ECONOMIA INTERNACIONAL: MANUEL HINDS

De bitcoins y burbujas

Los bitcoins han tenido un fin de año movido. Al día 15 de septiembre, su precio merodeaba los $3.687.
12 de Enero de 2018
Los bitcoins han tenido un fin de año movido. Al día 15 de septiembre, su precio merodeaba los $3.687. El 16 de diciembre, $19.344 y, el 31 de diciembre, $12.629; el próximo-pasado 2 de enero, cotizaba a $14.741 la unidad. Este último precio se ha mantenido hasta el 10 de enero. Esta volatilidad ha generado voluminosas ganancias y pérdidas. Los individuos que adquirieron el 15 de septiembre ganaron 524% en los tres meses hasta el 16 de diciembre. Aquellos que compraron ese día, sin embargo, perdieron 35% de su inversión, en tan sólo 15 días. Quienes se hicieron de bitcoin el 31 de diciembre, ganaron 16% en dos días. De allí para acá, no han ganado ni perdido.
 
¿Qué es el bitcoin, y qué lo hace tan volátil?
 
BitcoinLos bitcoins iniciaron su vida como una moneda cibernética, inmaterial e invisible. No son emitidos ni respaldados por ningún banco central, sino por una fórmula matemática (algoritmo) que vive en el ciberespacio, como premio a personas (llamados mineros o miners) que empaquetan y manejan los pagos en bitcoins. A los efectos de realizar los pagos, los mineros los agrupan en paquetes (en este paquete, Fulano le paga a Zutano tal cantidad, y Perico a María tanto, etceétera). Para arreglar estos paquetes y crear un récord de las transacciones que contienen, es preciso resolver un problema matemático muy complejo, que cada vez se va torna más heterogéneo. Los mineros compiten unos con otros, a criterio de arreglar estos paquetes. Los récords de estos pagos son imborrables y no pueden ser alterados en ninguna forma, con lo que los pagos en bitcoin se exhiben del todo irreversibles. En tal sentido, el sistema es totalmente transparente. Por otro lado, el sistema es igualmente obscuro: las identidades de los participantes pueden ser falseados, de tal forma que es imposible conocer quiénes se hallan detrás de las transacciones —aunque los participantes pueden identificarse si los bitcoins se convierten a cualquier moneda convencional, y quien realiza la conversión paga con cheque, o bien lleva un registro de transacciones de bitcoins a dólares -y al revés.
 
Estas características lo volvieron atractivo como moneda, principalmente para dos grupos: a personas que se entretienen jugando con cosas nuevas, y a lavadores de dinero.
 
Con el tiempo, sin embargo, la demanda por bitcoins creció tanto, que sus precios subieron mucho, lo que atrajo a especuladores que compran bitcoins apostando que sus precios van a subir, igual que compran certificados de petróleo, oro, acciones, terrenos, y otros activos que ellos piensan que van a subir de precio. Así, pues, el bitcoin se transformó en el primer activo inmaterial de inversión.
 
De hecho, es el bien más abstracto de inversión, porque, diferente del oro, o del petróleo, o de los terrenos y acciones, su única atracción es que otros se sientan atraídos a comprarlos (su uso como moneda se vuelve totalmente impráctico con esas fluctuaciones en sus precios). Esto lo vuelve particularmente vulnerable a la formación de burbujas que luego estallan de acuerdo a los vaivenes emocionales de especuladores que son, esencialmente, jugadores en un casino. La volatilidad de sus precios es una manifestación de la volatilidad de las emociones humanas.
 

El bitcoin y la economía mundial
 
¿Qué tanto puede afectar a la economía mundial un reventón de la burbuja de bitcoins? En la práctica, casi nada. Con todo y el enorme aumento de precio de los bitcoins, en su momento más alto el valor total del mercado (lo que hubiera tenido que pagar una persona para comprar todos los bitcoins) era similar al precio de mercado de la empresa petrolera Shell. Si esta empresa quebrara, saldría en todos los periódicos, pero no llevaría a una catástrofe mundial.
 
Pero la especulación en bitcoins es un síntoma de una enorme burbuja de acciones y bonos que es millones de veces más grande y que, al arribar el instante de la implosión, podría empujar al sistema financiero hacia una crisis bastante peor que la de 2008. La burbuja se ha formado por la enorme creación de dinero y las artificialmente bajas tasas de interés que han formado las políticas de todos los bancos centrales de los países desarrollados. Conforme el Banco Mundial advirtiera hace pocos días, cualquier evento impredecible puede hacer subir esas tasas, quieran o no los bancos centrales y, entonces, arderá Troya.

Si Usted está fuerte posicionado en bonos, el mejor consejo es la cautela.

 
Publicado originalmente en Diario Hoy (El Salvador)
Sobre Manuel Hinds

Economista y consultor económico, Hinds se desempeñó como Ministro de Hacienda de El Salvador entre 1994 y 1999. Se le considera el padre de la dolarización, tras haber propuesto la idea en su país. Es autor de Playing Monopoly with the Devil: Dollarization and Domestic Currencies in Developing Countries (publicado por Yale University Press en 2006) y co-autor con Benn Steil de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009). Hinds también es columnista de El Diario de Hoy de El Salvador. En 2010, obtuvo el Premio Hayek del Manhattan Institute.