INTERNACIONALES: GABRIELA CALDERON DE BURGOS

Ecuador: el dinero, ¿equivale a poder?

Conforme las condiciones externas se han vuelto negativas...

05 de Junio de 2015

Conforme las condiciones externas se han vuelto negativas, comienza a confirmarse que tener dinero no otorga poder. El poder reside en el Estado, y en su monopolio del uso de la fuerza. Si el Estado no exhibe límites claros que se respeten, el gobierno de turno puede llegar a abusar de ese monopolio hasta el punto en que todos los ciudadanos dejen de sentirse libres. Esto es lo que está sucediendo en Ecuador.

Por cierto que existen fines legítimos para los que se constituye un Estado, y para los cuales se le concede el monopolio del uso de la fuerza. También es certero que, a los efectos de desempeñar estos fines legítimos, el Estado debe recaudar impuestos.

Sucede que, en numerosas ocasiones, el Estado utiliza ese monopolio de la fuerza con el objeto de tomar la propiedad de otros- mucho más allá de lo que legítimamente requeriría para desempeñar sus funciones legítimas (proteger los derechos inalienables de los individuos). Es ahí cuando se torna cristalina la diferencia entre el poder y el dinero. Nadie -ni siquiera los ricos- está a salvo del apetito voraz que ha venido demostrando el gobierno de Rafael Correa en los últimos meses y que guarda concordancia con su ideología estatista.

En su afán de no admitir que ha caído en el error, el gobierno ha abrumado a la ciudadanía con una vorágine de nuevas medidas, leyes y regulaciones que comportan un denominador común: obtener más dinero de otros y/o concentrar todavía más poder.

Considérense las medidas de los últimos meses: (1) El Banco Central (BCEinyectó $1.053 millones al gobierno de la Reserva Internacional, que contiene dinero que no le pertenece al BCE sino a sus depositantes, incluyendo las reservas de los bancos privados depositadas en el BCE. (2) Se autoriza al BCE invertir en banca pública $2.560 millones de la Reserva Internacional, nuevamente disponiendo de dinero que no le pertenece y que debería estar instantáneamente disponible para atender las necesidades de liquidez en la economía. (3) El gobierno impuso salvaguardas de hasta 45% sobre alrededor del 32% de las importaciones, por encima de las previamente existentes cuotas y certificaciones de origen. (4) Se estatizaron las utilidades por encima de 24 salarios básicos. (5) Se estatizó el Fondo de Cesantía del Magisterio Ecuatoriano. (6) El gobierno anunció la semana pasada un incremento considerable al impuesto sobre la herencia. (7) La Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera obliga a los bancos a aceptar transacciones en dinero electrónico y (8) exige un control más estricto de los retiros bancarios realizados por personas naturales y jurídicas. (9) La asamblea debate proyectos de ley que contemplan un aumento al impuesto a la plusvalía y (10) quitarle el control a los municipios sobre la gestión del suelo.

Como ciudadano, ¿se siente Usted en control? ¿Se siente Usted protegido por el Estado, o se percibe totalmente vulnerable ante su apetito insaciable? No debería sorprender que sean pocos los que se vean incentivados a ahorrar y muchos menos los que se aventuren a invertir. Pues tener dinero no es lo mismo que tener poder.

Mientras tanto, la Administración continúa distrayendo a la sociedad con una discusión semanal de una nueva ley o regulación. El verdadero problema que el gobierno no está abordando coincide con el del Estado obeso y asfixiante que atenta contra las libertades y la prosperidad de los ciudadanos.

 

Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.