ESTADOS UNIDOS: BRUCE KLINGNER

Corea del Norte: ¿dónde está Dennis Rodman cuando se lo necesita?

Corea del Norte es una tierra de 'señales', en donde cada acción -buena o mala- parece remitirse...

04 de Septiembre de 2014

Corea del Norte es una tierra de 'señales', en donde cada acción -buena o mala- parece remitirse a algún tipo de sano presagio de cambio.

¿Dispara el régimen un cohete de corto alcance? En tal caso, se trata de una señal de cara a la incomodidad de Pyongyang con la política exterior estadounidense... y un llanto en pos de un nuevo acercamiento diplomático.

¿Se permite a un periodista extranjero, equipo o grupo cultural ingresar a Norcorea? Entonces, se trata de un reconocimiento de parte del régimen frente a la necesidad de implementar reformas políticas o económicas, o de un pedido para... un nuevo acercamiento diplomático.

Esta semana, Corea del Norte se muestra inundada de señales en tal sentido. El legislador japonés (y ex luchador profesional) Kanji Inoki organizó un Festival internacional de lucha en Pyongyang, para estrechar relaciones entre Norcorea y el Japón. Un rapero filmó su propio desafío 'Ice Bucket' en Pyongyang y, hasta que Seúl se rehusó a hacerse cargo de los gastos echando mano del dinero de sus contribuyentes, Pyongyang se aprestaba a enviar a más de 300 porristas a los Juegos Asiáticos en Corea del Sur.

Hablando más seriamente ahora, la cadena estadounidense CNN recibió el permiso para filmar a tres ciudadanos estadounidenses detenidos mientras rogaban por un enviado de Washington para garantizar su liberación, en una perturbadora escena que se asemejó a rehenes pidiendo por su libertad ante el Estado Islámico. El ministro de Relaciones Exteriores norcoreano, Ri Su-yong , asistirá a la Asamblea General de Naciones Unidas a fines de septiembre, siendo ésta la primera ocasión en que un funcionario de ese país asista en quince años. Kang Sok-ju, secretario del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea y antiguo viceministro de RR.EE., está llevando a cabo un extraño periplo a Europa.

Pero, de acuerdo con las palabras pronunciadas por Sigmund Freud, 'Algunas veces, un cigarro solo es un cigarro'. Si los repetidos gestos de Corea del Norte deben interpretarse como señales, éstas no son demasiado buenas: son imprecisas, ambiguas y sujetas a interpretaciones erróneas. Las señales funcionan solo cuando ambas partes entienden lo que éstas significan, como el código de un semáforo o un saludo militar.

Los expertos occidentales exhiben un largo historial a la hora de predecir -demasiado bien predispuestos- reformas en Norcorea. Un ex embajador estadounidense en Surcorea declamó que el concierto ofrecido en 2008 por la Filarmónica de Nueva York en Pyongyang fue una 'ráfaga de poder blando apuntada hacia las mentes y corazones del pueblo norcoreano'. Las dos Coreas caminando juntas hacia las Olimpiádas del año 2000 en Sidney (Australia) fueron un acto percibido como otro paso en pos de la reconciliación, seguido de la primera cumbre intercoreana. Muhammad Ali se trasladó a Corea del Norte en 1995, como parte de un extravagante show de lucha pagado por el Festival Internacional de la Paz, el Deporte y la Cultura que también presentó a Inoki.

Pero ninguno de estos eventos condujo a la más mínima reforma política o económica, ni a la alteración de la búsqueda de Pyongyang por armas nucleares, ni a la reducción de las amenazas del régimen. Más aún, las 'señales' de Pyongyang son incluso sujetas a la manipulación, enfocándose en rumores de cambios económicos o en la ampliación del uso de telefonía celular, pero siempre ignorando las amenazas militares norcoreanas. Algunos expertos apuntan, casi citando a Sherlock Holmes, al perro que nunca ladra. El ejemplo: las señales enviadas por Norcorea que nada dicen.

Si Corea del Norte desea corporizar en señales su deseo para un nuevo diálogo, quizás debiera cesar las amenazas relativas a ataques nucleares contra Estados Unidos y sus aliados, o incluso dejar de violar las resoluciones de Naciones Unidas que prohíben las pruebas misilísticas, y regresar a su promesa de abandonar sus programas de armamento nuclear. O tal vez pudiera convocar a Dennis Rodman para que regrese al país y oficie de enviado especial.


Traducción al español: Matías E. Ruiz | Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2014/09/03/north-korea-oh-dennis-rodman-need/

 

Sobre Bruce Klingner
Es Analista Senior en Investigación para el Centro de Estudios Asiáticos de la Fundación Heritage. Publica periódicamente análisis y escritos sobre Corea del Norte, Corea del Sur, Japón y temáticas de seguridad en la región. Klingner se desempeñó veinte años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Fue jefe de la estación de la CIA en Corea en el bienio 1993-1994.