INTERNACIONALES: MIKE GONZALEZ

Francia: victoria 'centrista' que trae calma pero no soluciones a problemas de fondo

Emmanuel Macron, un ex banquero de 39 años que por primera vez en su vida se presentaba...
10 de May de 2017
Emmanuel Macron, un ex banquero de 39 años que por primera vez en su vida se presentaba como candidato, ganó fácilmente los comicios franceses el próximo-pasado domingo y será ungido presidente de Francia. Sería una exageración, sin embargo, afirmar que su ideario globalista se hizo del triunfo. Macron se anotó un 66% de las preferencias electorales, derrotando a Marine Le Pen (34%), de acuerdo a los cómputos finales.

Macron, FranciaMacron, es ministro de economía para el actual presidente socialista, Francois Hollande, no se identifica con un partido, pero ha dado forma a un movimiento denominado En Marche! Le Pen pertenece al Frente Nacional de la extrema derecha, que desea poner fin a la inmigración, clausurar las fronteras nacionales del país, y mejorar las relaciones con el hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin. El partido de Le Pen ha recibido préstamos desde Moscú. El viernes anterior, un equipo de piratas informáticos rusos infiltró los correos electrónicos del grupo de trabajo de Macron y los hizo públicos.

Macron, quien hace pocos días había recibido el respaldo de Barack Obama, ex presidente estadounidense -quien dio lugar a polémica tras exhibir un video de apoyo al candidato francés- podría descubrir que le será difícil trabajar con el mandatario estadounidense Donald Trump. Francia, sin embargo, es un aliado de OTAN, es la quinta economía del globo, y una potencia nuclear con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Es altamente improbable que París y Washington no encuentren el modo de hallar sintonía en numerosos de los temas complejos, como ser Africa. En efecto, Trump publicó en Twitter, el domingo de elecciones: ¡Felicitaciones a Emmanuel Macron en esta enorme victoria como nuevo presidente de Francia! Espero poder trabajar con él.

Bajo el sistema de la Quinta República, puesto en marcha por el General Charles de Gaulle en 1958, la presidencia de Francia es muy poderosa. Pero Macron habrá de coincidir con algún formato de coalición entre la izquierda y la derecha en la legislatura, luego de que las elecciones parlamentarias se lleven a cabo el 11 de junio y el 18 de ese mismo mes. Asimismo, Macron habrá de lidiar con la impresión de que 'Macron no ganó; sino que perdió Le Pen', conforme el candidato de la izquierda Jean-Luc Melenchon lo afirmara el domingo de comicios. Para empezar, el 75% de participación fue el más bajo para una elección presidencial francesa en más de medio siglo. Más de cuatro millones de votantes emitieron voto en blanco.

En esta hiperpolitizada nación, claramente no se registró pasión alguna ni por Macron ni por su rival Le Pen, en lo que fue la segunda vuelta del domingo. También ha de ser tenido en cuenta el hecho de que Le Pen se las arregló para hacerse del 35% de los votos, a pesar de haber sido criticada por el desagradable pasado de su partido, como también el propio. Su cuota del voto fue el doble que la obtenida por su padre, Jean-Marie Le Pen, cuando compitió en 2002 contra el ex presidente Jacques Chirac. Le Pen, por ejemplo, la emprendió contra la canciller alemán Angela Merkel, relatando a la BBC que Merkel era una 'persona tóxica', en respuesta a opiniones previas de la germana.

La candidata del Frente Nacional -de extrema derecha- Marine Le Pen ofrece una conferencia para aceptar la derrota ante sus simpatizantes (Crédito: Marechal Aurore/Sipa USA/Newscom)

Si Le Pen hubiese sido una candidata normal, sin que su partido fuese asociado al antisemitismo, al racismo y al putinismo, su mensaje de identidad nacional, asimilación, familia tradicional y el de aquellos que expresan solidaridad con 'la France Profonde' (la Francia del misticismo católico y de vida de provincia), sus resultados hubiesen sido superiores. Le Pen fue un envase imperfecto para aquellas propuestas que atraparon la atención del público -conforme se evidenciara previamente en los Estados Unidos y el Reino Unido. 

Macron es un centrista de modos correctos y, en el contexto francés ello podría ser cierto (el candidato de la izquierda promocionó la puesta en marcha de un impuesto del 100% sobre ingresos por encima de los 400 mil euros). Pero, sin lugar a dudas, Macron es un pionero del multiculturalismo, el ambientalismo, el contexto familiar alternativo, la gobernancia transnacional -especialmente a nivel de la Unión Europea- y de las fronteras abiertas. Luego de un ataque terrorista registrado el pasado mes en París, Macron se preguntó en la radio si acaso el terrorismo es la nueva normalidad a la cual los franceses deberán acostumbrarse: 'Esta amenaza, este problema imponderable', dijo el hoy mandatario electo, 'es parte de nuestra cotidianeidad en los años que vendrán'. Y más: 'Hemos ingresado en un mundo de grandes migraciones, y tendremos mucho más de esto', sindicó en un debate. 'En las próximas décadas, asistiremos a migraciones motorizadas por conflictos geopolíticos que seguirán desarrollándose; tendremos migraciones climáticas porque el planeta está en un estado de profundo desequilibrio', afirmó. 'Francia no podrá impedirlo'.

Lo propio apuntó sobre el multiculturalismo. Afirmó en un mitin político en Lyon que 'no existe ya una cultura francesa. Existe una cultura en Francia, y es diversa. Es múltiple'. Tal como lo hiciera Barack Obama en 2008, Macron prometió una transformación fundamental. 'Estoy a favor de un mundo progresista. No propongo reformar a Francia. Propongo transformarla en su nivel más profundo', dijo Macron en inglés a The New York Times en una entrevista concedida el pasado mes.

 



Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2017/05/07/centrist-victory-france-calms-nerves-yet-policy-solutions-seem-distant/

 

Sobre Mike González

Es vicepresidente de comunicaciones en la Fundación Heritage (Washington, D.C.), y periodista con veinte años de trayectoria, habiendo reportado desde Europa y Asia. Durante la Administración del ex presidente estadounidense George W. Bush, asistió en temas fiscales y de política exterior en audiencias dentro de Estados Unidos y en el exterior, inicialmente en la Securities and Exchange Commission (SEC) y luego en el Departamento de Estado.