuevos acorazados: ahora, el Sao Paulo y el Minas Gerais serán una seria amenaza, al romper el equilibrio naval en el Atlántico Sur.

Hacia 1906, el presidente argentino Figueroa Alcorta convoca a una sesión secreta con personalidades notables, a fin de preparar una respuesta al armamentismo brasileño. Estanislao Zeballos [foto], quien ya había ejercido como Canciller de Juárez Celman y Carlos Pellegrini, lleva la voz cantante de quienes exigen un plan urgente de reequipamiento naval. Por esos días, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Barón de Río Branco, inicia una política de acercamiento con Uruguay, cediendo incluso territorio en disputa, con el claro objetivo de imponer la internacionalización del Río de la Plata y coronar el plan maestro de la operación: ocupar la Isla Martín García, a fin de que, tras la fachada de la soberanía uruguaya, su país dispusiera de una base naval con aptitud suficiente como para bombardear la ciudad de Buenos Aires. Zeballos, quien poco después ocupará la Cancillería argentina, hace una advertencia que toma estado público: si acaso el Parlamento, como se sospecha, niega los recursos requeridos, el país no tendrá otra alternativa que desatar una guerra preventiva, mediante la movilización de la escuadra y de cincuenta mil reservistas de la Guardia Nacional. Se enviaría un ultimátum a Brasil, a fin de que aceptara dividir sus dreadnoughts, cediendo uno a nuestro país. Si al cabo de seis días no se recibiera aceptación de la propuesta, se pondría en marcha el plan para tomar Río de Janeiro en diez días, incorporar Rio Grande al territorio argentino y reclamar millones de libras en indemnización.

El ya veterano y aún joven canciller argentino quedará en la historia como el más vehemente y enérgico de cuantos ejercieran el cargo. Comparte opiniones contundentes: 'La República Argentina, en materias internacionales, es la nación menos preparada del Universo. Su pueblo, sus hombres públicos, sus universidades, sus escuelas, no se ocupan de estas cosas sino al pasar (...) Hemos preferido la política interna, de personalismos, de asuntos electorales y otras de mínima importancia o subalternas (...) Nosotros no sabemos negociar; carecemos de carácter. Hemos perdido la parte de Bolivia hasta el Desaguadero, los dos millones de Río Grande, el millón del Paraguay o de Misiones y la Puna Marítima de Atacama, que nos daba una Provincia en el Pacífico y los valles andinos hasta Punta Arenas' (1). El plan de guerra preventiva -en caso de que Brasil no resignara un dreadnought- se debatió en sesión secreta, y el gabinete habría dado el visto bueno para la puesta en marcha del programa de acción. Sin embargo, el día siguiente, el diario La Nación, que respondía al mitrismo-roquismo, publicó en portada los detalles del plan: el escándalo fue mayúsculo. Las sospechas sintetizaban que Gran Bretaña, preocupada por la posibilidad de un enfrentamiento de consecuencias impredecibles para sus intereses en la región, facilitó la información a un diario cuyos orientadores deseaban fervientemente la caída de Zeballos. Finalmente, Figueroa Alcorta hace rodar la cabeza del Canciller.

El gobierno argentino, ante la irreductible posición brasileña, promulga en diciembre de 1908 una Ley de Armamento Naval, por Decreto 6283. La norma autorizaba al Ejecutivo a proceder a la compra de dos acorazados, seis destructores y doce torpederos. Luego de variadas vicisitudes y demoras en el plan original, los dos dreadnoughts arribaron al país: el Rivadavia, en agosto de 1914, y el Moreno, en febrero de 1915. Recuerda el historiador naval Francesco Nahuel Venturini: 'El arribo de los nuevos acorazados significó para la Armada y el país un hecho de suma importancia' (...) La Marina pasó a ocupar la octava posición en cuanto a tonelaje en relación a las demás naciones, y convirtióse en la primera potencia naval sudamericana, relegando a Brasil y Chile, respectivamente. Las unidades reunían lo más avanzado en tecnología e ingeniería de ese entonces, equiparándose a las últimas compras de la Royal Navy (...) La incorporación de estos navíos a la Flota de Mar argentina también causó un efecto disuasivo en los países limítrofes. A partir de ese momento, los rumores de un posible conflicto armado y la crisis que existió durante la primera quincena del siglo XX fueron soslayados, producto de la llegada de los acorazados y del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, de la cual Brasil fue partícipe, desde el mes de octubre de 1917'.

Una vez conocidas en detalle las innovaciones incorporadas a los dreadnoughts argentinos mientras se construían en los Astilleros Fore River de los Estados Unidos de América, Itaramaraty ensaya un doble juego: baja la presión, para participar a través de Uruguay en la cuestión de la juridicción en aguas del Río de la Plata y, en simultáneo, decide encargar la construcción de un tercer dreadnought, a fin de, nuevamente, quebrar el equilibrio naval en la región. Así es que encomienda la construcción del Río de Janeiro, aún más poderoso de cuantos navegaban a la fecha: 27 mil quinientas toneladas y catorce cañones de 12 pulgadas. 

Cuando, en octubre de 1910, asume la Presidencia de la República, Roque Sáenz Peña tiene carga, otras preocupaciones centrales, arribar a un acuerdo con Brasil, a criterio de detener una carrera armamentística que drenaba enormes recursos. Recursos que bien merecían otro destino en naciones jóvenes donde estaba todo por hacerse, y en las que debía atenderse con presupuesto estatal las nuevos conflictos desatados por la 'cuestión social'.


Disgresión necesaria: la instalación del mito del 'destino manifiesto argentino'

Hemos visto más arriba la caída del Canciller Zeballos tras la filtración de un debate que se planificó con carácter secreto y confidencial. El mismo Zeballos, en 1914, en su condición de Diputado de la Nación, en oportunidad de unas memorables sesiones del 17 al 26 de junio, repasa los acontecimientos que le tocarían vivir. La siguiente enumeración, aunque vuelva eventualmente farragosa la lectura, trata de compendiar un  sistema de ideas imperante en un sector del nacionalismo en boga: 1) El país ha sufrido momentos de profunda tensión en distintas etapas de su historia, con grave riesgo de su supervivencia como nación: 'Nos salvó el destino manifiesto de la República Argentina que, en las horas solemnes, se demuestra por hechos a veces insignificantes pero decisivos'. Años antes, en 1906, pronuncia un discurso en el funeral cívico con motivo de la muerte de Mitre: 'Los hombres del Plata entraron en acción con un verdadero "destino manifiesto"(...) Todo lo improvisaron: ideas de independencia de Chile, del Uruguay, del Paraguay, de Bolivia y del Perú (...)'; 2) El "destino manifiesto" de la Argentina, como Estado rector de América Latina, corre el riesgo de frustrarse, pues un serio obstáculo se le antepone: la vocación expansionista que promueve Itaramaty, a través de su conocidas habilidades para la intriga diplomática y, recientemente, el rol de su creciente peso como potencia militar. Zeballos denuncia el plan del Canciller brasileño, Barón de Río Branco: 'El procedimiento tenía por base que el Brasil recibiera todos sus armamentos, preparara cincuenta mil hombres en la frontera de Río Grande, y fondeara su escuadra en Maldonado ,para que el Uruguay enviara en seguida un plenipotenciario a Buenos Aires, proponiendo un tratado de policía fluvial y de pesquerías, sobre la base de la división por mitad del Río de la Plata, entregando así al Uruguay los canales maestros y la Isla Martín García, y quedando para nosotros los bancos y los juncales que están sobre nuestra ribera'. 3) Finalmente, para cerrar este paréntesis, copiamos una manifestación de Zeballos (quien sirviera, reiteramos, como Canciller para tres Presidentes: Juárez Celman, Pellegrini y Figueroa Alcorta), para señalar prejuicios aún vigentes acerca del pensamiento de la 'derecha oligárquica' que preveemos sorprenderán al lector: 'Vosotros, que os enorgullecéis de nuestra independencia al celebrar sus aniversarios, ¿creéis que la independencia de la República Argentina está coronada, cuando el agricultor que trabaja en la llanuras, el minero que horada las montañas y el hombre que vive en los bosques no tienen el derecho de exigir por sus productos el precio que marca la ley del intercambio y debe conformarse con el que el monopolio extranjero y la influencia extranjera imponen en tiempo de paz y en tiempo de guerra? Yo os pregunto, si acaso es independiente una nación que ve cruzar en sus ríos buques extranjeros que ejercen la policía de sus aguas y calla porque el que así lo hace es fuerte, olvidando que cuando la República Argentina era ensangrentada "montonera", con Rosas a la cabeza, se impuso a las grandes potencias, obtuvo del Parlamento inglés el reconocimietno de nuestra soberanía en el Río de la Plata, se hizo saludar nuestro pabellón con veintiún disparos por la Francia y la Gran Bretaña' (2).

Roque Sáenz Peña cuenta con 59 años de edad cuando, estando en Europa como Ministro Plenipotenciario, recibe la noticia de que ha sido ungido Presidente de la República. Dos asuntos lo absorben esencialmente: sanear el régimen electoral para que los comicios sean efectivamente un ejercicio de democracia popular, tal como se lo había prometido a Hipólito Yrigoyen a cambio de la renuncia de éste al empleo del recurso revolucionario; y, en el crucial asunto de las relaciones exteriores, despejar la hipótesis de un conflicto armado con Brasil, instándolo a detener la carrera armamentística, con final abierto y siempre dramático para los pueblos.

Sáenz Peña designa entonces a Montes de Oca como Embajador en Río y convoca al vicepresidente de la Cámara de Diputados, Ramón J. Cárcano, para encomendarle una misión confidencial y delicada. Brasil ha ordenado la construcción de un tercer dreadnought, con innovaciones que lo hacen el acorazado más moderno del mundo, tanto por la técnica de blindaje como por el calibre y precisión de sus baterías. Cárcano recuerda las palabras del Presidente: 'Ya está Vd. en vísperas de su viaje (...) Brasil continúa construyendo su tercer dreadnought. Es un absurdo esta política, pero nosotros tendremos que imitarla. No me atrevo a incurrir en la responsabilidad de mantener al país desarmado, mientras el vecino se arma sin tener ningún peligro previsible. Si no conseguimos que Brasil modifique su postura, he prometido al Ministro Sáenz Valiente que, previo a la apertura del Congreso, firmaría el contrato' (3). El 15 de marzo de 1911 Cárcano está en Santos. Barón de Río Branco lo aguarda, para conducirlo a Itamaraty. El argentino pide 'una convención para la comunicación recíproca de estudios e informaciones sobre armamentos y construcciones navales'. El Barón, con gélida cortesía, desanima a su interlocutor: 'Eso es difícil'. Cárcano no se amilana; las palabras de Sáenz Peña, al confiarle la misión, no le dejan alternativa: 'Efectivamente, es muy difícil (...) Hay que buscar una concepción simple. Bastaría con limitar la adquisición de las grandes unidades navales de combate, dreadnoughts. Que el  Brasil suprima la construcción del tercer monstruo, y la Argentina no firme el contrato ya preparado para la construcción de su homónimo. Ese acuerdo tendrá en nuestros pueblos de América el inmenso prestigio del buen sentido'. Cárcano anota la respuesta brasileña que anticipa su victoria: 'Eso me parece más fácil---me responde con cierta viveza (...) Ud. sabe que nuestro tercer barco no viene, si la Argentina suprime el suyo'. El argentino quiere la precisión que imagina llenará de satisfacción al Presidente y, con algún dejo de impertinencia, reclama del Barón una ratificación: 'De manera---me apresuro a interrogar---que puedo comunicar al Presidente Saenz Peña que el tercer dreadnought de Brasil, que se halla en construcción, queda eliminado de la armada nacional? ¡Puede!'. Y agrega Río Branco: 'Esto era un deseo del gobierno brasileño y hoy es un hecho definitivo. Resulta una coincidencia convertida en realidad simpática por un compromiso de caballeros. Usted ha sido el vehículo agradable'.

Dos años después de la entrevista Carcano-Río Branco, el dreadnought Río de Janeiro -botado en astilleros británicos- es vendido a Turquía, quien lo bautizaría Sultán Osman I. Sin embargo, hacia fines de 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña se apropió del buque y lo incorporó a la Royal Navy con el nombre de Aguincourt.

Para la misma fecha, el Congreso de la Nación cita al Ministro argentino de Marina, Almirante Sáenz Valiente, para satisfacer una requisitoria en torno al tema del equilibrio naval en el Atlantico Sur. El funcionario es terminante: Brasil esta empeñado en forzar el fin del acuerdo estipulado tres años antes. Si bien ha vendido el que sería su tercer dreadnought, el marino trae información que deja estupefacto a su auditorio: 'Brasil (...) siempre consecuente con su objetivo de hegemonía o predominio, vende su tercer acorazado, para sustituírlo por otro más poderoso y racional (el Riachuelo), porque los que posee le dan el primer rango de potencia naval en el Cono Sur y le permiten esperar, sin peligro, la evolución del substituido por otro más poderoso aún (...) La sustitución está ya realizada, y el nuevo dreadnought (Riachuelo) de 30 mil toneladas de desplazamiento, contará con ocho piezas de 380 milímetros, coraza de 33 centímetros, 222 nudos de velocidad, gran radio de acción, y un precio que oscila alrededor de tres millones de libras esterlinas'.

El informe del Ministro de Marina aborda asuntos que aún hoy permanecen irresueltos. Hace ya más de un siglo, se planteaba el concepto integral de defensa en un texto que incluye términos y conceptos de lectura habitual en la prensa actual, al tiempo que desvanece aquí también el frondoso tejido de prejuicios prolijamente acumulados: 'El poder militar de la Nación, y especialmente el poder de la Marina, no está todavía en condiciones de responder con la amplitud que debiera estarlo -dada la extensión de su territorio, de su litoral marítimo y de las codiciadas tierras que encierra-- entre las cuales los yacimientos petrolíferos de la costa patagónica llenan uno de su primeros renglones, y anuncian al pueblo argentino que su independencia política se aúna a su independencia económica, ingresando en la era que ha de llevar a nuestra gran Patria a la meta que solo es dable conseguir a los pueblos absolutamente libres, orgullosos de su ser, fuertes y conscientes de su soberanía'.


Referencias
 
1) Discurso de Estanislao S. Zeballos, ya en su rol de Diputado Nacional, en junio de 1914, en el que revisa su actuación como Canciller y discute las objeciones planteadas a él por Luis María Drago.
2) Intelectuales notables de este período histórico, como Leopoldo Lugones, Vicente Quesada y José Ingenieros, se referirán en distintos momentos a 'la superioridad del hombre argentino'. Hoy, nos resulta escandalosa la temeraria afirmación, pero era corriente en círculos formadores de opinión por la autoridad de sus protagonistas.
3) Ramón J. Cárcano; Mis Primeros Ochenta Años. Sudamericana, 1943. Memorias de una extensa actuación política y prosa amena.

 
Sobre Sergio Julio Nerguizian

De profesión Abogado, Sergio Julio Nerguizian oficia de colaborador en El Ojo Digital (Argentina) y otros medios del país. En su rol de columnista en la sección Política, explora la historia de las ideologías en la Argentina y el eventual fracaso de éstas. Sus columnas pueden accederse en éste link.