INTERNACIONALES: DEAN CHENG

El mensaje de Donald Trump a China

La reciente visita del presidente estadounidense Donald Trump a Asia...
14 de Noviembre de 2017
La reciente visita del presidente estadounidense Donald Trump a Asia, lo ha llevado a visitar la República Popular China, donde el líder chino Xi Jinping escenificó una bienvenida de presentación cooperativa -la visita fue redondeada con una visita privada guiada a la famosa Ciudad Prohibida.
 
Donald Trump, Xi JinpingLos observadores esperaban que dos de las principales preocupaciones -Corea del Norte y el comercio sinoamericano- fueran tratadas entre Trump y Xi. China es el principal sostén de Corea del Norte, y Trump ha criticado reiteradamente a China por la amplia brecha del déficil comercial, así como también ciertas prácticas comerciales injustas.
 
Según se informó, Trump y Xi habían ampliado las conversaciones en torno de Corea del Norte, pero aún está por verse si acaso China impondrá alguna nueva medida. Ambos líderes apenas acordaron que la estabilidad en la península de Corea estaba en el interés de sus respectivas naciones; Xi prometió reforzar las actuales sanciones de parte de Naciones Unidas.
 
Pero quedó todavía menos claro qué tanto esos esfuerzos se mantedrán. Pekín tiene el hábito de anunciar públicamente numerosas sanciones contra Pyongyang, para luego dejar de implementarlas semanas o meses más tarde.
 
En lo que respecta al comercio, Trump acusó a los chinos de ejercitar prácticas comerciales injustas, unilateralmente, pero luego expresó que esto tenía que ver con el fallo de sus antecesores en el gobierno -quienes, en esencia, permitieron que China se saliera con la suya con tales prácticas. Fue Pekín quien 'sacó ventajas de otro país para beneficio de sus propios ciudadanos'.
 
Trump declaró, sin embargo: 'Hemos de tratar [temas relacionados con] acceso, transferencia forzada de tecnología y robo de propiedad intelectual, que por propia cuenta cuestan a los Estados Unidos y a su gobierno al menos US$ 300 mil millones cada año'.
 
Al igual que durante su periplo por Corea y el Japón, Trump reiteró que Estados Unidos habrá de modificar sus prácticas comerciales, pero no aclaró cuándo sucedería eso.
 
El presidente chino, mientras tanto, se comportó correctamente, aunque sin ceder mucho. Está claro que Pekín buscó impresionar a Trump con una calurosa bienvenida. Tal como lo demostró la apertura de los juegos olímpicos de 2008, pocas naciones pueden escenificar un espectáculo visual como lo hacen los chinos.
 
Pero resta ver si Pekín está lista para modificar sus actuales políticas. Si acaso Xi y Trump llegaron a acuerdo alguno en relación a la protección de derechos de propiedad intelectual, a un acceso sostenido a los mercados chinos o a subsidios implementados sobre firmas tuteladas por el Estado chino, es aún un interrogante.
 
A tal efecto, el anuncio referido a US$ 250 mil millones en acuerdos comerciales otorgó a Trump la sensación de triunfo pero, nuevamente, queda pendiente ver cuánto hay de sustancia en ese aspecto (por ejemplo, cuántos de esos convenios negociados se consolidarán, y cuántos serían 'no vinculantes'.
 
En lo que respecta a los aliados estadounidenses Japón y Corea del Sur, el mensaje más importante compartido por Trump remitió a la estabilidad fundamental del compromiso estadounidense. Aún cuando emergerán cuestiones comerciales y diferencias económicas que pudieren provocar irritación, Trump necesitaba subrayar que el compromiso subyacente de respaldo americano y la seguridad recíproca se mantendrían firmes.
 
De acuerdo a informes en el terreno, ese objetivo se logró, tanto en Seúl como en Tokio.
 
Ante China, el mandatario estadounidense necesitaba dejar en claro que los compromisos de Estados Unidos hacia sus aliados no estaban sujetos al veto chino. E igualmente importante, Trump necesitaba subrayar que, aún cuando las dos naciones comparten intereses críticos -incluyendo la estabilidad en la península de Corea y la preservación del sistema económico internacional, se registraban diferencias de magnitud que las separan: la libertad de navegación en los mares, incluyendo el Mar del Sur de China; el apego a las reglas, ya fueren de orden económico o cibernético; y el respeto por los derechos humanos.
 
Las próximas semanas y meses habrán de consignar si acaso Trump envió estos mensajes -y si Pekín acusó el debido recibo de los mismos.


Artículo original, en inglés, en http://dailysignal.com/2017/11/09/trumps-message-china/

 
Sobre Dean Cheng

Analista e Investigador en la Fundación Heritage (The Heritage Foundation), Washington, D.C., en temas políticos y de seguridad. Como experto en capacidades militares y espaciales de la República Popular China, Cheng se ha especializado también en el estudio de la política exterior y de Defensa chinas, en particular sobre la relación de Pekín con el resto de Asia y con los Estados Unidos de América.