ESTADOS UNIDOS: WALTER E. WILLIAMS

¿Por qué la izquierda americana ignora los delitos de afroamericanos contra afroamericanos?

Consideremos algunos datos, a los efectos de poner en perspectiva...
04 de Octubre de 2017

Consideremos algunos datos, a los efectos de poner en perspectiva el accionar de los jugadores profesionales de fútbol americano de la NFL que, poco tiempo atrás, se arrodillaron en ocasión de oír el himno nacional estadounidense.

Muchos dicen que esos jugadores de la NFL protestaban contra el tratamiento ofrecido por fuerzas policiales contra afroamericanos, o por la discriminación racial. Podríamos preguntarnos, en el proceso, qué tanto sentido comporta ese formato de protesta.

NFL, jugadoresDe acuerdo al matutino The Washington Post, 737 personas fueron ultimadas y muertas por fuerzas de policía en los Estados Unidos de América, en 2017. De esa cifra total, 329 individuos eran de raza blanca, 165 eran afroamericanos, y 107 eran de razas desconocidas o no tipificadas.

En el estado de Illinois, hogar de una de las ciudades más peligrosas del país (Chicago), 18 personas han perdido la vida en enfrentamientos con la policía este año. En la propia ciudad, la policía le ha disparado a diez individuos, hiriendo a otros diez.

Alguien debería preguntarle a los jugadores de la NFL que se arrodillaron ante el himno, por qué protestan contra este tipo de decesos en Chicago, mientras eligen ignorar otras fuentes de muerte de ciudadanos afroamericanos.

Aquí están las cifras de Chicago, que versan sobre muertes ignoradas.

En lo que va del año en curso, se han registrado 533 homicidios y 2.880 escenas de tiroteo. En promedio, una persona recibe un disparo cada dos horas y 17 minutos, y asesinada cada 12 horas y media. En 2016, cuando Colin Kaepernick dio inicio a aquello de arrodillarse ante el himno, Chicago fue testigo de 806 homicidios y 4.379 tiroteos.

Parece ser que el grueso de las víctimas de homicidio son afroamericanas. Se agrega a esa tragedia el hecho de que Chicago exhibe un índice de 12.7% de resolución. Esto significa que, cuando pierde la vida un ciudadano afroamericano, suele encontrarse al perpetrador; que luego es acusado por homicidio, en menos del 13% de los casos.

Y surgen estadísticas similares de afroamericanos que ultiman a otros afroamericanos, que aplican a muchos de nuestros centros urbanos con predominio afroamericano -como ser los casos de Filadelfia, Baltimore, Nueva Orleas, Saint Louis y Oakland.

Numerosos ciudadanos estadounidenses -entre los que me incluyo- ponderamos como patética a la protesta de los jugadores de la NFL, o como un acto inútil de show off. El ver que estas personas jamás protestaran contra los miles de ciudadanos afroamericanos que perdieron la vida asesinados a manos de otros afroamericanos parece ser trivial para ellos, al compararse estos hechos con las muertes a manos de policía.

El grueso de las muertes producidas por oficiales de policía revistan la categoría de homicidios plenamente justificados.

Los jugadores de la NFL, mientras tanto, no están solos. ¿Cuánto hay de condena contra los homicidios de ciudadanos afroamericanos en nuestras ciudades, de parte de los voceros de la dirigencia política afroamericana, de parte de los líderes de derechos civiles, y de parte de los progresistas de raza blanca? ¿Cuándo hemos oído que los mencionados condenan las extremadamente bajas tasas de resolución de casos de homicidio, en donde un grueso de afroamericanos se salen con la suya y no pagan por los homicidios que cometen?

¿Acaso ellos seguirían igualmente silenciosos, si fuera el Ku Klux Klan quien cometiese los homicidios?

¿A quién debe culparse por este desastre? Si Usted consulta a un intelectual, a una persona de la izquierda, o a algún académico vinculado a la sociología o a la psicología, estos les dirán que todo sobreviene a causa de la pobreza, la discriminación y la falta de oportunidades.

Pero el índice de homicidios de afroamericanos y otras estadísticas sobre delito en los años cuarenta y los años cincuenta, de ninguna manera fueron tan elevadas como las de la actualidad.

Me pregunto si el mundillo intelectual, de izquierda o académico podrían explicar que Estados Unidos ha logrado disminuír los índices de pobreza entre ciudadanos afroamericanos, reducir la discriminación racial, y consolidado mayores oportunidades para los afroamericanos décadas atrás, de lo que se ha logrado hoy. Serían idiotas sin remedio, si así lo creyeran.

Entonces, ¿qué puede hacerse?

Los afroamericanos necesitan contar con nuevos héroes. Ahora mismo, al menos en términos del respaldo recibido, sus héroes son criminales, como ser Freddie Gray (de Baltimore), Michael Brown (de Ferguson), o Trayvon Martin (de Florida).

El apoyo afroamericano tiende a confluír hacia los criminales de la comunidad, antes que a la avasallante cifra de personas en la comunidad que se atienen a las leyes y a la convivencia. Y esto debe terminar.

Lo que también es preciso es poner fin a la falta de respeto por la cooperación con las fuerzas de policía. Algunos policías son corruptos, pero los afroamericanos suelen registrar más víctimas al enfrentarse con la policía, simplemente porque los afroamericanos ejecutan más delitos violentos que sus pares de raza blanca en la delincuencia.

Estas estadísticas no son dignas de orgullo para una raza de personas pero, si acaso algo bueno puede hacerse al respecto, entonces no hemos de caer presas del juego de culpas al que nos invitan los políticos afroamericanos, los jugadores afroamericanos de la NFL, los líderes de los derechos humanos, o los progresistas blancos.

Si solo termina aceptándose la visión de todos ellos, habremos de ver pocas majoras en el status quo.


Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2017/10/04/left-ignore-black-black-crime/

 

Sobre Walter E. Williams

Walter E. Williams es Doctor en Economía en los Estados Unidos de América, y autor de una extendida serie de libros con el foco puesto en la defensa del libremercado y el librecomercio. Publica periódicamente -en inglés- en el sitio web The Daily Signal. Más sobre el autor en éste link.