ESTADOS UNIDOS: PHILIP GIRALDI

El verdadero significado de la inteligencia sobre temas 'sensibles'

Por qué fuentes y métodos importan más que el material en sí mismo.
17 de May de 2017

Las agencias de inteligencia y los funcionarios gubernamentales tienden a emplear abundante jerga. Enlazado con acronismos, este idioma en ocasiones no suele traducirse correctamente al 'idioma periodístico' cuando llega a los medios de comunicación.

Por ejemplo, en lo personal, experimenté una suerte de desorientación dos semanas atrás, cuando el concepto 'sensible' -en conformidad con lo utilizado por numerosos senadores estadounidenses, como ser Sally Yates, o James Clapper, al ofrecer testimonio en el congreso sobre el denominado Rusiagate. 'Sensible', desde luego, comprende un número de significados. Pero me vi rápidamente conmocionado al asistir al modo veloz en que los medios interpretaron su uso en las audiencias, implicando que las conversaciones telefónicas y los emails que en apariencia fueron grabados o interceptados involucrando a cercanos a Donald Trump y a rusos como 'contactos sensibles' eran, necesariamente, inapropiados, peligrosos e, incluso, ilegales.

Trump, LavrovCuando Yates y Clapper utilizaron el término 'sensible' en un total de trece veces en la transcripción de 86 páginas de sus audiencias en el senado americano, se referían al medio antes que al mensaje. Ambos estaban reconociendo que las fuentes de información tenían a la comunidad de inteligencia como origen, en algunas ocasiones referida como 'sensible' por profesionales de la inteligencia y de insiders del gobierno, como modo rápido de describir que se trata de material con acceso restringido ('need to know'), derivado de otros 'métodos' clasificados o socios que ofician de enlace desde el extranjero. Esto no significa que la información allí contenida sea buena o mala, ni tampoco verdadera o falsa, pero sí que es meramente un modo de expresar que la información debe ser protegida debido a su origen o al modo en que fue obtenida; de ahí la 'sensibilidad'.

La palabra también emergió esta semana en un informe exclusivo del Washington Post, que afirmaba que el presidente estadounidense Trump había, en su reciente encuentro con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, ido demasiado lejos; el arteiculo incluso sugería que la fuente de un programa altamente clasificado del gobierno americano podría inferirse del contexto de lo que se había revelado. El Post describe cómo...

 

La información revelada por Trump había sido proporcionada por un socio estadounidense a través de un acuerdo de formatos para compartir información que es considerado tan sensible que sus detalles habían sido retenidos ante el interés de los aliados y altamente restringido, aún para su acceso desde el seno del gobierno estadounidense, dijeron funcionarios. El socio no había otorgado a los Estados Unidos permiso para compartir el material con Rusia, y los funcionarios declararon que la decisión de Trump de hacerlo arriesgaba la cooperación con un aliado que tiene acceso a los desarrollos internos del Estado Islámico.

Infortunadamente, el Post también está proporcionando a ISIS con más información de la que el grupo 'necesitaría saber' a los efectos de dotar de mayor dramatismo al artículo, comprometiendo incluso a la fuente. Más aún, debería quedar claro que el periódico Washington Post es extremadamente hostil hacia Trump, que el artículo se respalda permanentemente en fuentes anónimas, y que la revelación sobreviene de la mano de otro artículo imposible de verificar del propio Post, que afirmaba que los rusos podían haber buscado infiltrar un dispositivo para grabar la visita oficial del canciller a la Casa Blanca.


Nadie niega que el presidente estadounidense conversó sobre ISIS con Lavrov, pero el asesor de Seguridad Nacional H.R. McMaster y el Secretario de Estado Rex Tillerson, ambos presentes en el encuentro, han desmentido que se revelaran fuentes y metodologías cuando se revisaba la inteligencia disponible con los rusos. McMaster describió el informe del Post como 'falso', e informó al matutino que 'el presidente y el ministro de relaciones exteriores revisaron un compendio de amenazas comunes relativo a organizaciones terroristas contra la aviación comercial. En ningún momento se conversaron fuentes de inteligencia ni métodos, como tampoco se develaron operaciones militares que no fueran conocidas públicamente'. Tillerson comentó que 'la naturaleza de las amenazas específicas fueron (sic) tema de conversación. Pero no se discutieron fuentes, métodos, ni operaciones militares'.

De tal suerte que la cuestión remite a hasta qué punto puede un mecanismo de inteligencia puede ser identificado, a partir de la información que produce. Eso es, hasta cierto punto, una decisión subjetiva. El presidente puede, respaldado en su propia autoridad, desclasificar cualquier cosa, de modo tal que la legalidad de lo que haya compartido con Rusia no puede ser desafiada. Lo que se cuestiona es el sistema de toma de decisiones de un presidente sin experiencia que bien pudiere haber querido hacer alarde, al encontrarse con un visitante extranjero, revelando detalles de inteligencia que debieron permanecer en secreto. Los medios, sin lugar a dudas, intentarán magnificar el daño potencial, en momentos en que la Casa Blanca ingresa en una etapa de control de daños.

Los medios de comunicación estadounidenses afirman que la discusión puntual con Lavrov que provoca particular preocupación es la referida a los denominados SAPs (Special Access Programs), en ocasiones designado como 'información con códigos de palabras'. Un SAP es una operación que genera información de inteligencia que exige protección especial, debido al modo y al sitio geográfico en que es producida. En este caso, la inteligencia compartida con Lavrov parece referirse a amenazas específicas con origen en ISIS, las cuales podrían incluir operaciones planificadas contra vuelos comerciales civiles, a juzgar por los tweets post-reunión que Trump suele tipear con la meta de defender su comportamiento, así como otros comentarios publicados.

También han habido informes que versan que la Casa Blanca analizó los detalles de su reunión con Lavrov, por vía de una revisión de rutina sobre lo que había tenido lugar. Numerosos miembros del Consejo de Seguridad Nacional apuntaron que porciones de la información compartida con los rusos era demasiado sensible como para ser diseminada en el seno de la comunidad de inteligencia estadounidense. Lo cual condujo a llamados telefónicos urgente a la NSA y a la CIA, para informarles sobre lo que se había dicho.

A juzgar por los receptores de esos llamados telefónicos, uno podría observar que la fuente de información pareciera coincidir con, o bien un servicio de inteligencia extranjero, o bien con una operación técnica de recolección de información, o ambas combinadas. El Post afirma que el origen de la información de inteligencia no otorgó permiso para que aquélla fuera compartida con los rusos, lo cual hace prever que no volverá a proporcionarse ese tipo de información próximamente, a la luz del aparente descuido de la Casa Blanca al utilizarla. El New York Times, en su propia perspectiva de los hechos, expresó inicialmente que la información sobre ISIS no había provenido de una operación de la NSA ni de la CIA, y luego informó que la fuente había sido Israel.

Asimismo, el Times ha informado que Trump proporcionó a Trump información 'granulada' sobre la ciudad en Siria que fuera origen de los datos, lo cual habilitaría posiblemente a los rusos o a ISIS a identificar a la fuente real, con devastadoras consecuencias. Esa proyección podría ser exagerada, pero el hecho es que la última gaffe de la Casa Blanca bien podría provocar daños a una importante relación de enlace con la inteligencia de Oriente Medio, al tiempo que se reforzaría la extendida impresión de que Washington no sabe cómo mantener un secreto. De igual manera, crearía la sensación de que Donald Trump, por ignorancia, exhibe cierto comportamiento descuidado al lidiar con información clasificada -fallo que alguna vez él mismo atribuyó a su otrora oponente en la carrera presidencial, Hillary Clinton.

Y el presidente Trump tiene otra cosa en qué pensar. Sin importar el daño que pudiere emerger de la conversación con Lavrov, tiene un problema más importante. En apariencia, habría múltiples informantes (filtradores de información) en su Consejo de Seguridad Nacional.



Artículo original en inglés, en http://www.theamericanconservative.com/articles/the-real-meaning-of-sensitive-intelligence/

 

Sobre Philip Giraldi

Especialista en contraterrorismo; ex oficial de inteligencia militar de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América (CIA). Se desempeña como columnista en medios de EE.UU., y Director Ejecutivo del Council for the National Interest. Publica periódicamente en inglés en The American Conservative; en español, en El Ojo Digital.