INTERNACIONALES: JARRETT STEPMAN

Como antes lo hiciera la Administración Obama, hoy los medios promocionan una falsa narrativa sobre Irán

Las dramáticas instantáneas de las protestas que sacuden a Irán deberían consignar...
11 de Enero de 2018

Las dramáticas instantáneas de las protestas que sacuden a Irán deberían consignar un recordatorio a la hora de ilustrar qué tan sencillo es, en los Estados Unidos de América, perder la perspectiva. En los EE.UU., la 'guerra contra las mujeres' suele definirses, desde la vereda del progresismo, desde la óptica de quien propone forzar a monjas a pagar por programas de control de natalidad. En Irán, una mujer puede ser severamente reprendida por no vestir una hijab, y un hombre puede ser brutalmente ejecutado por ser homosexual.

Mientras que el progresismo de izquierda porta consigo el costumbrismo de acusar de opresor a los Estados Unidos -mientras tolera actos salvajes en el extranjero, su forma de rehusarse a criticar a Irán se mantiene firme. Extrañamente, la cadena CNN definió el movimiento ciudadano iraní etiquetándolo de 'manifestaciones pro-gobierno', previo a emitir una corrección. El responsable de asuntos sobre Irán en el matutino The New York Times, Thomas Erdbrink, informó durante la jornada de Año Nuevo que las manifestaciones tenían lugar mientras el pueblo iraní 'ignoró llamados a la calma', como si el movimiento sencillamente se hubiese originado por un puñado de revoltosos, en lugar de multitudes que dieron lugar a amplísimas repercusiones políticas para un gobierno tirano.

Protestas en IránMuchos han comparado la modalidad informativa de Erdbrink con las acciones del infame jefe del Times en Moscú, Walter Duranty, quien negó que los comunistas hubiesen sido responsables de la hambruna de Ucrania en los años treinta, que puso fin a la vida de millones de personas. En noviembre pasado, Erdbrink informó que los iraníes se habían 'unido' en oposición a Donald Trump y a Arabia Saudita. Y, claramente, la realidad explicitó lo contrario.

Mientras que la naturaleza del grupo descentralizado de manifestantes continúa remitiendo a aspectos aún poco claros, Jim Phillips -analista experto en temas de Oriente Medio para el think tank estadounidense The Heritage Foundation- explicó recientemente en una columna en The Daily Signal el modo en que la corrupción exhibida por el gobierno del presidente Hassan Rouhani, un súbito incremento en los precios de los alimentos al menudeo, y -más importante- la ideología represiva islamista, contribuyeron al tóxico caldo de resentimiento que hoy se observa. 'No queremos una república islámica', 'Abajo Hezbolá', y 'Muerte al dictador' han sintetizado los cánticos en que ha prorrumpido la ciudadanía en Irán.

En rigor, se registra un profundo descontento con la teocracia islamista que ha gobernado a ese país desde la revolución de 1979, y muchos ahora arriesgan sus vidas para poner fin a los abusos del régimen. Difícilmente podrá decirse, entonces, que los gobernantes de Irán son moderados pro-occidentales.

Así es que el analista Phillips escribiría:

La facción de Rouhani es más pragmática que los personeros de línea dura, pero en modo alguno es 'moderada'. Rouhani es el líder táctico del Estado iraní, pero el ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, continúa oficiando de implacable lanza para la revolución islamista. Ambos han trabajando mancomunadamente durante años, y siguen colaborando echando mano de un formato al estilo de 'policía bueno, policía malo'.

Para un espectro de medios de comunicación que continúa percibiéndose a sí mismo como voceros de poder, la cobertura ofrecida en los Estados Unidos sobre el particular ha sido extrañamente poco entusiasta, y se mantiene en la postura de definir al gobierno iraní como una fuerza moderada, al comparárselo con dignatarios peligrosos de línea dura en aquella nación. De igual manera, los medios estadounidenses han danzado para acompañar la melodía que ilustra sobre el rol del gobierno iraní a la hora de perpetuar las doctrinas islamistas, tanto a nivel doméstico como en el extranjero. El resto de los medios bostezaron colectivamente el pasado mes, cuando un ruidoso informe del sitio web Politico afirmó que la Administración Obama había silenciado una investigación sobre las actividades terroristas y de contrabando de drogas por parte de Hezbolá -grupo respaldado por Irán-, que operaban en simultáneo con las negociaciones por el comentado acuerdo nuclear.

Así es que, ¿por qué los medios en los Estados Unidos ignoran ese informe, sin profundizar sobre el asunto? El periodista conservador Lee Smith respondió a esa pregunta en el magazine Tablet, apuntando que la naturaleza del reportaje genérico de los medios de comunicación se desprende, fundamentalmente, de dos fuentes informativas, esto es, de 'la República Islámica de Irán, y de la Casa Blanca de Barack Obama'. 'Sin que fuentes gubernamentales les proporcionen, en la actualidad, expertos y apuntes, los periodistas estadounidense sencillamente se hallan hoy extraviados -y eso se ve claramente', sentencia Smith.

Rápidamente, el presidente Donald Trump ha publicado tweets relativos a las protestas en Irán, siendo explícito acerca de las políticas represivas y destructivas del gobierno en Teherán. Lo cual contrastó agudamente con la época en que el ex mandatario Barack Obama reaccionó ante las manifestaciones de ciudadanos iraníes luego de una disputada elección presidencial en 2009. Inicialmente, Obama había expresado que se hallaba 'conmovido' por aquellas revueltas pero, a la postre, mantuvo sus esperanzas de que Irán solucionaría los inconvenientes. Obama se abstuvo de condenar a aquel régimen, y no envió señales al respecto de que respaldaría a los manifestantes -ni siquiera de manera retórica. Los medios de comunicación americanos continúan, al día de hoy, con el mensaje pergeñado por Obama y Ben Rhodes -su asesor en materia de seguridad nacional-, uno de los arquitectos del acuerdo nuclear con Irán.

A los efectos de allanar el camino para el convenio atómico, Rhodes -cuyos antecedentes en la escritura de ficción son conocidos- hizo alarde público tras haber manipulado a la ingenua comunidad de medios, y lo explicitó en un perfil de su trabajo de 2016 en el Magazine del New York Times. 'Hemos creado una cámara de resonancia', escribió Rhodes en aquel perfil. 'Ellos [los medios] estaban diciendo cosas que validaron lo que les dijimos que dijeran'. Modificar la percepción pública negativa sobre Irán era una orden. No mucho antes, la Administración de George W. Bush había etiquetado al país, como parte del 'eje del mal', junto con Corea del Norte e Irak.

A los efectos de lograr que la ciudadanía estadounidense y el Congreso suscribieran a esa estrategia, la Administración Obama debía convencerlos de que el alivio en las sanciones contra Irán eran algo bueno, porque Rouhani era un 'moderado'. La normalización del régimen proporcionó una oportunidad para enfriar sus aspiraciones nucleares, y ese razonamiento prosiguió. Todo se trató de una farsa que los medios se tragaron alegremente, y que hoy continúan promocionando.

Tampoco debe uno tolerar el precipitarse en el pensamiento que reza que todos los gobiernos populistas y los movimientos democráticos -incluso los que se registran bajo gobiernos tiránicos- son buenos. No obstante, y cuando el momento es oportuno, es importante que los líderes políticos de Estados Unidos reprendan toda conducta tiránica y represiva. Ahora mismo, los medios de comunicación se muestran en extremo preocupados por la costumbre del presidente Trump de bloquear a seguidores en Twitter. Esos mismos canales de comunicación continúan protegiendo el legado de Obama, de ocultar las políticas verdaderamente funestas y la ideología del cruel régimen iraní. 


Artículo original, en inglés, en http://dailysignal.com/2018/01/03/manipulated-obama-administration-iran-media-still-peddles-wrong-narrative/


* El autor, Jarrett Stepman (@JarrettStepman), oficia de Editor en el sitio web estadounidense The Daily Signal.