POLITICA ARGENTINA: PABLO PORTALUPPI

Argentina: de propuestas vacuas y deseos reprimidos

En las últimas horas, se repite hasta la recalcitrancia una serie de ideas: que Mauricio Macri y Sergio Massa...

14 de Octubre de 2015
En las últimas horas, se repite hasta la recalcitrancia una serie de ideas: que Mauricio Macri y Sergio Massa debieron haberse unido para enfrentar al kirchnerismo; que Daniel Scioli será un mero títere de Cristina; que el candidato del Frente Renovador es un 'topo' ingeniado por el propio peronismo (y que luego no dudará en alinearse con Scioli); que el gobernador saliente finalmente le dará la espalda al kirchnerismo, y demás. Difícil será saber a ciencia cierta cuánto hay de análisis desapasionado, y cuánto de operaciones. Pero, en concreto, la discusión ahora -a menos de dos semanas del comicio- parece transitar la conveniencia del voto útil o el voto por convicción. Lo cual no deja de encarnar un debate tan escuálido como patético, que viene a describir a la perfección el país que el kirchnerismo dejará como legado.

Toda vez que el peronismo se arrima al poder, representa bastante más que un partido de gobierno: su protagonismo se reduce a una gigantesca oportunidad para diseñar grandes negocios. Acaso en esta variable radique la destacada persistencia del justicialismo en la vida política argentina. Sobre este punto, quizás sea lícito tener en consideración la teoría propuesta por Elisa Carrió, quien supo afirmar que el Frente Renovador massista no sería otra cosa que una estratagema de los peronistas para garantizarse la mayoría (protagonismo) en la vida pública del país. Y que este desdoblamiento estratégico no estaría fomentado en soledad por la Casa Rosada, sino que -más grave aún- sobrevendría con el respaldo de un cúmulo de periodistas y hombres de empresa. Aún sin evidencias para respaldar la hipótesis, su contenido está lejos de presentarse descabellado. Bastaría con repasar algunos nombres del FR, si de lo que se trata es de multiplicar las sospechas sobre esos dirigentes y sus cercanías con el espectro sciolista. A fin de cuentas, no pocos de ellos oficiaron de renombrados funcionarios del kirchnerismo que ahora 'se retira'.

Mientras tanto, el problema de mayor calibre que aqueja al PRO de Mauricio Macri -se afirma- no coincidiría necesariamente con el enigma peronista, sino con el seno del mismísimo PRO -organización de caracteres valorables, creada originalmente para perdurar dentro de los límites designados por la Avenida General Paz y el Riachuelo, pero cuyo error fatal fue abandonar la expansión territorial que le ofrecía el radicalismo. La dirigencia PRO en su conjunto parece remitir a un puñado de adolescentes encerrados en su micromundo de escritorio, recelosos de su lugar de pertenencia y que rara vez declaman, en público, ser parte del calificativo Cambiemos (casi como si les molestara). Si el macrismo ha elegido al joven Marcos Peña para referirse con tono cansino a la teoría del 60%, para defender las posibilidades amarillas versus el FPV, pues, por algo sera. Surge la pregunta de si acaso desconocen o niegan la realidad más práctica y terrenal, o si hace tiempo han intentado evitar arrebatarse por sus propios deseos. Así las cosas, un quinto de aquellos sesenta puntos porcentuales que no optaron por el oficialismo podrán ser antikircheristas, pero jamás antiperonistas -rezan no pocos analistas políticos. ¿Dudará esta porción del electorado en votar al Gobernador Scioli, en un escenario de balotaje? Los massistas Graciela Caamaño y Luis Barrionuevo supieron decir en público aquello que otros preferían callar, esto es, que votarían al pretendido ex motonauta en caso de Scioli y Aníbal Fernándezsegunda vuelta, si el contendiente fuera el ex presidente de Boca Juniors. Al final del día, las chances para una victoria de Macri se presentan -para muchos- más cercana al milagro que a la ciencia política. Su esfuerzo de campaña -que repite conceptuaciones tales como cambio y/o compromiso- se instrumenta a base del carisma del jefe. Y el hombre carece de él por completo.

En otro orden, Sergio Massa deambula por todo escenario posible en compañía de Roberto Lavagna y el cordobés José Manuel De la Sota. Lo que en un principio impactó, ahora comienza a generar el efecto contrario (evaluación que no escapa a las propuestas del espacio). Precisamente, en el calibre de la fraseología de campaña del massismo reside su talón de Aquiles. En tanto las iniciativas del aspirante no dejan de ser audaces (y apuntan a lo que el público quisiera escuchar), hay quienes las reprenden por posicionarse en cercanía de la 'derecha'. ¿A cuál Massa habría que creerle? ¿Al actual, o a aquel que actuó de ferviente kirchnerista, enemigo de las políticas que hoy promociona a viva voz? No quedaría otro camino que concluir que uno de los dos miente con descaro -o mintió. Al cierre, la invitación que Sergio Massa hiciera pública a Macri para debarir, parece más una decisión hecha a la medida de Scioli que de un candidato opositor.

Si acaso existe un candidato alejado de la salvación, éste viene a ser Daniel Osvaldo Scioli. Sus defensores insisten ante el público que su jefe es un demócrata de altura, amigo del diálogo y del consenso, y que tiene por costumbre escuchar a todos por igual. Para desmentirlo, alcanzar con revisar la boleta de su partido, en donde revistan la violenta Milagro Sala y el sospechado hasta el cansancio Aníbal Fernández, amén de un sinnúmero de gobernadores y jefes comunales con demasiado poca vergüenza. Como corolario, ciertos episodios arrojan más oscuridad sobre él. A tal efecto, ahí está el magistrado platense recientemente detenido por más de una docena de policías de la Bonaerense en espectacular operativo. Se trata del mismo juez que saltara a la fama por investigar la dudosa cifra oficial de fallecidos en la última gran inundación del distrito bajo control de Scioli. Resabio de épocas trágicas que el kirchnerismo tanto declamó 'no repetir'.

Imposible no apuntar que, por ejemplo, la presencia de Daniel Scioli en Mar del Plata comienza a incrementar la irritabilidad de los locales. Conforme ya se escribió desde este espacio, el intendente en ejercicio de La Feliz es un aliado incondicional del Gobernador, mientras nadie parece prestar atención a la amplificación de la criminalidad, y donde las escuelas evitaron dar clases en invierno -en su turno mañana-, dada la carencia de calefacción y la paupérrima infraestructura. La indignación del marplatense promedio también crece, al contemplar aquél el vaivén demagógico del legislador sciolista Rodolfo 'Manino' Iriart aparecer en cuanta foto se publique, supervisando obras de reparación en las escuelas. Scioli gobierna la Provincia de Buenos Aires desde hace ya ocho largos años; resulta cuanto menos sospechoso que, a pocos días de las Presidenciales, decida invertir en infraestructura escolar. En 2014, aún en el hipersciolista matutino 'La Capital' (del ciudadano español Florencio Aldrey Iglesias) fue título de tapa el estado de los establecimientos escolares de la urbe.

El candidato del Frente para la Victoria -se comenta aquí- aún no digirió el haber cosechado aquel magro 31% de los votos en las PASO -nada menos que su ciudad adoptiva. A raíz de ello, se decidió a reforzar su campaña en la ciudad: entrega en mano la denominada 'Gaceta Marplatense', émulo de periódico con la publicidad/propaganda electoral más abyecta. Sus páginas contabilizan las supuestas obras obsequiadas por el funcionario a Mar del Plata, y hasta cuenta un 'editorial'. Su más recientemente lanzado ejemplar, titula 'La victoria de Mar del Plata'. Uno de sus párrafos refiere, textual: 'Nadie puede negar lo que Daniel Scioli hizo por Mar del Plata. ¿Se imagina todo lo que hará cuando sea Presidente?'. Demasiadas menciones a un desarrollo que, en ocho años, brilló por su ruidosa ausencia.

La campaña ingresa ya en su recta final. Gane quien gane, la nación se mostrará irremediablemente dividida y fragmentada. Y la oferta en materia de candidatos no invita al optimismo.


* Foto: Daniel Scioli, junto a Aníbal Fernández | Crédito: Diario Clarín

 
Sobre Pablo Portaluppi

Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Periodismo. Columnista político en El Ojo Digital, reside en la ciudad de Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina). Su correo electrónico: pabloportaluppi01@gmail.com. Todos los artículos del autor, agrupados en éste link.