POLITICA: POR EL LIC. GUSTAVO ADOLFO BUNSE

Parábola de la desesperación

Uno ya está harto de vislumbrar noticias espantosas. Lo que dice el epígrafe, da sólo una pista de las que diré aquí.

08 de May de 2012

Uno ya está harto de vislumbrar noticias espantosas.

Lo que dice el epígrafe, da sólo una pista de las que diré aquí.

Twitter, Lic. Gustavo BunseEs por esa razón que pido leer esto con detenimiento, por cuanto hay aquí, objetivamente, bastante más información que análisis. La lluvia de aprietes riega solamente la verdad… y persiste por doquier. Alcanza, además, a varios luchadores honorables conocidos.

Lo doloroso es que ese apriete -provenga de donde sea- es ordenado por “ella”. siendo, como es, el arquetipo y numen de la corrupción, en comandita por acciones de abierta felonía con su Vice.

Pues entonces, para que a uno no lo encuadren en  las nuevas “leyes mordaza” del país de la fantasía, hay que levantar vuelo... y permitirse narrar todo, haciendo referencia a “la Comarca”.

Cada quien haga las cuentas, si acaso tiene acciones, dinero o intereses en esa Comarca. No se tardará mucho en adivinar cuál es ella. Como orientación -ya he dicho- se trata de una “desfalcocracia”.

Dólares en fugaComo los dólares le escasean al gobierno, y como los bancos temen que la gente algún día haga un "click"y se lleve todo, flota en el aire una niebla ya repetida de estafa pública. La raíz de eso es que ella misma viola todo. Viola la ley, viola la concordia social, viola la naturaleza más simple de las cosas. Y viola, en suma, la lógica humana.

“Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley… ni privado de lo que ella no prohíbe” (Artículo 19 de la Constitución Nacional de la República Argentina).

Aquí hay un detalle gracioso: "ella" es "ella". Y debería estar entre comillas en ese texto. Entonces, obliga a hacer lo que se le antoja y priva a quien sea de lo que se le ocurra.

BancarrotaCuando hablo de leyes mordaza, me refiero concretamente a leyes que se sancionaron recientemente en la Comarca, con el único objeto de meter miedo a toda la ciudadanía, a través de la magnificación de las penas y de su aplicación absolutamente caprichosa y discrecional.   

Y también a través de una alegre exégesis o interpretación para cada nuevo delito que se ha inventado en el plexo de esa ley. Una ley -hipotéticamente- antiterrorista.

En un país en el que decir la verdad es delito, prefiero hablar de la figura ideal de “Comarca”, recomendándoles, con alegría, a quienes hicieron esa ley, que traten de hallar otra figura jurídica (acaso entre las fábulas de  Jean de La Fontaine) para castigar la libertad de expresión periodística. La Fontaine no era terrorista... y yo menos.

Obsérvese bien:
 
Hemos visto muy de cerca, en los últimos años, una cacería salvaje del gobierno de la Comarca para echar mano a cualquier vestigio de dinero. Tomarlo aún cuando su efectiva disponibilidad le estuviese clara y taxativamente vedada por la Constitución de la Comarca.

En medio del pavoroso desdén que muestra ese gobierno por las graves prioridades de Estado, la inseguridad pública ya se espiraliza como una epidemia de tifus, a la vista y paciencia de todos. Sin embargo, ese tema prioritario de principalísima emergencia es ya una cotidianeidad.

Y ha de ser una segunda o una tercera explosión en la eventual cadena de estallidos que aquí se pueden prefigurar.
Piumato y MoyanoVarias "cajas" ya están bajo su control. Pero la desesperación por los cráteres que van hallándose en el camino es tan seria que quedan muy pocas alternativas, fuera del Banco Central de la Comarca:

Las Obras Sociales Sindicales (próximo blanco de ese polígono de tiro), o acaso la bonificación compulsiva de los encajes del sistema bancario, cuando no la creación de algún "bono solidario" que encienda el primer fósforo de la desobediencia social. O la primer cuasimoneda que ya llega.

Lo cierto es que todo -sin excepción- se les va cayendo a pedazos.

El caradurismo les sobra para reventar YPF y decir que fueron otros.


Ya tenemos síntomas (recuérdese que un síntoma es información de un problema estructural, a veces fácil de adivinar, a veces no).

Un primer síntoma concreto: la obra pública de la Comarca, base orgullosa y epicentro apodíctico del llamado “gasto público”, se encuentra hoy, fulminada en su seno. Quiero decir, muy claramente, que se encuentra colapsada.

Ninguno de los contratistas del Estado “Comarcal”, ninguna de las empresas que construyen, que reparan, que refaccionan, que amplían, y que sufragan la parte logística estructural de ese Estado, su red vial y su planta administrativa están cobrando sus trabajos en tiempo y forma. (Usted ya sabe cuál es el Ministerio, ¿no?). Esto es, lisa y llanamente, una cesación de pagos.

Y ténganse especialmente en cuenta tres agravantes concretos:

1) El 95% de esas empresas o “Uniones Transitorias de Empresas” son amigas -muy amigas- socias, cómplices, co-latrociniadas, licitadas a dedo y co-comprometidas con una masa ingente de "retornos" para ser pagados, prepagados y postpagados, a los enriquecidos tomadores de decisión de la Comarca. Esto es un agravante porque, si no le pagan a sus propios amigos-socios, se adivina fácil lo que acontecerá con otros.

2) Los planes de Obra Pública se configuran con partidas de adelanto que preparan las asignaciones, no solamente para las provincias amigas del gobierno Comarcal sino, además, para todo el “plexo licitatorio” que sostiene la maquinaria del más elemental mantenimiento estructural. Pues sépase bien: las provincias amigas no están recibiendo nada.

Y, obviamente, el que se adelanta, grita o llora es un traidor. Y muere.

Todos, pues -mudos y silenciosos-, aguantarán allí hasta un peligroso momento “social” en el que irán de viaje, con urgencia, a la Capital de la Comarca con la gente ya en la calle. Y acaso con hogueras en derredor de cada municipio.

3) La Comarca carece de fuentes de financiamiento, no solamente porque ya no es elegible para ningún país del planeta sino, además, porque (en forma preventiva) Europa y Estados Unidos la han quitado, por lo que resta de 2012, de su consideración caritativa más elemental.

Por lo dicho, cobra ultra prioridad el emparche de este desastre con los recursos que domésticamente se puedan hallar.

Y aquí viene algo un tanto más grave: la estructura impositiva de “la Comarca” se presenta, ahora mismo, en el límite superior de la curva de Gauss que existe para definir el fenómeno de Laffer Khaldun. En este ejemplo, apenas se aumenta un centavo el valor de cualquier impuesto, la recaudación cae despedazada en forma vertical y difícilmente se recupera.

Ni siquiera menciono aquí que ninguno de los servicios estatales que son sufragados con esa caja se prestan mínimamente bien.

Daniel ScioliLa cantidad de síntomas de la quiebra del estado comarcal, precedida por esta gravísima cesación de pagos silenciada por sus autores, y también por sus socios (víctimas en este caso) se extiende como una mancha de aceite en todo el territorio y se ve agravada por otros tres fantasmas que ya han golpeado la puerta, de modo simultáneo y muy sonoro:

1) La recesión con tendencia a la estanflación (stagflation),
2) La incipiente conflictividad social,
3) La muerte física y jurídica del Estado Comarcal (El Estado como concepto, devenido de una asociación coercitiva política, es tal, cuando su existencia real y la validez de sus leyes están, al menos, continuamente garantizadas dentro de un territorio determinado)

La más importante provincia de la Comarca, dirigida por un lacayo que ya no goza de los favores reales, se encuentra lisa y llanamente en quiebra desde hace seis meses... y navega financieramente al garete.

Entiéndase, claramente, que la Comarca se halla más cerca de la quiebra que del concurso preventivo y que (como agravante) no tiene la menor idea de algún lugar del cual obtener recursos.  Ignora hasta su propio rumbo.

La dinastía de partisanos del poder Comarcal, ignora todo.  Antes bien, ignoran la esencia del poder, salvo en lo crematístico, en lo cual parecen ser diestros... sólo por estar desesperados. Literalmente, desesperados, por dinero. NUESTRO dinero.

Ricardo Echegaray, AFIPDigámoslo así: son diestros con el dinero nuestro, y son siniestros con la seguridad de nuestras propias vidas. Y, más que todo lo anterior, se desesperan porque ya les falla el poder.

Puesto que el poder como concepto, es, antes que nada, eso mismo: ess (para un gobierno formal) la oportunidad de hacer triunfar la voluntad propia en el seno de una relación social, incluso contra la resistencia o la voluntad abierta de quien no cumpla con la ley, o de quien se ocupe de violentarla. No lo saben. No son ni siquiera diletantes.

Y construyen un perfecto revoltijo porque el poder político no representa para nada un absoluto conceptual, sino una relación entre las personas y una posibilidad de acción. Se trata de una capacidad (no de un acto) sobre las personas.

Como están desesperados, prefieren cometer -con un fin obvio- el grave delito de “no hacer lo que deben por mandato constitucional”. Simplemente porque han subordinado el plexo íntegro de la legislación nacional a una ideología, que ya se ha convertido en un dogma.

Y saben -perfectamente bien- algo impronunciable en su desesperación: que flota, hoy más que nunca, en el aire, un vapor de proximidad violenta. El cual habrá de tener los impulsores adicionales de una crisis que necesita justamente de aquel clima de inseguridad pública instalado... ya en plena vigencia.

 

Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse, para El Ojo Digital Política
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Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse, para El Ojo Digital Política