INTERNACIONALES: BRUCE KLINGNER

Corea del Norte: a diez años de las Conversaciones a Seis Bandas

Este pasado 27 de agosto, se cumplió el décimo aniversario del inicio de las Conversaciones a Seis Bandas para conseguir que Corea del Norte destruyera las armas nucleares que previamente había prometido jamás construiría.

30 de Agosto de 2013

Este pasado 27 de agosto, se cumplió el décimo aniversario del inicio de las Conversaciones a Seis Bandas para conseguir que Corea del Norte destruyera las armas nucleares que previamente había prometido jamás construiría. Es improbable que se lleve a cabo algún tipo de celebración, puesto que las conversaciones no tuvieron ningún éxito. Aunque se cerraron acuerdos en el transcurso de esa década, éstos no supusieron progreso tangible alguno para la consecución del verdadero objetivo, esto es, la desnuclearización de Norcorea.

Aquellos acuerdos se redactaron, supuestamente, en términos imprecisos que no ayudaron a alcanzar un consenso con los norcoreanos. Los diplomáticos estadounidenses argumentaron que era necesario avanzar a criterio de "mantener la bicicleta en movimiento porque, de otro modo, se caerá". De tal suerte que los negociadores confiaron en aquel juego de manos diplomático como confiaron a una sola letra (la 's') la posibilidad de detener las investigaciones encubiertas (y prohibidas) norcoreanas, relacionadas con las armas nucleares con el uranio como componente principal.

En la declaración conjunta de septiembre de 2005 por parte de los seis participantes en aquellas conversaciones, Corea del Norte se comprometió a abandonar sus 'actuales programas nucleares'. Los negociadores norteamericanos afirmaron que el plural de programas reflejaba el acuerdo norcoreano para abandonar sus armas nucleares, tanto las que utilizaban plutonio como las que usaban uranio, reconocidas en aquela instancia. La respuesta norcoreana consistió en una ralentización del proceso, negando incluso la existencia de un programa de enriquecimiento de uranio, hasta que volvieron a admitirlo años más tarde.

No obstante, para los defensores de la política de acercamiento, la simple convocatoria de las reuniones ya constituía un éxito. Sin lugar a dudas, las negociaciones son útiles si se llevan a cabo adecuadamente, es decir, si se basan en los principios de condicionalidad, reciprocidad y transparencia. Los acuerdos internacionales deben especificar claramente las responsabilidades de todas las partes, en lugar de extender un asunto en forma recurrente y con la esperanza de solucionar el problema algún día.

En cambio, las Conversaciones a Seis Bandas se convirtieron en un sistema de autoperpetuación que no tenía otro propósito que el de su propia subsistencia. Corea del Norte exigió concesiones 'para mejorar el ambiente de las negociaciones', a veces solo con el objetivo de volver a negociar. Estados Unidos incluso dejó de hacer cumplir sus propias leyes de lavado de dinero con el fin de mantener la apariencia diplomática de que se progresaba.

Finalmente, las Conversaciones a Seis Bandas fracasaron en 2008 (y no han vuelto a convocarse desde entonces) cuando Corea del Norte se opuso al protocolo de verificación, que Washington afirmaba se había acordado. Desde entonces, Pyongyang ha dejado bien claro que no tiene la intención (si es que acaso la tuvo alguna vez) de renunciar a sus armas nucleares.

De hecho, Corea del Norte revisó su Constitución en mayo de 2012 para declararse como un 'Estado con armamento nuclear'. El principal órgano administrativo de su gobierno declaró que 'las armas nucleares de Corea [del Norte] no son bienes para intercambiar por dólares estadounidenses y que ni son una moneda de cambio ni algo con lo que llegar a acuerdos económicos que (...) puedan ponerse sobre la mesa de negociación con el objetivo de obligar [a Corea del Norte] a desarmarse'. Pyongyang declaró que 'a quienes hablan acerca de una compensación económica a cambio del desmantelamiento de las armas nucleares [de Corea del Norte], les aconsejaría que dejaran de soñar despiertos'.

Después de amenazar a Washington y Seúl con la aniquilación nuclear a principios de este año, Pyongyang ha iniciado otra de sus encantadoras ofensivas periódicas. El régimen acordó permitir que Corea del Sur reanudase sus pagos a Pyongyang mediante la aventura económica conjunta de Kaesong, así como permitir reuniones de las familias separadas tras la guerra (como se acordó durante la cumbre intercoreana de 2000).

Como resultado de todo ello, ha vuelto a haber peticiones para retomar las Conversaciones a Seis Bandas. Quienes defienden la reanudación de las negociaciones deberían aprovechar este aniversario para reflexionar por qué fracasaron las Conversaciones a Seis Bandas, como lo hicieron las Conversaciones a Cuatro Bandas, las Tripartitas y las bilaterales (Acuerdo Marco) que las precedieron. Las conversaciones deberían reanudarse, siempre y cuando Corea del Norte demuestre un verdadero interés por abandonar su programa de armas nucleares.

 



* El autor, Bruce Klingner, es Analista Senior sobre el Noreste de Asia en el Centro de Estudios Asiáticos de la Fundación Heritage (The Heritage Foundation). Klingner se unió a Heritage en 2007, luego de desempeñarse veinte años en la comunidad de inteligencia, específicamente en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA).

 

 

Bruce Klingner | Heritage Libertad, The Heritage Foundation